Gabriela Guillén, expareja de Bertín Osborne y madre de su hijo pequeño, ha sido denunciada ante la Seguridad Social por presunta contratación irregular por Mónica, la mujer que cuidó del niño en su casa y que asegura que trabajó para ella siete meses sin estar dada de alta. La empresaria ha respondido que su exempleada es «una oportunista», que solo estuvo con ella tres semanas como canguro y que fue la propia Mónica quien le pidió no ser dada de alta porque ya tenía otro trabajo.
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Gabriela Guillén llama «oportunista» a su exempleada y habla de tres semanas

La respuesta de Gabriela Guillén llegó a través de Y Ahora Sonsoles, el mismo programa que emitió en exclusiva el testimonio de la extrabajadora. La colaboradora Isabel González, que habló con la empresaria, trasladó que «dice que miente, que Mónica es una oportunista». La paraguaya sostiene que su exempleada trabajó para ella tres semanas de forma puntual y que tiene pruebas para demostrar que lo que ha contado no es cierto. Ha afirmado también que no la dio de alta en la Seguridad Social porque la propia Mónica se lo pidió, ya que trabajaba a la vez en otra casa, y que miente en todo lo que ha relatado en televisión.
En declaraciones a la sección de crónica rosa de Es la Mañana de Federico, Gabriela Guillén ha repasado las acusaciones una a una. «Me dijo que estaba en otro trabajo y nunca quiso por eso que la contratase», ha asegurado, antes de negar los siete meses: «Estuvo conmigo porque me lo pidió como favor. Tres semanas. Y mira, lo que quería era esto». La empresaria ha dicho que no necesita niñera y lo ha justificado con su familia: «No necesito niñera. Tengo a mi hermana, a mi hermano y ahora a mi madre». Ha añadido que su exempleada «lo tenía todo premeditado» y que la va a demandar: «No tengo miedo. Ya no me voy a callar y no me va a tomar el pelo porque está mi integridad».
Mónica dice que trabajó siete meses sin estar dada de alta

Según el testimonio recogido por Y ahora Sonsoles, las dos se conocieron hace 15 años y fue en 2025 cuando Gabriela Guillén le ofreció trabajo cuidando de su hijo, con un sueldo de 1.000 euros al mes que, de acuerdo con su relato, no se llegó a cumplir. Mónica ha contado que alquilaba una habitación en casa de una amiga de la empresaria y que fue allí donde surgió la propuesta. Con el tiempo, siempre según su versión, empezó a hacer muchas horas extra y la paraguaya pasó a pagarle por horas: «En ese momento me estaba pagando por horas, no por el sueldo que habíamos acordado, y todo sin estar dada de alta».
La exempleada afirma que al principio no le dio importancia porque Gabriela Guillén le decía que tenía problemas económicos, y ha descrito que los pagos no eran exactos: «Yo si hacía 5 horas 40 minutos, entonces ya esos 40 minutos no existieron en su mente, ella luego hacía su cálculo y te pagaba lo que ella consideraba». Ha añadido que, además de cuidar del pequeño David, que tiene dos años, limpiaba la casa, y que la empresaria la controlaba por una cámara instalada en la vivienda y le encargaba otras tareas, como planchar sus vestidos, cuando la veía sin hacer nada. «No nos dejaba encender el aire acondicionado», ha asegurado, antes de relatar que la relación terminó el día en que Gabriela Guillén habría decidido despedirla sin previo aviso.
Una denuncia por contratación irregular y un acto de conciliación al que no acudió

Mónica ha decidido llevar el asunto por la vía legal y ha denunciado a la esteticista ante la Seguridad Social por contratación irregular, de acuerdo con lo que ella misma ha revelado en el plató. La extrabajadora sostiene además que el pasado 2 de septiembre se celebró un acto de conciliación al que Gabriela Guillén no se presentó. No hay ninguna resolución sobre el fondo y todo lo que se conoce de las condiciones laborales procede del testimonio de la exempleada, que la otra parte rebate punto por punto.
La empresaria ha anunciado que va a demandar a Mónica por lo que ha dicho de ella en televisión: «Yo asumo mi error por confiar en una persona a la que creí le estaba haciendo un favor, pero estoy muy enfadada con lo que me está haciendo y, por supuesto, ya he grabado toda su declaración como me ha pedido mi abogado para presentar una demanda contra ella». Ha dicho también que tuvo que tomarse un tranquilizante tras ver la entrevista y que la va a «desmontar» porque tiene pruebas.
Gabriela Guillén sitúa el origen de la relación a finales del pasado diciembre, cuando, según su versión, Mónica empezó a escribirle para que la contratara o la ayudara: «Era la inquilina de una amiga y siempre me ponía cosas bonitas en mi red social a mis fotos. Le dije que no necesitaba niñera porque mi familia siempre se ha alternado. El pasado julio siguió ofreciéndose y vino algunos días como canguro y me acompañó a un viaje a Huelva donde yo tenía que grabar una colaboración para una revista. Estuvo unos días y de repente no apareció más». La empresaria ha dejado claro que contestará en los tribunales.
Una semana después de su traslado al Gregorio Marañón
La exempleada ha dado su testimonio en televisión pocos días después de que la Policía Nacional y el Samur acudieran a su domicilio y de que Gabriela Guillén fuera trasladada en ambulancia a Urgencias del Hospital Gregorio Marañón por un problema de salud que se ha vinculado a una carta certificada con una noticia de carácter laboral. La empresaria no ha querido aclarar ese asunto, aunque ha asegurado que lo que se ha comentado sobre el contenido de esa carta es falso.
El año de la madre del hijo pequeño de Bertín Osborne ya venía cargado: en mayo perdió su clínica estética en Madrid con una deuda de 60.000 euros, y días después anunció medidas legales contra su socia. El cierre de aquel negocio, que había abierto a finales de 2024, la dejó sin su principal fuente de ingresos. En abril, el cantante se reconcilió con el niño que tuvieron en común.
