Rosa Benito ha dicho basta. La colaboradora ha decidido poner fin a su participación en De lunes a viernes, el magacín vespertino de Telecinco, según ha podido confirmar en exclusiva este medio. La peluquera exmujer de Amador Mohedano, uno de los rostros con los que la cadena quiso apuntalar sus tardes de verano, abandona el proyecto harta de la deriva que ha tomado el espacio en el tratamiento de la figura de su cuñada, Rocío Jurado. No está dispuesta a prestar su nombre y su apellido a un formato que, en su opinión, ha empezado a desvirtuar el legado de «La más grande».
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Una ruptura que se veía venir desde hace días
La decisión no llega de un día para otro. El pasado 15 de julio, Rosa Benito ya protagonizó un plante en directo que dejó a todos con el corazón en un puño. Aquella tarde, el programa dedicó su arranque al tercer capítulo de la docuserie La más grande, la producción de Movistar+ que repasa la vida de Rocío Jurado, y sentó a la colaboradora en mitad del plató para comentar el matrimonio de la cantante con José Ortega Cano.

Lo que debía ser un análisis se torció cuando la periodista Ángela Portero deslizó la teoría de que en el documental podía esconderse una acusación velada de malos tratos, recordando incluso una supuesta escena de gritos y golpes que ella misma dijo haber presenciado años atrás.
Rosa Benito para los pies en 'De Lunes a viernes' por Rocío Jurado: "Si es para manchar su imagen, me levanto y me voy"
— Cadena Dial España (@Cadena_Dial) July 19, 2026
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La reacción de Rosa Benito fue inmediata y contundente: «Si esto es para manchar la imagen de mi cuñada, Rocío, me levanto y me voy, porque creo que Rocío ha sido una persona maravillosa, auténtica». La presentadora Bea Archidona corrió entonces a rebajar la tensión —«esto no mancha la imagen de nadie»—, pero el aviso quedó flotando en el aire. Aquella amenaza que muchos leyeron como un calentón puntual era, en realidad, la primera grieta de una ruptura que hoy ya es un hecho consumado. Lo que entonces fue un «me levanto y me voy» condicional se ha convertido ahora en una salida definitiva.
Rocío Jurado, la línea que no está dispuesta a cruzar

El motivo de fondo, según ha podido saber este periódico, es precisamente ese: Rosa Benito no quiere contribuir, ni siquiera con su presencia, a que la figura de Rocío Jurado se desvirtúe. La colaboradora se siente incómoda con determinadas apreciaciones vertidas en directo sobre la artista —como las realizadas por el también colaborador Óscar Repo—, valoraciones que a su juicio empañan el recuerdo de una mujer a la que ella considera prácticamente sagrada. Cuñada, peluquera y persona de máxima confianza de la cantante durante décadas, Rosa Benito se ha erigido siempre en una de las guardianas más celosas de su memoria, y ha entendido que sentarse cada tarde en ese plató la obligaba a validar un relato que no comparte.
No es la primera vez que la colaboradora marca el paso en este asunto. Cuando arrancó la emisión de La más grande, ya se pronunció sobre la serie y reclamó respeto para la memoria de su cuñada, lamentando que nadie hubiera contado con la familia. Para Rosa Benito, el legado de Rocío Jurado no es material con el que rellenar una escaleta ni un asunto sobre el que teorizar a la ligera en busca del titular más goloso. Y en cuanto ha percibido que el programa se adentraba en ese terreno, ha preferido dar un paso atrás antes que seguir prestándose a ello.
Los fantasmas de Sálvame que nunca se fueron

Hay, además, una segunda herida que ha pesado en la balanza: los malos recuerdos de su etapa en Sálvame. De Lunes a Viernes nació con el sambenito de ser el heredero natural de aquel formato —muchos lo bautizaron directamente como el intento de Telecinco de resucitar a Sálvame fichando a todos sus muertos—, y para Rosa Benito volver a ese ecosistema ha terminado reabriendo cicatrices que creía cerradas. La dinámica de la bronca constante, de la sospecha permanente y del enfrentamiento como espectáculo le remite a una época que prefiere no revivir. Regresar a la televisión diaria era, para ella, una oportunidad; convertirse de nuevo en carne de tertulia agria no entraba en sus planes.
La colaboradora ya había dejado entrever esa incomodidad en más de una ocasión, y lo cierto es que su relación con el nuevo espacio nunca terminó de asentarse. Entre el peso emocional del pasado y el desencuentro por el tratamiento de Rocío Jurado, la ecuación se ha vuelto insostenible. Ha preferido priorizar su tranquilidad y su coherencia antes que un contrato, un gesto que encaja con el perfil de una mujer que en los últimos tiempos ha repetido que ya no está para batallas que no le compensan.
Un adiós que golpea a las tardes de Telecinco
La marcha de Rosa Benito supone un contratiempo nada menor para la cadena. La colaboradora fue uno de los nombres con los que Telecinco presumió al anunciar el desembarco del formato, cuando fichó a un puñado de rostros conocidos para levantar sus nuevas tardes diarias. Su perfil —vínculo directo con la saga Jurado, veteranía y tirón popular— la convertía en una pieza codiciada en un programa que, desde su estreno el 6 de julio, ha peleado por encontrar su hueco frente a una audiencia esquiva.
Con su salida, De Lunes a Viernes pierde a una de sus voces con más autoridad para hablar de uno de los universos que más rédito le dan: el del clan Mohedano-Jurado. Habrá que ver cómo gestiona la cadena el hueco y, sobre todo, qué versión ofrece públicamente de una marcha que, en privado, tiene motivos de peso. Lo que está claro es que Rosa Benito se baja del barco con la cabeza alta y con un mensaje que va más allá de su caso particular: hay recuerdos, y hay personas, que no se tocan. Este periódico seguirá informando de los detalles de una ruptura que promete cola.
