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Aitana revela por qué dejó de manifestarse por el Orgullo: «Me hicieron saber que, por ser una mujer cis heterosexual, quizá ese no era mi espacio»

Pedro Serrano González
5 min 55

Le exigieron un tuit y ella ha respondido con una confesión que nadie esperaba. Aitana ha roto su silencio sobre las críticas que la acusaban de no haber dedicado un solo mensaje al colectivo LGTBIQ+ durante el mes del Orgullo y ha revelado el motivo real por el que dejó de manifestarse públicamente: cuando tenía dieciocho años se subió a una carroza y varias personas le hicieron saber que, por ser una mujer cis heterosexual, aquel no era su sitio. «Lo entendí, lo respeté», escribe. Y desde entonces, calló.

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La cantante catalana publicó este jueves por la tarde en X un texto extenso, redactado en minúsculas y con un tono más de carta que de comunicado, en respuesta al periodista Juanma Fernández, que le había reprochado no haber tenido «ni un tuit» hacia el colectivo durante junio y le afeaba ignorar a buena parte de su público. La réplica arranca con una fórmula desarmante: «hola 🙂 creo que hay una parte de la historia que no conoces».

«Me hicieron saber que quizá ese no era mi espacio»

El núcleo del escrito, y lo que lo convierte en algo más que una respuesta a un crítico, es el relato de aquella carroza. «Cuando tenía 18 años quise mostrar ese apoyo públicamente acudiendo a una carroza del orgullo», recuerda la intérprete. «En aquel momento muchas personas me hicieron saber que, por ser una mujer cis heterosexual, quizá ese no era mi espacio y que debía dejar el protagonismo a quienes sí pertenecían al colectivo».

Lo que vino después no fue un portazo ni un enfado, sino algo más silencioso y más difícil de explicar en redes: «Lo entendí, lo respeté y desde entonces preferí ser muy prudente para no hablar en nombre de nadie ni hacer algo que pudiera molestar». Es decir, que el silencio que ahora se le reprocha nació precisamente de haber escuchado a quienes le pidieron que se apartara. Y ella lo zanja con una frase que resume la paradoja completa: «Eso nunca ha significado falta de apoyo. Simplemente decidí que mi manera de estar sería desde el respeto y también desde mi música».

«Para mí nunca ha sido un tema»

Antes de llegar a ese episodio, la artista había desmontado la acusación de tibieza apelando a lo más íntimo. «He apoyado y apoyaré siempre al colectivo LGTBI+», escribe, antes de añadir el dato que desplaza la conversación del terreno de la militancia digital al de la biografía personal: «De hecho, la gran mayoría de mi entorno familiar forma parte de él, así que para mí nunca ha sido «un tema», simplemente ha formado parte de mi vida desde que era pequeña».

Esa distinción, la de quien no necesita conmemorar aquello con lo que convive, atraviesa todo el texto. No hay reivindicación de una causa ajena, sino la descripción de un entorno propio. Y de ahí que la exigencia de un mensaje anual en una fecha concreta le resulte, más que injusta, extraña.

El mensaje que acompañaba al escrito remataba la idea con una invitación abierta. «Más allá de un tuit durante el mes de junio, te invito a venir a cualquiera de mis conciertos», le dijo al periodista. «Creo que el mensaje que damos sobre la libertad de amar, de ser uno mismo y el respeto a todas las personas habla bastante más de mí que cualquier publicación en redes».

El impuesto del hashtag y la trampa que encierra

El episodio ilumina una contradicción que se repite cada junio con la puntualidad de un calendario. La conversación pública ha instaurado una suerte de peaje simbólico según el cual toda figura con proyección debe pronunciarse, en la ventana temporal correcta y con el formato adecuado, sobre cada causa relevante. Quien no publica, no apoya. Pero la historia que cuenta la cantante señala el otro extremo de la misma pinza: hace ocho años se le afeó estar demasiado presente en un espacio que no le correspondía; ahora se le reprocha no estar lo suficiente. Difícil acertar cuando el terreno se mueve.

Su respuesta, en todo caso, no busca la trifulca. No promete tuits futuros, no pide perdón por los pasados, no anuncia campañas ni se envuelve en ninguna bandera. Se limita a explicar una decisión tomada a los dieciocho años por respeto hacia quienes le dijeron que aquel no era su lugar, y a señalar el escenario como el sitio donde, cada noche y ante decenas de miles de personas, sí considera que le corresponde hablar.

La confesión cierra además una jornada agitada para la catalana, que hoy ha ocupado el foco por partida triple: por la censura de dos versos de Superestrella en la versión estadounidense del conocido concurso musical, por su plante ante el EspañaBélgica al mantener el horario de su concierto de mañana en Zaragoza, y ahora por este texto. Tres frentes distintos y una misma actitud: la de quien contesta sin levantar La Voz y sin pedir disculpas por lo que no ha hecho mal.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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