El asunto del piso malagueño de María Teresa Campos tenía dos versiones irreconciliables y este viernes las sentaron frente a frente en ‘¡De Viernes!’. Terelu Campos sostiene que la vivienda nunca estuvo a la venta y que la familia fue engañada; Makoke defiende lo contrario y sale en defensa del promotor que colgó el anuncio, que resulta ser el marido de una prima hermana suya. El cara a cara acabó con un audio sobre la mesa, un toque de atención del presentador y la frase que cierra el episodio: «hizo unas fotos clandestinas».
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Dos versiones que no encajan sobre la misma casa
La postura de Terelu Campos no se ha movido un milímetro desde que estalló el asunto: la casa de Málaga jamás ha estado oficialmente a la venta ni se ha ofertado a través de ninguna agencia, y si alguien llegó a verla fue porque ella misma organizó una visita privada para un supuesto interesado particular. Bajo esa premisa, la familia no es parte del problema, sino víctima de un engaño. Makoke, en cambio, desmontó esa versión sin rodeos en pleno directo: «La casa estaba en venta y ha ido gente a verla con el consentimiento de ellas», aseguró, sosteniendo que le consta por varias fuentes de Málaga que la intención de vender era real.
El reproche más incómodo de la colaboradora no fue sobre el fondo, sino sobre la coherencia del relato. «Habéis contado tres versiones distintas. ¿Por qué no quieres que se sepa que está en venta? No tiene nada de malo», le espetó cara a cara. Es un argumento que golpea donde más duele, porque el ático heredado por Terelu y Carmen Borrego lleva semanas sumando capas: hace unos días Gemma Serrano aseguró que un prestamista figuraba en la historia del inmueble, y antes de eso la propia Terelu había roto su silencio sobre la misteriosa venta anunciando medidas legales. Cada explicación nueva ha convivido con la anterior sin sustituirla del todo, y eso es exactamente lo que Makoke puso encima de la mesa.
El promotor, las fotos «a hurtadillas» y un vínculo familiar
El origen de todo tiene fecha: el 18 de junio apareció en un conocido portal inmobiliario el anuncio de la vivienda, ilustrado con imágenes que un promotor habría tomado «a hurtadillas» durante aquella visita privada organizada por Terelu. Lo que convirtió un enfado familiar en materia televisiva fue el parentesco: ese promotor, Nacho Picatoste, es el marido de una prima hermana de Makoke, un vínculo que ella misma destapó en ‘Fiesta‘ y que la obliga a jugar en el terreno más difícil, el de defender a alguien de su propia familia en un plató lleno de compañeros.
La respuesta de Terelu fue la frase que resume su posición entera y que señala directamente al familiar de la colaboradora: «Esto ocurre porque hay una persona que pone unas fotos que hace clandestinamente de una casa y las cuelga en un portal sin permiso de nadie. Si esto no hubiera ocurrido, nada hubiera pasado». Ahí Makoke cedió terreno, aunque solo en la forma: admitió que su familiar cometió la torpeza de no comprobar si las imágenes estaban «tuneadas» antes de subirlas a internet. En el fondo, sin embargo, no se movió: mantiene que el clan era plenamente consciente de la operación inmobiliaria y que el anuncio no salió de la nada.
«Terelu, tienes mucha televisión en las venas»

El cara a cara nació caldeado y hubo que frenarlo desde la mesa. Terelu Campos no dejaba hablar a la que fue su amiga, y Santi Acosta tuvo que intervenir con un toque de atención poco habitual hacia una veterana de la casa: «Terelu, tienes mucha televisión en las venas… Vamos a dejar que hable Makoke y no vamos a pisarla. Makoke, te digo lo mismo». El público rompió en aplausos. La frase tiene doble filo: reconoce el oficio de una profesional criada en los platós y, a la vez, le afea usarlo para ocupar todo el espacio en un debate en el que es parte interesada.
El aviso no bajó la temperatura. Terelu se declaró «sorprendida» por lo que estaba escuchando, una sorpresa que colaboradores y la propia Makoke pusieron en duda varias veces, y acabó tirando de ironía contra la dirección del programa: «¿Esto es una cámara oculta? ¡Ah, he picado! ¿Quién sale con el ramo? ¡Quiero mi ramo!». Ese recurso —convertir el interrogatorio en número televisivo cuando la cosa aprieta— es marca de la casa y ya lo hemos visto funcionar en otras noches complicadas para ella, como cuando se levantó y abandonó el plató en pleno directo. La diferencia es que esta vez tenía enfrente a alguien con un interés personal en no dejarlo pasar.
Un audio que cierra el debate a medias
El desenlace llegó por la vía documental. El programa emitió un audio en el que el propio promotor confirmaba la versión sostenida por Terelu, lo que en la práctica inclina la balanza del lado de la hija de María Teresa Campos en el punto concreto que se discutía: quién autorizó qué.

A Makoke, sin embargo, la grabación no la convenció del todo, y ahí se quedó el asunto: con una prueba que apunta en una dirección y una de las partes que sigue sin darla por buena. Santi Acosta cerró el bloque con una fórmula que dice bastante del negocio: «Gracias Terelu por la paciencia y los buenos minutos que hemos tenido a costa de esta venta».
Queda, en todo caso, lo que no resuelve ningún audio. La casa de Málaga es una herencia compartida por dos hermanas que llevan meses gestionando en público lo que suele hacerse en privado, con Carmen Borrego lamentando «una nueva guerra» por el ático de su madre mientras el expediente se llena de nombres ajenos a la familia: un promotor, un portal inmobiliario, un supuesto prestamista. Que el enfrentamiento haya terminado dirimiéndose en un plató, entre dos mujeres que fueron amigas y con el marido de una prima de por medio, es el resumen más exacto de en qué se ha convertido el patrimonio de la comunicadora desde su muerte.
