La tormenta no escampa en los despachos de Fuencarral. A pesar de que la nueva edición de ‘Supervivientes‘ debería ser el salvavidas de la temporada, la gestión comunicativa de Mediaset está logrando el efecto contrario. Lo que se planeó como un goteo calculado de nombres para generar expectación ha terminado convirtiéndose en un polvorín de críticas, tanto internas como externas, que pone en duda la dirección de comunicación liderada por Sandra Fernández. La estrategia de repartir «un medio, un nombre» mediante filtraciones orquestadas el pasado viernes no ha hecho más que evidenciar una crisis de gestión que ya viene de lejos.
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Este sistema de «dosis homeopáticas», donde diversos portales publicaron de forma simultánea nombres exclusivos bajo el amparo del grupo, no ha sentado nada bien en el sector. En lugar de una gran presentación que unificara el interés del público, la dispersión informativa ha generado un efecto de indiferencia y malestar. Dentro de la propia casa, son muchos los que cuestionan que este tipo de tácticas sean las adecuadas para un grupo que atraviesa uno de sus momentos más delicados a nivel de imagen y audiencia.
Una estrategia «a contracorriente» y sin impacto
Los fallos en el plan de comunicación no se limitan solo al fondo, sino también a la forma. Elegir el mediodía de un viernes —una franja históricamente baja en cuanto a impacto informativo— para lanzar el grueso de los concursantes ha sido calificado por expertos del sector como un error de manual. El resultado ha sido un impacto mucho menor del esperado en redes sociales y una falta de eco mediático por parte de otros grupos de comunicación, que han aplicado un «efecto celo» al no querer hacerse partícipes de una estrategia de filtraciones que consideran desigual.
La sombra de la inoperancia planea sobre la cúpula de comunicación de Mediaset. Tras la controvertida gestión de las ruedas de prensa del área de Informativos, esta última acción con el reality de Cuarzo (Banijay) parece ser la gota que colma el vaso. Mientras en redes sociales se mofaban de la aparición de «exclusivas» que en realidad eran filtraciones pactadas a la misma hora, en el seno del grupo televisivo crece la sensación de que hace falta algo más que un despacho para capitanear la comunicación de un gigante en crisis.
El descontento llega a las redes sociales
La audiencia no ha sido ajena a este despliegue. En plataformas como X (antes Twitter), los seguidores del formato han criticado la pérdida de bazas de la cadena, lamentando que el anuncio de los concursantes de su programa estrella se haya gestionado de forma tan fragmentada. Para muchos, Mediaset parece no aprender de errores pasados, quemando cartuchos de promoción en momentos de baja actividad informativa y regalando el contenido a cuentagotas en lugar de crear un evento televisivo de impacto real. Con ‘Supervivientes’ a la vuelta de la esquina, el clima es de todo menos tranquilo.
