Silvia Bronchalo, madre de Daniel Sancho, se enfrenta a una denuncia por una presunta agresión ocurrida el pasado 26 de julio de 2025 contra una trabajadora de seguridad de su antigua urbanización, quien asegura haber sido insultada con términos racistas y agredida físicamente durante una mudanza.
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El nombre de Silvia Bronchalo vuelve a situarse en el epicentro de la polémica judicial, esta vez por un turbio altercado personal. Según ha revelado en exclusiva el programa ‘Y ahora Sonsoles’ de Antena 3, una empleada de seguridad llamada Petrona ha formalizado una denuncia contra la madre de Daniel Sancho por unos hechos que se remontan al verano pasado. El incidente se desencadenó cuando una furgoneta de mudanza contratada por Bronchalo intentó acceder al recinto residencial sin la autorización previa que exige la normativa interna, lo que llevó a la vigilante a impedir el paso del vehículo.
De acuerdo con el relato de la denunciante, la reacción de Bronchalo al conocer la negativa fue de una «furia» incontrolable. Al acudir a la garita para reclamar, la discusión escaló rápidamente hacia el insulto personal y la descalificación racista. “Viene y me empieza a insultar, diciéndome ‘panchita de mierda’ y que va a llamar a mi empresa para que me echen”, ha relatado Petrona, quien subraya el componente xenófobo del ataque a pesar de ni siquiera ser originaria de Sudamérica.

Forcejeo, tirones de pelo y lesiones cervicales
La presunta agresión física se produjo instantes después de los insultos. Según consta en la denuncia, Silvia Bronchalo se encontraba «muy agresiva» y supuestamente agarró a la trabajadora del pelo con tal fuerza que llegó a arrancarle algún mechón durante el forcejeo. «Me enganchó del pelo. Intenté reducirla y me dio con el pomo de la puerta en la cabeza», ha explicado la víctima, quien asegura que solo un vecino que pasaba por la zona pudo intervenir para ayudarla a soltarse.
Tras el altercado, Bronchalo abandonó el lugar, mientras que la vigilante tuvo que ser trasladada al hospital por fuertes dolores en el cuello y cefaleas que, según afirma, persisten hasta el día de hoy. No fue hasta cinco días después cuando la empleada pudo obtener la filiación completa y el teléfono de la supuesta agresora a través de la administración de la finca para proceder con la vía legal.
Un juicio aplazado y la incógnita de las cámaras
El proceso judicial ya ha sufrido sus primeros contratiempos. Aunque las partes estaban citadas el pasado 29 de enero de 2026, la jueza decidió posponer la vista debido a que el expediente estaba incompleto: faltaba el parte de lesiones y la revisión del médico forense, un trámite que aún está pendiente de fecha.
Uno de los puntos más críticos de la investigación recae en las pruebas gráficas. La defensa de la trabajadora ha solicitado formalmente las grabaciones de las cámaras de seguridad de la urbanización, pero Petrona denuncia que, por el momento, no se las han facilitado. «No sé qué ha pasado con esas cámaras», lamenta la denunciante, consciente de que ese video es la prueba clave para corroborar su versión. Mientras tanto, Silvia Bronchalo guarda silencio y no ha ofrecido públicamente su versión de lo ocurrido en aquella mudanza que ha terminado en los tribunales.
