Saltar al contenido
Ultima hora

Casi un millón de personas desbordan Madrid: el autobús de la Roja toma la ciudad y desemboca en una Cibeles entregada al ritmo de Viva Suecia y Saiko

Pedro Serrano González
6 min 26
cibeles selección portada

Madrid se ha entregado a sus campeones. El autobús descubierto que ha paseado a la Selección Española, flamante campeona del mundo tras derrotar a Argentina en la final de Nueva York, ha convertido el centro de la capital en una fiesta multitudinaria en su recorrido desde el Palacio de la Moncloa hasta la emblemática plaza de Cibeles, donde los jugadores de Luis de la Fuente ya han subido al escenario para ofrecer el trofeo a una afición desbordada. Cerca de un millón de personas han tomado las calles para arropar a la Roja que ha vuelto a unir a todo un país, en una rúa que ha rozado lo histórico por la magnitud del gentío.

Te recomendamos

El autobús «Reyes del mundo» se echa a las calles de Madrid

El plato fuerte para la afición arrancó tras las recepciones oficiales, cuando la expedición abandonó el Palacio de la Moncloa a bordo del autobús descubierto rotulado con el lema «Reyes del mundo» y la copa coronando la parte delantera del vehículo. Desde el primer metro, la comitiva se topó con una marea de aficionados que aclamaban a los futbolistas desde las aceras, entonando cánticos y agitando banderas al paso del trofeo. El recorrido, cuidadosamente diseñado, atravesaba algunas de las arterias más reconocibles de la ciudad —la calle Princesa, Alberto Aguilera, Carranza, Sagasta, Génova, Goya y Serrano, hasta la Plaza de la Independencia y la Puerta de Alcalá— en su camino hacia el punto culminante de la jornada.

La estampa era la de una capital literalmente tomada. A cada tramo del trazado, la afición se agolpaba en las aceras y balcones para no perderse el paso de los héroes, en una demostración de fervor que fue creciendo conforme el autobús se acercaba al corazón de la ciudad. El calor sofocante que castigó Madrid durante todo el lunes no fue obstáculo para que decenas de miles de personas aguantaran horas al sol con tal de vivir en primera persona un momento llamado a quedar grabado en la memoria colectiva. La rúa, más que un traslado, se convirtió en un baño de masas continuo desde el minuto uno.

Una marea humana que obligó a modificar el recorrido

La magnitud de la convocatoria terminó por condicionar la propia logística del acto. Pasadas las 21:30 horas, los dos autobuses de la Selección habían recorrido ya gran parte de la ciudad, pero la enorme cantidad de aficionados concentrados en las calles obligó a los organizadores a modificar sobre la marcha el itinerario previsto. Según los datos ofrecidos, cerca de un millón de admiradores se acercaron a la capital para celebrar junto a La Roja su histórica victoria en el Mundial, una cifra que dejó pequeñas las previsiones iniciales y que da la medida de lo que ha supuesto esta segunda estrella para el país.

Que la organización tuviera que rehacer el trazado en pleno directo, lejos de ser un contratiempo, se leyó como el mejor termómetro del acontecimiento: la ciudad se había volcado hasta el punto de desbordar cualquier plan sobre el papel. Los futbolistas, subidos al piso superior del autobús, respondían al clamor ofreciendo la copa a la multitud mientras retumbaba de fondo el «Yo soy español, español, español» que ha acompañado a la Roja en cada uno de sus grandes hitos. La rúa avanzaba lenta, casi a paso de aficionado, incapaz de abrirse camino entre semejante mar de gente.

Colón y Cibeles se calientan: Viva Suecia y Saiko abren la fiesta

Mientras el autobús se abría paso hacia el final del recorrido, la plaza de Cibeles ya hervía. Poco antes de la llegada de La Roja, cerca de las nueve de la noche, arrancaron los primeros conciertos que pusieron la banda sonora a la celebración ante un público entregado. Los encargados de abrir el escenario fueron el grupo Viva Suecia, que interpretó una de sus canciones más reconocibles, Mala Prensa, seguidos del cantante urbano Saiko, que terminó de caldear el ambiente a la espera de los auténticos protagonistas de la noche. La música sirvió de antesala para un desenlace que se preveía apoteósico.

El cartel musical de la velada, diseñado para sostener la euforia durante horas, reservaba además otros nombres de peso de la escena nacional. Ana Mena, Arde Bogotá y Lola Índigo figuraban entre los artistas llamados a actuar en un escenario que la organización había convertido en el epicentro de la fiesta. La combinación de deporte y música buscaba dar al fin de fiesta formato de gran acontecimiento cultural, capaz de prolongar la celebración de la segunda estrella mucho más allá del momento estrictamente futbolístico y de convertir la plaza en una verbena gigantesca.

Los campeones, ya en el escenario: la apoteosis final ante casi un millón

El instante más esperado llegó cuando los dos autobuses alcanzaron por fin la calle Montalbán, junto al Palacio de Cibeles, y los 25 campeones del mundo pusieron pie en la plaza para subir al escenario. Ante una marea humana que abarrotaba cada rincón, los futbolistas de Luis de la Fuente ofrecieron el trofeo a la afición en el punto culminante de una jornada que había empezado horas antes con el aterrizaje en Barajas y que alcanzaba ahí su clímax emocional. El rugido de Cibeles al ver a sus héroes con la copa en alto resumía, en un solo instante, todo lo que ha significado este Mundial.

La imagen conecta directamente con la tradición de una plaza que ha sido testigo de los grandes éxitos del deporte español, y que dieciséis años después de la primera estrella volvía a teñirse de rojo para recibir a una generación de campeones. La celebración, que se prolongará hasta bien entrada la noche entre actuaciones, discursos y cánticos, pone el broche de oro a una jornada redonda: la del reencuentro de la Roja con una afición que llevaba días esperando este momento y que ha respondido tomando Madrid de punta a punta. Los reyes del mundo ya están en Cibeles, y la fiesta, lejos de terminar, no ha hecho más que alcanzar su cima.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *