La última entrega de Masterchef 14 ha cruzado una línea que ha dejado a la audiencia y a los propios aspirantes en estado de shock. Lo que comenzó como una dinámica de subasta por privilegios en la prueba de exteriores de RTVE derivó en una situación de emergencia médica cuando la exigencia del jurado —encabezado por Jordi Cruz y Pepe Rodríguez— llevó a varios concursantes al límite físico tras ingerir dosis extremas de salsas «infernales».
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El desafío del «fuego» que descontroló la prueba de exteriores
La tensión en MasterChef suele cocinarse a fuego lento, pero anoche el incendio fue literal. Según relata el medio El Confidencial, el jurado propuso un juego de pujas donde las monedas de cambio eran totopos bañados en picante extremo. El objetivo era suculento: ganar el derecho de imponer el temido delantal negro a un rival. Sin embargo, la competitividad de las aspirantes Camila y Gema convirtió el set de grabación en un escenario de sufrimiento real.

Ambas decidieron probar «la infernal», la salsa más potente del catálogo. Al no mostrar signos inmediatos de debilidad, los jueces, en lugar de frenar, decidieron aumentar las dosis. Camila llegó a ingerir hasta cuatro totopos cargados de una salsa que ella misma describiría más tarde como algo que «quema como la muerte». La victoria en el juego, que otorgó delantales negros a Javi y a la propia Camila, fue el preludio de un colapso físico ante las cámaras.
Colapso, mareos y el abandono temporal de las cocinas

Las consecuencias de este «infernal» divertimento no tardaron en manifestarse. Segundos después de finalizar la puja, Camila sufrió un desvanecimiento en directo. «Un momento, me estoy mareando», alcanzó a decir antes de tirarse al suelo, víctima de un dolor agudo en la espalda provocado por la reacción del organismo al picante. Las imágenes de la concursante tendida en el suelo mientras intentaba recuperarse del ardor interno han generado una oleada de comentarios sobre el extremo al que se somete a los participantes en esta edición.
Por su parte, Gema vivió un calvario aún más prolongado. La concursante se vio obligada a abandonar el set de grabación de MasterChef hasta en dos ocasiones. «Estoy muy jodida del estómago, tengo que vomitar», confesó antes de retirarse urgentemente al baño. La gravedad de su indisposición fue tal que la dirección del programa, tras ver el estado de ambas mujeres, decidió suspender el juego de inmediato y no repetirlo con el resto de los compañeros para evitar males mayores.
