No ha hecho falta un comunicado, ni una nota de su oficina, ni una aparición televisiva. David Bisbal ha convertido este viernes sus redes sociales en un tablón de emergencia para su tierra. El cantante almeriense ha ido publicando en sus historias de Instagram, una tras otra, las peticiones de auxilio de los afectados por el incendio de Los Gallardos y los avisos para localizar a los desaparecidos, mientras el fuego se convertía, hora a hora, en el más trágico de la historia de Andalucía. Sobrecogido, el artista se ha volcado con la provincia que le vio nacer en el peor día que se recuerda por allí.
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Un altavoz de millones de seguidores puesto al servicio de la búsqueda
El gesto tiene un valor que no conviene despachar como un trámite de circunstancias. En una catástrofe con veintitrés personas sin localizar, la difusión de las fichas de desaparecidos y de las peticiones concretas de ayuda es literalmente un recurso de rescate, y el intérprete de «Ave María» ha decidido poner al servicio de esa causa la única herramienta que domina mejor que nadie: una comunidad de millones de personas pendientes de lo que publica. Entre mensaje y mensaje, el cantante ha ido dejando constancia de la tristeza que le produce lo que está ocurriendo en su Almería natal, sin adornos y sin proclamas. Ni una foto suya, ni un plano de estudio, ni una sola apelación a su propia carrera. Solo enlaces, nombres y llamamientos.

La reacción del artista no es la única que ha llegado desde el famoseo con raíces almerienses. Horas antes, la presentadora Isabel Jiménez, que se encuentra estos días de vacaciones precisamente en Cabo de Gata, mostraba públicamente su desolación por el avance de las llamas con un mensaje que se ha replicado hasta la extenuación: «Mi Cabo, mi casa». Dos rostros conocidos, dos maneras distintas de decir lo mismo, y una provincia entera pendiente del teléfono. Cuando una tragedia golpea una tierra pequeña, la distancia entre el personaje público y el vecino desaparece de golpe, y estos dos días han sido una demostración exacta de ese fenómeno.

Un balance que empeora cada hora y un origen en un poste de la luz
Las cifras explican la magnitud de lo que ha desatado esa reacción. El incendio, declarado el jueves a primera hora de la tarde, ha dejado por el momento doce víctimas mortales, veintitrés personas sin localizar y más de 3.500 hectáreas arrasadas, un balance que las autoridades han ido revisando al alza a lo largo de toda la jornada y que ya apunta al peor fuego forestal registrado en la comunidad. Según las primeras investigaciones, el foco se originó en un poste del tendido eléctrico situado en una zona de orografía especialmente complicada, marcada por fuertes desniveles y sembrada de cortijos dispersos.
Ese detalle, el de los cortijos, es el que explica buena parte del drama humano. Muchas de esas viviendas son segundas residencias de ciudadanos belgas y británicos, gente que pasa temporadas largas en el interior de la provincia y que conoce mal los caminos de evacuación. Entre las víctimas mortales confirmadas hay cuatro ciudadanos británicos. Las condiciones del terreno, unidas a las fuertes rachas de viento y a las temperaturas extremas de estos días, han dificultado las labores de extinción desde el primer minuto, hasta el punto de que los equipos de emergencia han tenido que renunciar en algunos frentes a atacar las llamas para concentrarse en proteger a la población.
La tierra que nunca soltó y el silencio de un verano que iba a ser de celebración
Que sea precisamente David Bisbal quien encabece la respuesta desde el mundo del espectáculo no sorprende a nadie que haya seguido su trayectoria. Almería es el hilo que recorre toda su biografía pública desde que salió de «Operación Triunfo» hace más de dos décadas, y el artista jamás ha dejado de reivindicarla en entrevistas, conciertos y discos. Lo llamativo es el contraste de fechas. El cantante atraviesa uno de los momentos más dulces de su carrera, con el estreno inminente de la edición estadounidense del formato que lo lanzó, donde ejerce de jurado, y con un nuevo disco, «Eternos», cuyos adelantos viene desgranando desde junio de cara a su salida el 2 de octubre. Todo eso ha quedado hoy en un segundo plano.
Hay algo profundamente elocuente en que un artista con un lanzamiento en marcha decida que su escaparate más valioso —esas historias que ven millones de personas cada día— sirva estas horas para difundir el rostro de un desaparecido en lugar de la portada de su álbum. No es un gesto épico, es simplemente el gesto correcto, y por eso mismo merece señalarse. El fuego sigue activo, el balance sigue provisional y la provincia sigue contando. Mientras tanto, el almeriense más conocido del país ha hecho lo único que estaba en su mano: prestar la voz que tiene para que se oigan las que nadie oye.
