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Actualidad

Alfonso Villares replica a Paloma Lago tras reabrir la guerra judicial: «Considera que todo esto ha estropeado su vida»

Pedro Serrano González
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Alfonso Villares, exconselleiro de la Xunta de Galicia, y la modelo gallega Paloma Lago, enfrentados en los tribunales

La advertencia de Paloma Lago asegurando que el sobreseimiento provisional de su denuncia por presunta agresión sexual no es, ni mucho menos, el final del trayecto, ha dinamitado la aparente calma de Alfonso Villares. El exconselleiro de la Xunta de Galicia, que ya exigió disculpas públicas el pasado mes de abril tras el archivo inicial de la causa, ha reaccionado con absoluto hastío y un profundo desgaste personal a las últimas e incendiarias declaraciones de la modelo gallega en la revista Hola, donde esta recordaba de forma tajante que el proceso penal permanece vivo y con la posibilidad de reabrirse durante tres lustros si surgen nuevas pruebas incriminatorias.

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El entorno más próximo al expolítico no ha tardado en saltar a la palestra mediática para frenar la ofensiva de la presentadora. Ha sido a través del programa El Tiempo Justo en Telecinco, donde la periodista Leticia Requejo ha puesto voz al sentir actual del investigado. La réplica dibuja a un hombre completamente superado por el impacto reputacional y personal que ha arrastrado desde que se hiciese pública la demanda. Desde su círculo íntimo insisten en que «para él es un tema más que cerrado, está cansado, el peor año de su vida, consideran que todo este tema de Paloma y lo que ha venido después ha estropeado su vida, y ahora mismo está centrado en ser veterinario».

Esta huida hacia adelante busca desmarcar de manera definitiva el nombre de Alfonso Villares de la primera línea de la crónica social y judicial. Quien fuese una de las figuras destacadas del gobierno autonómico gallego se encuentra hoy apartado por completo de la actividad pública, intentando reconstruir su día a día en el ámbito de la veterinaria, la carrera que cursó antes de volcarse en la política institucional. La consigna transmitida a la prensa de la televisión y el corazón es de una contundencia absoluta: «No quiere saber nada ni de Paloma ni de este caso». Un portazo explícito que choca de frente con la estrategia legal y mediática de la que fuera su pareja sentimental.

Quince años de provisionalidad y un informe toxicológico negativo

El origen de este enfrentamiento que desgasta por igual los platós y los juzgados se remonta a la denuncia interpuesta por Paloma Lago hace ya más de un año. La modelo situaba los hechos en la madrugada del 27 de diciembre de 2024 en su residencia de Ferrol, afirmando haberse despertado desnuda, completamente desorientada y apuntando a una presunta sumisión química por parte de Alfonso Villares, con quien mantenía una relación sentimental en ese momento. A pesar de la gravedad de la acusación, las pruebas médicas practicadas en el hospital horas después de los supuestos hechos arrojaron un resultado negativo en el examen toxicológico, al no detectarse restos de drogas, alcohol ni sustancias de sumisión en el organismo.

Este dictamen científico resultó definitivo para que, en diciembre del año pasado, el juzgado de instrucción decretara el término de las pesquisas, rechazando procesar al exconselleiro y remitiendo la causa a la Audiencia Provincial para su ratificación. Sin embargo, la brecha jurídica que ahora explota Paloma Lago radica en la naturaleza de la resolución judicial. «El juez dicta un sobreseimiento provisional y no un sobreseimiento libre, como solicitaba la defensa del investigado. Eso hubiera dejado el caso completamente cerrado, pero no ha sido así porque, al tratarse de un sobreseimiento provisional, dicha provisionalidad implica la posibilidad de su reapertura con la aparición de nuevas pruebas. Esto no ha terminado», ha sentenciado la presentadora, consciente del peso de sus palabras.

El desgaste de la marca personal frente a la justicia de plató

La estrategia de contraataque del entorno de Alfonso Villares en la televisión privada estatal evidencia el temor a una condena social perpetua. Aunque el archivo de las actuaciones judiciales supuso un balón de oxígeno técnico para su defensa, el goteo constante de exclusivas y advertencias legales por parte de la víctima mantiene el foco sobre su figura, impidiendo el blindaje de su reputación. La respuesta del expolítico, lejos de la frialdad corporativa de sus años en la Xunta de Galicia, denota la asfixia de un ciudadano que asume los efectos colaterales de un proceso judicial de esta envergadura en la era digital.

Mientras Paloma Lago se apoya en los tecnicismos del código penal para recordar que la espada de Damocles judicial puede pender sobre el veterinario durante una década y media, el círculo de Alfonso Villares fía su defensa pública a la carta del agotamiento psicológico y la destrucción de su proyecto de vida. La batalla ya no se libra únicamente en las salas de vistas de la Audiencia Provincial, sino en la gestión diaria del relato mediático, donde el silencio o el hastío se interpretan con la misma intensidad que una declaración en sede judicial.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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