Candela Peña ha vuelto a reventar los códigos de la industria audiovisual con su honestidad brutal. La actriz catalana, que viene de cosechar un éxito incontestable en Netflix con su papel de Rosario Porto en ‘El caso Asunta Basterra‘, ha desvelado que actualmente se encuentra sin mánager y que su incapacidad para negociar las condiciones financieras le ha costado su último proyecto cinematográfico. Una confesión sin filtros realizada este viernes en el espacio radiofónico ‘El cine’ de la Cadena Ser que pone al descubierto las costuras del sector cinematográfico español.
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La de Barcelona no se ha cortado un pelo al admitir sus carencias en los despachos, asumiendo la culpa de haberse quedado fuera de un largometraje que tenía previsto rodar este mismo año por pedir el sueldo que le correspondía por su caché. «Estoy sin representante y no sé negociar. Tenía una película y me la he cargado yo misma porque no he sabido negociar», disparó directa al grano ante los micrófonos de la emisora generalista, dejando claro que el romanticismo en el cine se acaba cuando entra en juego el dinero.
El plantón de las productoras ante las exigencias de una triple ganadora del Goya
La situación se torció de manera definitiva durante las reuniones preliminares para fijar las condiciones del largometraje. Según la actriz, el proyecto se tambaleaba en el calendario y el guion situaba a su personaje en una posición secundaria respecto al protagonista masculino. «Estaba yo con una película que va a salir, que no va a salir, que va a salir… El prota es un caballero y tú eres allí la que sostiene al caballero, que bueno, tampoco me parecía la pera limonera, pero dices ‘¿Hay otra cosa? No, pues lánzate'», desglosó con el tono afilado que la caracteriza.
El verdadero hachazo llegó al fijar la cuantía económica del contrato. La catalana intentó defender su estatus profesional tomando como referencia sus últimos trabajos en televisión y plataformas, pero la respuesta de los ejecutivos fue fulminante. «Yo dije en la última cobré esto. Y me dijeron: ‘Ah, bueno. Hasta luego, Maricarmen'», sentenció visiblemente decepcionada con el desenlace de la negociación. Para la actriz, este portazo es un reflejo de la brecha salarial que sigue imperando en los rodajes de primer nivel: «Yo dije: ‘Estoy segura de que el actor de esa película sí que va a cobrar lo suyo’. Es un rollo».
El misterio de su salida exprés de la agencia de María Pombo
La confesión de la ganadora de tres premios Goya por películas como ‘Te doy mis ojos’, ‘Princesas’ o ‘Una pistola en cada mano’ ha desatado las alarmas en el sector del management de celebridades. Su situación de desamparo profesional resulta del todo incomprensible si se atiende a la hemeroteca más reciente. El pasado mes de marzo saltó a los medios de comunicación que la actriz había roto con su antiguo mánager para ligar su carrera a Vertical, la potente agencia de representación liderada por los influencers María Pombo y Marc Márquez.
En su momento, la propia escudería de creadores de contenido celebró el fichaje en redes sociales bajo el lema «esta estrella se une a la galaxia Vertical«, especificando que se encargarían de la gestión integral de sus oportunidades comerciales, contratos de marca y campañas publicitarias. Sin embargo, las declaraciones de la intérprete en la Cadena SER confirman que la aventura empresarial con la agencia de influencers ha sido un visto y no visto, viéndose obligada a torear en solitario con los productores de cine.
Una guerra abierta contra los contratos basura en la industria
No es la primera vez que la actriz utiliza los medios o sus canales digitales para denunciar la precariedad de las ofertas que le llegan a pesar de su dilatada trayectoria de tres décadas. En mayo de 2025 ya encendió las redes sociales al destapar una humillante oferta de trabajo tras una extenuante reunión de más de dos horas. En aquella ocasión, la protagonista de ‘Hierro’ definió la estrategia de las productoras con una frase demoledora: «Querían contratar lujo a precio de bolsa de tela».
Este nuevo tropiezo contractual devuelve a la palestra las dificultades de los actores consagrados para mantener unas condiciones dignas fuera del paraguas de las grandes multinacionales. A la espera de ver si sus apariciones en espacios de máxima audiencia como La Revuelta de RTVE le sirven para encontrar un nuevo mánager de confianza, la catalana prefiere perder papeles antes que regalar su prestigio en los despachos de Madrid.
