A las puertas del lanzamiento de su nuevo libro, la humorista Paz Padilla ha roto su silencio en el Club Siglo XXI sobre uno de los episodios más amargos de su pasado. La actriz relató con su habitual ironía cómo su exmarido, Albert Ferrer, abandonó el hogar familiar para iniciar una nueva vida con una empleada de Ikea, un golpe que cambió su percepción del duelo y las relaciones de pareja.
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La bofetada de realidad que llegó de Suecia
La vida de Paz Padilla ha estado marcada por las despedidas, pero ninguna tuvo un prólogo tan surrealista como su separación de Albert Ferrer, padre de su hija Anna Ferrer. Durante un reciente coloquio, la presentadora confesó que, tras la marcha de su entonces marido, ella vivió en una fase de negación absoluta, convencida de que se trataba de una simple «crisis de identidad» transitoria. «Yo pensé: este va a volver, y hacía como que no pasaba nada».
Sin embargo, fue su hermana Sol quien se encargó de aterrizarla con una información que parecía sacada de un guion de comedia negra. La noticia de que Ferrer se había mudado con una trabajadora de la multinacional sueca Ikea dejó a la humorista en estado de shock. «Imaginaros lo que a mí me entró por la cabeza. Digo: ‘¿Qué me ha dejado a mí por una de Ikea?'» , bromeó ante un público entregado que no esperaba semejante nivel de honestidad sobre un capítulo que la actriz había mantenido en un discreto segundo plano durante años.
«Ella monta las estanterías mejor que tú»
La anécdota, lejos de quedarse en el reproche, sirvió para que Padilla reflexionara sobre el ego y la fama. Con la vis cómica que la caracteriza, recordó la mordaz respuesta de su hermana cuando ella intentó reivindicar su estatus de estrella: «Yo decía: por favor, que yo ya soy Paz Padilla, que yo tengo nombre. Y mi hermana: ‘Sí, pues tú serás más Paz Padilla, pero ella seguro que monta las estanterías de Strumber mejor que tú'».
Este baño de humildad forzado fue, en palabras de la propia artista, el momento exacto en el que fue consciente de que «las cosas habían cambiado» para siempre. Esta ruptura supuso su primer gran aprendizaje sobre la pérdida, una temática que ahora explora en profundidad en su obra Alzar el duelo: Cómo seguir viviendo para superar la ausencia y recuperar la calma, donde analiza cómo reinventarse tras el colapso de las estructuras vitales.
El aprendizaje del adiós: de Albert a Antonio
Aunque el episodio de Ikea se narra desde la comedia que da el paso del tiempo, Padilla aprovechó el foro para conectar este duelo sentimental con la pérdida más devastadora de su existencia: la muerte de su marido Antonio en 2020 a causa de un tumor cerebral. Para la gaditana, no existe una jerarquía del dolor, sino un entrenamiento constante que la vida nos impone para afrontar la finitud.
«La vida es un duelo, la vida es una asociación de duelos, uno detrás de otro», explicó con una serenidad que cautivó a los presentes en el Club Siglo XXI. Su discurso se alejó del victimismo para centrarse en la necesidad de «aprender a hacer un buen duelo» para evitar un sufrimiento innecesario. Esta filosofía de vida, que mezcla la aceptación cruda con el humor más punzante, se ha convertido en la seña de identidad de una mujer que ha decidido convertir sus cicatrices en guías de supervivencia para los demás.
