Si en su anterior crisis de salud Irene Rosales fue su gran sostén, esta vez la historia es bien distinta. Mientras Kiko Rivera se recupera en un hospital de Sevilla del segundo ictus que ha sufrido, la que fuera su mujer ha querido dejar claro que prefiere mantenerse completamente al margen. Contactada en directo por el programa De lunes a viernes, la influencer fue tajante: no piensa pronunciarse sobre el estado de su expareja. «Quiero desvincularme por completo de la noticia», zanjó.
Te recomendamos

Luna Serrat y Dani Ceballos ya son padres: han nacido sus mellizas y convierten en bisabuelo por partida doble a Joan Manuel Serrat

Isa Pantoja evita pronunciarse sobre el nuevo revés de salud de Kiko Rivera y zanja la conversación con un tajante «no puedo hablar. Nos vamos a la playa»

El equipo de Chenoa zanja la polémica de la perra con un comunicado oficial: «La documentación confirma que no se trata del mismo animal»

Pedro Porro viaja a Don Benito a cumplir su promesa y desata las lágrimas de su abuelo Antonio con la medalla del Mundial: «No sabes bien lo que hay aquí adentro»
«No es un tema en el que yo ya tenga que estar involucrada»
La reacción de Irene Rosales llegó después de que el espacio de Telecinco la localizara por teléfono en busca de unas declaraciones. Lejos de entrar al trapo, la sevillana marcó distancias desde el primer momento: «Estoy recibiendo muchas llamadas, imagino que, obviamente, por la noticia. Pero es que no voy a comentar nada». Y remató con una explicación que no dejaba lugar a dudas sobre su postura: «Discúlpame, porque es que creo que no es un tema en el que yo ya tenga que estar involucrada. Y no quiero decir mucho más allá de lo que te estoy diciendo».
Irene Rosales admitió que, de manera indirecta, la situación acaba salpicándole por los hijos que ambos tienen en común, pero insistió en que su voluntad es quedarse fuera del foco: «Quiero desvincularme por completo de la noticia, aunque de manera indirecta, pues sé que al final me toca de alguna manera por el vínculo que tenemos de las niñas. Pero en público no quiero hacer absolutamente nada. No quiero verme vinculada en el tema directamente». Un mensaje nítido de quien ha decidido pasar página también en lo mediático.
Del gran apoyo de 2022 a la distancia de ahora
La actitud de la influencer cobra todo su sentido al mirar atrás. Cuando Kiko Rivera sufrió su primer ictus, en 2022, su gran apoyo fue precisamente Irene Rosales, entonces su esposa y madre de sus dos hijas. Sin embargo, mucho ha llovido desde aquello: la pareja puso fin a su matrimonio en agosto de 2025, tras once años juntos, y desde entonces sus caminos han seguido claramente separados. Aquel «gran apoyo» de hace cuatro años se ha transformado, en esta nueva crisis, en un cortés pero firme paso atrás.
La suya es, en el fondo, la respuesta de quien busca proteger su propia estabilidad y la de sus hijas por encima del ruido. Irene Rosales ha rehecho su vida lejos del universo Pantoja y no parece dispuesta a que un nuevo capítulo del culebrón familiar la devuelva a un primer plano que no ha pedido. Su silencio, medido y explicado con educación, es también una manera de trazar una frontera con una etapa que da por cerrada.
Kiko, arropado por Lola García; Isabel Pantoja, en Sevilla
Quien sí permanece junto al DJ es su pareja actual, Lola García, que ha llegado a cancelar sus clases de baile para no separarse de él durante estos días de máxima preocupación. Por su parte, Isabel Pantoja viajó hasta Sevilla para estar pendiente de la evolución de su hijo, aunque de momento no se la ha visto por las inmediaciones del centro médico. Kiko Rivera ha confirmado el nuevo ictus a través de sus redes sociales, describiéndolo como «un poco más fuerte» que el de 2022 y reconociendo que le han quedado «pequeñas secuelas» que espera superar con rehabilitación.
El hijo de Paquirri ha pedido además prudencia con las informaciones sobre su estado: «Solo mi familia y mi mujer tienen acceso a la información necesaria», advirtió, en un intento de frenar los rumores. En ese cerrado círculo de confianza ya no figura Irene Rosales, que ha elegido este momento para marcar, con claridad y sin aspavientos, dónde termina hoy su implicación. Una distancia que resume, mejor que cualquier comunicado, en qué punto está su relación con el pasado.
