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«Solo quería disculparme por el objeto que cayó sobre el micrófono»: Robbie Williams desactiva con dos caramelos de menta el vídeo que le señaló en la final del Mundial

Pedro Serrano González
5 min 66
mundial robbie williams

Bastaron unos segundos de una entrevista para que el nombre de Robbie Williams se convirtiera en el asunto más comentado de la noche futbolística. Un pequeño objeto blanco que salió de su boca y cayó sobre el micrófono disparó las especulaciones en redes, y el cantante ha decidido no dejar correr el rumor: ha respondido él mismo, con una ironía que desactiva la acusación y enseña de qué estaba hecho realmente.

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Unos segundos en directo y una sospecha que dio la vuelta al mundo

El episodio arranca en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, donde el británico figuraba entre los invitados de la ceremonia de clausura celebrada el pasado domingo 19 de julio, antes de que España y Argentina disputaran la final. Allí interpretó Desire, el himno oficial del torneo, junto a Nicole Scherzinger y Laura Pausini, en uno de los momentos con mayor audiencia de toda la cita. La polémica, sin embargo, no nació de la actuación, sino de la entrevista que concedió justo después al medio alemán MagentaTV. En esas imágenes se aprecia cómo un pequeño objeto blanco sale de su boca y cae sobre el micrófono que sostenía el entrevistador.

Hubo además un detalle que multiplicó la difusión del clip: el artista intentó retirar el objeto del micrófono, pero en lugar de deshacerse de él terminó colocándoselo sobre la frente, un gesto que también quedó grabado. El fragmento se propagó entonces a una velocidad difícil de contener y, en cuestión de horas, un buen número de usuarios daba por hecho lo que en realidad nadie había verificado: que aquello era cocaína. Conviene subrayarlo con precisión, porque es el punto exacto en el que la conversación digital se desbordó. No hubo confirmación alguna, ni de la organización, ni de la cadena que emitía, ni de ninguna fuente sanitaria o policial. Lo único documentado eran unas imágenes ambiguas y una interpretación colectiva construida sobre ellas. El salto de la sospecha a la afirmación lo dieron las redes, no los hechos.

La respuesta del cantante: dos caramelos de menta y un «perdón» cargado de sarcasmo

Lejos de refugiarse en el silencio o en un comunicado redactado por terceros, el intérprete eligió el mismo terreno en el que se había fabricado el rumor y publicó su propia respuesta al día siguiente, el lunes, en un vídeo grabado desde su cama. «Solo quería disculparme por el objeto que cayó sobre el micrófono ayer», arrancó, en un tono deliberadamente solemne que anticipaba el remate. «Fui profundamente poco profesional y la gente está preocupada por mí, pero está bien porque tengo varios más», añadió a continuación, mientras mostraba a cámara dos pastillas blancas para refrescar el aliento colocadas sobre la lengua.

La escena resolvió el asunto en apenas unos segundos y con las armas que mejor maneja el artista: el humor y la autoparodia. En lugar de exigir rectificaciones o amenazar con acciones legales, optó por reproducir la lógica del vídeo viral y darle la vuelta, convirtiendo la supuesta prueba incriminatoria en un caramelo. El gesto tiene además una lectura menos evidente. Al enseñar el objeto en cuestión y no limitarse a negar, el cantante cerró la puerta a la segunda oleada de especulaciones, esa que suele llegar cuando un desmentido se formula en abstracto y deja hueco para que cada cual imagine lo que quiera. Aquí no quedó espacio interpretativo: se vio lo que era.

Por qué esta acusación le toca donde más duele

El episodio no es anecdótico para alguien que ha hecho de su historial con las adicciones un capítulo público de su biografía. A comienzos de este mes, en una entrevista concedida al diario El País, el músico había abordado precisamente esa etapa con una franqueza poco habitual. «No he bebido en veinticinco años. No es difícil para mí. Lo más difícil es aceptar la vida tal y como es. Pero ahora confío en mí mismo», explicó entonces. Y fue más lejos al describir cómo gestiona hoy los momentos malos: «No creo que un mal día de ansiedad me empuje a consumir cocaína y a recaer. Simplemente lo voy a aceptar y vivir con ello. Me conozco y confío en mí más que antes».

En esa misma conversación se permitió un ejercicio de balance sobre su propia trayectoria, sin la nostalgia complaciente que suele acompañar estos repasos: comentó que, si pudiera volver atrás, probablemente no habría empezado a beber alcohol ni a consumir drogas, aunque admitió que esas experiencias forman parte de la persona en la que se ha convertido y que no está seguro de que cambiaría ese recorrido si tuviera la posibilidad. Con ese trasfondo se entiende por qué no dejó correr el vídeo ni un día más de lo necesario: para quien lleva un cuarto de siglo sosteniendo una sobriedad, un rumor de cinco segundos no es una broma inofensiva, sino una acusación que se pega al nombre. Lo respondió en el mismo formato en el que nació y en menos tiempo del que tardó en propagarse, en pleno lanzamiento de Britpop, el álbum que publicó en enero y con el que alcanzó el número uno en el Reino Unido.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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