El pulso judicial entre el artista más internacional de España y la vicepresidenta segunda del Gobierno ha entrado en una fase de máxima hostilidad. Tras la demanda interpuesta por Julio Iglesias por unas graves acusaciones sobre el trato a sus trabajadoras, Yolanda Díaz ha respondido con una declaración de intenciones tajante. Lejos de rectificar, la ministra de Trabajo se reafirma en su postura y asegura que no se dejará amedrentar por acciones legales.
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La batalla entre los despachos de la Moncloa y la residencia de Julio Iglesias en el Caribe ha estallado definitivamente. El cantante ha pasado a la ofensiva legal contra Yolanda Díaz, exigiendo una rectificación pública y una indemnización por lo que considera un comportamiento «injurioso y calumnioso». Sin embargo, la respuesta de la titular de Trabajo no se ha hecho esperar, elevando el tono del conflicto y situándolo en el terreno de la defensa de los derechos de género.
La contundente réplica de la vicepresidenta
A través de declaraciones recogidas por programas como Y ahora Sonsoles, Yolanda Díaz ha dejado claro que no piensa dar un paso atrás en su discurso. «Defiendo a las mujeres trabajadoras ante cualquiera que vulnere su integridad y sus derechos y no voy a dejar de hacerlo», ha afirmado con rotundidad. La líder de Sumar ha querido enviar un mensaje que trasciende el caso particular de Iglesias: «Con denuncias o sin denuncias, las mujeres ya no nos callamos».
Esta postura supone un choque frontal con las exigencias del letrado del cantante, José Antonio Choclán, quien instaba a la política a retractarse de un mensaje publicado en la red social Bluesky. En dicho texto, Díaz vinculaba al artista con presuntos abusos sexuales y situaciones de semiesclavitud laboral, unas afirmaciones que han herido profundamente la reputación del intérprete.
Julio Iglesias, decidido a llegar hasta el final
Desde el entorno del cantante aseguran que su estado de ánimo es combativo. Luis Balcarce, director de OK Diario, ha señalado en Antena 3 que lo que más indigna al artista es que se haya vulnerado su presunción de inocencia desde una institución pública. Por su parte, su amiga Susana Uribarri ha advertido que esta es solo la «primera de muchas» acciones legales: «Va a por todas porque han dañado su reputación».
Mientras la vicepresidenta se blinda en su papel de protectora de los derechos laborales y de las mujeres, el equipo jurídico de Iglesias prepara la querella definitiva en caso de que no se produzca la rectificación exigida. El choque de trenes está servido: por un lado, la defensa de la honorabilidad de un mito de la música; por otro, el compromiso político de una ministra que se niega a guardar silencio ante lo que considera vulneraciones graves de integridad.
