Colate Vallejo-Nágera y Alejandra Conde han roto su noviazgo tras poco más de un año de amor. El empresario ha priorizado la batalla legal contra Paulina Rubio por la custodia de su hijo Andrea Nicolás, lo que ha dinamitado su estabilidad sentimental en España.
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El naufragio sentimental dictado por los tribunales de Miami
Lo que parecía una historia consolidada, tras celebrar su primer aniversario el pasado mes de enero, se ha desmoronado ante la cruda realidad de un conflicto transoceánico. La noticia, confirmada este jueves, revela que el noviazgo entre el empresario y la abogada ha llegado a su fin de manera abrupta. No han sido terceras personas ni crisis de convivencia las que han acabado con la pareja, sino la imposibilidad de mantener un vínculo a miles de kilómetros de distancia y bajo una presión judicial asfixiante.
El detonante de esta ruptura es la guerra sin cuartel que Colate mantiene con su exmujer por la residencia de su hijo en común. El joven, que ya tiene 14 años, ha manifestado ante la justicia su deseo firme de instalarse en España con su familia paterna. Ante la negativa rotunda de la cantante mexicana, el proceso se ha trasladado a los tribunales de Miami, donde el adolescente prestó declaración por primera vez el pasado mes de febrero.
El exilio forzoso de un padre contra las cuerdas
La ruptura es la consecuencia directa de un viaje que se ha convertido en un exilio indefinido. Colate se trasladó a Miami en noviembre con la intención de solucionar el conflicto en pocas semanas y regresar a Madrid junto a Alejandra. Sin embargo, la dilatación del proceso judicial ha impedido su vuelta, ya que el empresario se niega a regresar a España sin su hijo. Su amiga íntima, Susana Uribarri, desvelaba el drama personal del empresario en televisión: «Me dijo: ‘¿Cómo va a estar la relación? Si llevo aquí desde noviembre y no sé cuándo voy a volver'».
La distancia física ha terminado por pasar factura a una pareja que, hasta mayo del año pasado, presumía de compromiso en sus redes sociales. La prioridad de Colate es absoluta y no admite medias tintas, tal y como confirmaba la periodista Beatriz Cortázar: «Está dispuesto a sacrificarlo todo por su hijo». Ese «todo» ha incluido, finalmente, su relación sentimental con la abogada.
Un cierre marcado por la incertidumbre judicial
A día de hoy, el entorno del empresario da por confirmada la separación, señalando que los problemas y la lejanía han hecho mella en la pareja. Aunque algunos tertulianos apuntan a que podría tratarse de un paréntesis temporal supeditado a la resolución del caso, lo cierto es que Colate permanece en Miami volcado exclusivamente en la figura de Andrea Nicolás. Mientras el juez no dicte sentencia sobre el futuro del menor, la vida del empresario en España —y su historia con Alejandra Conde— permanece en un doloroso punto muerto.
