Los grandes nombres de las redes tienen nuevo aviso de la Administración. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha resuelto los expedientes que tenía abiertos a tres de los creadores de contenido más influyentes del país —Ibai Llanos, Jordi Wild y Nachter— y les ha impuesto sendas multas por incumplir la normativa sobre publicidad. Las cifras, eso sí, han resultado casi simbólicas si se comparan con los ingresos que manejan estos fenómenos digitales: 568 euros para Ibai y 1.241 euros para Jordi Wild. Una sanción menor en lo económico, pero con un enorme valor de precedente en la batalla del regulador por poner orden en el universo de los influencers.
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Multas simbólicas para tres gigantes de las redes
La resolución afecta a tres perfiles catalogados por la ley como Usuarios de Especial Relevancia (UER), una figura reservada a los creadores de contenido con gran alcance y responsabilidades reforzadas en materia publicitaria.



Ibai Llanos, Jordi Wild y Nachter quedan así retratados como los primeros grandes referentes del sector en recibir un correctivo formal de Competencia. Aunque el importe de las multas es reducido, el mensaje que lanza la CNMC es inequívoco: las mismas reglas que rigen para la televisión y los medios tradicionales se aplican también, sin excepciones, a quienes acumulan millones de seguidores en plataformas como X, Youtube o Twitch.
El caso pone el foco sobre una realidad cada vez más difícil de ignorar: el poder económico y comunicativo de los grandes streamers ha crecido tan rápido que el marco legal apenas ha tenido tiempo de adaptarse. Con estas sanciones, el organismo regulador da un paso al frente y deja claro que la publicidad encubierta, tan habitual en el mundo de la creación de contenido, tiene consecuencias. Que los afectados sean tres de los nombres más populares del panorama nacional convierte el episodio en un aviso a navegantes para todo el ecosistema digital.
El origen: la publicidad de Coca-Cola en ‘La Velada’ sin el #publi
En el caso de Ibai Llanos, el motivo de la sanción se remonta a La Velada del Año, el multitudinario evento de combates de boxeo y actuaciones musicales que el creador vasco organiza cada verano y que arrasa en audiencia. Según concluyó la CNMC, el streamer incumplió las obligaciones del artículo 94 de la Ley General de Comunicación Audiovisual al presentar a los participantes con una animación en la que aparecían latas de Coca-Cola, fruto de un patrocinio con la marca, sin señalar en ningún momento que se trataba de contenido publicitario.
El propio Ibai, fiel a su estilo, confirmó el motivo con humor y sin dramatismo. «No puse el #publi», reconoció abiertamente en una publicación en X, asumiendo el desliz que ha terminado en expediente. El creador incluso bromeó sobre el asunto con un mensaje en el que, entre risas, se dirigía al Presidente del Gobierno: «¿Cómo le haces esto a un hermano?». Una reacción desenfadada muy en su línea que, sin embargo, no ha evitado que la maquinaria administrativa siguiera su curso hasta la multa definitiva.
Una regulación que aprieta cada vez más a los creadores
El episodio ilustra el endurecimiento del control sobre la actividad de los influencers, obligados por la Ley General de Comunicación Audiovisual a identificar con claridad cualquier contenido patrocinado o regalado por una marca para evitar la publicidad encubierta. La normativa establece un marco común que afecta por igual a medios tradicionales, grandes plataformas y creadores individuales, y contempla sanciones que, en los casos más graves, pueden oscilar entre los 30.000 y los 750.000 euros en función de los ingresos vinculados a la infracción.
Que las multas finales a Ibai Llanos y Jordi Wild hayan quedado tan lejos de esos topes no resta trascendencia al asunto. Al contrario: la CNMC ha querido sentar doctrina más que castigar económicamente, dejando constancia de que ningún creador, por muy grande que sea, está al margen de la ley. En un momento en el que la frontera entre entretenimiento y publicidad es cada vez más difusa, el regulador manda un mensaje que resonará con fuerza en un sector acostumbrado a moverse con total libertad. La era de la impunidad publicitaria en las redes, parece decir Competencia, empieza a tocar a su fin.
