Segñun adelante Hola, Anna Ferrer, la hija de Paz Padilla, ya tiene escenario para la víspera de su boda con Mario Cristóbal. El viernes 18 de septiembre, un día antes del «sí, quiero», los novios recibirán a sus invitados en Zahara de los Atunes con una fiesta preboda en El Trompeta, el chiringuito a pie de playa que la influencer comparte con su madre y que fundó su tío Luis.
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Un chiringuito con historia familiar para brindar la víspera

La elección no tiene nada de casual. El Trompeta es un negocio de la familia: lo fundó su tío Luis en 2017 y, tras su fallecimiento, desde hace un par de años son Anna Ferrer y Paz Padilla quienes han tomado las riendas para seguir con el legado familiar. Por eso el chiringuito tenía que ser uno de los escenarios en los que la pareja brindará por su boda junto a las personas más importantes de su vida. El propio local se describe en su perfil de redes como un lugar «a pie de playa, donde el atardecer suena a Sinatra y la vida sabe a copa fría». Cada detalle del gran día está muy cuidado y cuenta mucho de la historia de amor de la pareja.
La boda se celebra al día siguiente, el sábado 19 de septiembre, en Cádiz, la tierra a la que la novia está unida desde niña. «Significa muchísimo para mí y ahora también para Mario, que se ha enamorado de esta tierra tanto como yo. Allí he vivido algunos de los momentos más bonitos de mi vida: guardo mis mejores recuerdos en la playa de Zahara, corriendo por el patio de la casa de mi abuela… Es el lugar al que siempre vuelvo cuando estoy mal; tiene una energía que me cura el alma. Es el lugar en el que he crecido, ahí está toda mi familia, Cádiz es casa», ha contado la empresaria, que celebrará la preboda en esa misma playa de Zahara.
Familia, amigos de siempre y rostros del mundo influencer

En la lista de invitados de la preboda habrá familiares y amigos de toda la vida de la pareja, pero también rostros conocidos del mundo influencer, compañeros de profesión que con los años se han convertido para Anna Ferrer en una segunda familia y que no han querido perderse este momento. Al festejo del sábado están invitados, además, muchos de los compañeros populares de Paz Padilla, y los novios quieren que sea un gran día rodeados de todos los suyos: en lugar de ocupar la mesa de la familia, la pareja se sentará ese día con sus amistades.
Los últimos preparativos los ha ido compartiendo ella misma en redes. Hace unos días se hizo la última prueba de los dos vestidos de novia que llevará. «Tengo la última prueba de los vestidos. Estoy un poco nerviosa, os tengo que confesar. Ya no hay marcha atrás». El primero, para la ceremonia civil, lleva la firma de Inuñez, y el segundo es de Claudia Llagostera. «Fueron las dos únicas diseñadoras que visité: me encantaban ambas, quería apostar por la moda española y además son dos jóvenes creadoras a las que admiro muchísimo. Dos mujeres emprendedoras que se han hecho a sí mismas», ha explicado la novia, cofundadora de la firma NoNiNá y de la agencia Papaya Comunicación.
La «boda-paripé» y el padre que no la llevará del brazo

Hay otra versión sobre lo que ocurrirá el sábado. La Razón sostiene que la fiesta gaditana será un enlace ficticio, que la propia hija de Paz Padilla califica de «boda-paripé», y que la pareja se casará de forma «legal» semanas más tarde. La novia lo resume con una frase. «Hay que desafiar lo ordinario para saborear lo extraordinario y disfrutar con los nuestros». La influencer, de 29 años, ha afirmado además que no será su padre quien la acompañe del brazo el día de su enlace, sin especificar quién ocupará ese lugar.
Su madre, humorista y presentadora, ha recordado lo que sintió cuando su hija le contó que se casaba. «Se me juntó todo. La alegría de verla feliz, los recuerdos de cuando era pequeña, las ganas de protegerla, aunque yo sé que ya no necesita que la proteja. ¿Cuándo ha pasado esto, si hace dos días era una niña?». Y ha dejado claro que nada le hace más feliz que verla «enamorada y feliz. Compartiendo su vida con una persona que la quiere de verdad».
De quince años de amistad al altar en Cádiz

Mario Cristóbal, de 28 años, es diseñador de producto y trabaja en el sector del entretenimiento digital. Él y la novia se conocían desde hacía quince años: vivían en la misma zona y compartían grupo de amigos hasta que la amistad pasó a ser algo más, hace poco más de cuatro años. «Mario ha roto todos mis esquemas en cuanto al amor. Yo antes no creía en el amor para toda la vida, pensaba que había que disfrutar mientras durase porque un día se iba a acabar… Ahora pienso que el amor puede durar todo lo que vosotros queráis cuidarlo», confesó ella poco después de anunciar el compromiso. El padre de la novia, Albert Ferrer, se casó con Paz Padilla en 1998, poco después del nacimiento de Anna, cuando trabajaba como representante de Chiquito de la Calzada; se separaron cinco años más tarde.
La cuenta atrás ha tenido de todo. En marzo, la madre de la novia le organizó una despedida de soltera en Cancún que empezó con ella disfrazada de azafata de Air Europa y siguió con un avión lleno de caretas con la cara del novio. Y en agosto, en El show de Paz, la presentadora presumió de la amistad de su hija con Victoria Federica, con quien comparte una agencia de influencers, mientras la pareja apuraba en Cádiz su último verano como solteros.
