América Jova volvió a demostrar que sigue siendo una de las grandes figuras más queridas del universo de Alaska y Mario Vaquerizo. La madre de la cantante celebró sus 97 años rodeada de amigos, brindis, música, lágrimas y muchísimo cariño en una fiesta organizada por la pareja en el hotel Emperador de Madrid.
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La celebración reunió a varias generaciones de amigos y colaboradores íntimos de Alaska y Mario en una velada marcada por la emoción constante alrededor de la gran matriarca del clan.
América Jova volvió a convertirse en el alma absoluta de la fiesta
Hay personas capaces de llenar cualquier sala sin apenas esfuerzo. Y América Jova sigue siendo una de ellas.

La madre de Alaska celebró su cumpleaños rodeada de una enorme mesa de amigos donde no faltaron cava, tarta, regalos y un ambiente profundamente emotivo. A sus 97 años, continúa despertando exactamente la misma admiración que lleva décadas generando entre todos los que forman parte de su vida.
La propia Alaska y Mario Vaquerizo quisieron cuidar cada detalle de la celebración, convirtiendo la noche en un homenaje absoluto a la mujer que lleva años siendo uno de los grandes pilares emocionales de su entorno.
Las imágenes de la fiesta reflejaban además algo muy reconocible alrededor de América: la mezcla perfecta entre elegancia excéntrica, vitalidad y cercanía emocional.
Un cumpleaños rodeado de rostros históricos del universo Alaska
La lista de invitados dejó clara la dimensión sentimental de la celebración.
Por allí pasaron Manuel Bandera, Topacio Fresh, Nacho Canut, Marian Farga, el doctor Cidón, Miguel Ángel Arenas “Capi”, los integrantes de Nancys Rubias y gran parte del círculo más íntimo de Alaska y Mario Vaquerizo.
También estuvieron presentes los padres de Mario y su hermana Marta, además de amigos históricos que llevan décadas formando parte del entorno personal de la pareja.
La sensación general era la de una gran reunión familiar alrededor de una mujer profundamente querida por distintas generaciones.
La madre de Alaska, mucho más que un personaje entrañable
Con el paso de los años, América Jova se ha convertido en una figura prácticamente de culto dentro del imaginario Pop español.
Su personalidad magnética, su historia vital y su manera de entender la vida la han transformado en mucho más que “la madre de Alaska”.
Nacida en Cienfuegos, Cuba, y marcada por una vida llena de mudanzas, cambios y etapas internacionales entre México, Miami, Nueva York y Madrid, América siempre ha defendido una filosofía profundamente libre.
“A mí me importan las personas y esas siempre las tienes en tu corazón”, llegó a explicar en sus memorias Memorias de América: de Cuba a Alaska.
Su figura también estuvo históricamente ligada al mundo esotérico y a la lectura de cartas, una actividad que durante años desarrolló rodeada de amigos y conocidos.
“Lo que hago es dar tranquilidad”, explicaba sobre aquella faceta tan reconocible de su personalidad.
Mario Vaquerizo y una relación casi de madre e hijo
Uno de los aspectos más comentados desde hace años es la conexión tan especial entre Mario Vaquerizo y su suegra.
La propia América siempre ha hablado de él con enorme cariño y naturalidad.
“Parece más hijo mío que Olvido porque es igual que yo”, confesó en una de sus entrevistas más recordadas.
La relación entre ambos siempre ha estado marcada por el humor, la complicidad y una forma muy parecida de entender la vida desde el optimismo y la celebración permanente.
Y precisamente esa conexión volvió a quedar reflejada durante toda la fiesta.
Animal print, lágrimas y una energía imposible de apagar
A sus 97 años, América Jova continúa manteniendo intacta una estética y una actitud absolutamente reconocibles.
Para su gran noche eligió un estilismo con estampado animal print de cebra acompañado por unas llamativas gafas con adorno de león, fiel a esa imagen extravagante y colorista que siempre la ha acompañado.
Pero más allá del vestuario, lo que volvió a impactar fue su energía.
Risas, conversaciones interminables, recuerdos compartidos y momentos de emoción marcaron una noche donde muchos de los presentes terminaron emocionándose alrededor de una figura que lleva décadas siendo refugio emocional para muchísima gente.
América Jova, símbolo de una forma de vivir
La fiesta terminó convirtiéndose también en una celebración de todo lo que representa América dentro del universo de Alaska.
Una mujer que atravesó países, épocas y generaciones sin perder nunca la curiosidad, la vitalidad ni esa capacidad de conectar emocionalmente con quienes la rodean.
Por eso su cumpleaños no fue simplemente una fiesta familiar.
Fue casi una reivindicación de una forma de vivir basada en la libertad, el humor, la noche, la amistad y la emoción sin filtros.
Y viendo las imágenes de la celebración, quedó claro que América Jova sigue siendo exactamente eso: el gran corazón emocional del universo Alaska.
