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Televisión

Telecinco ya dibuja el decorado de su asalto a ‘El Rosco’: Bulldog TV parte como favorita y Christian Gálvez suena para pilotarlo en otoño

Pedro Serrano González
8 min 113
el rosco galvez

El pulso más caro de la televisión española tiene por fin obreros, planos y calendario. Mediaset ha dejado de mover el proyecto en el terreno de la intención para meterlo en el de la producción: el grupo ha señalado a Bulldog TV, la casa que factura Bailando con las estrellas, como la productora candidata a levantar el nuevo concurso construido alrededor de El Rosco, y ya se trabaja en el diseño del decorado donde se grabará el espacio. Lo avanza Confidencial Digital, que sitúa el estreno en Telecinco a partir del próximo otoño y coloca sobre la mesa un nombre que no es casual para pilotarlo: Christian Gálvez, el rostro que durante años estuvo pegado a esa prueba. Nada está firmado —la cadena mantiene abierta la elección del presentador y la productora figura como favorita, no como adjudicataria—, pero la maquinaria ya hace ruido.

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El decorado se dibuja antes de que haya cara para presentarlo

La secuencia dice mucho de las prisas y de la ambición. Primero el decorado, después el rostro: Mediaset ha decidido que el activo del proyecto es el juego, no quien lo conduzca, y por eso el diseño del plató avanza mientras el casting de presentador sigue en el aire. La elección de Bulldog TV es el primer movimiento visible y no es un gesto menor, porque coloca el encargo en una productora acostumbrada al formato de gran despliegue, la misma que ha sostenido Bailando con las estrellas en las noches del grupo. El objetivo declarado es que el concurso pueda estrenarse durante el otoño, es decir, en la ventana en la que las cadenas juegan de verdad sus parrillas y donde Telecinco lleva demasiadas temporadas encajando golpes en el acceso a la noche.

Y luego está el nombre. Que entre los candidatos vuelva a aparecer el de Christian Gálvez tiene una lectura que va mucho más allá del organigrama, porque en nuestro archivo está registrado hasta qué punto ese formato le marcó: el presentador ha confesado el trauma de su abrupta salida de Pasapalabra y su negativa a volver a verlo por pura salud mental, y también ajustició en su día a la cadena por cómo se manejó su etapa allí. Si el proyecto acaba en sus manos, la televisión española asistirá a una de esas simetrías que no se planifican en ninguna reunión de programación: el hombre al que apartaron del juego más popular de la parrilla regresando a la misma mecánica, con otro logotipo y en la casa que lo despidió.

La sentencia del Supremo que rompió el tablero

Nada de esto existiría sin una resolución judicial. El proyecto toma forma después de que el Tribunal Supremo confirmara que El Rosco constituye una obra protegida por la propiedad intelectual y que su titular es la productora neerlandesa MC&F. Aquella sentencia, que contamos el 21 de mayo, dinamitó un statu quo de más de veinte años: obligó a Antena 3 a retirar de Pasapalabra la prueba que lo había convertido en un fenómeno y abrió a Mediaset una puerta que llevaba cerrada desde que el concurso cambió de casa. El grupo confirmó apenas seis días después que ya diseñaba un concurso con El Rosco como «elemento final y principal», y desde entonces el sector esperaba exactamente la noticia de hoy: quién lo fabrica y cuándo llega.

Conviene precisar el matiz jurídico, porque marca los límites de lo que Telecinco puede hacer. Lo que la cadena ha ganado es la prueba, no el concurso entero: los derechos del formato completo de Pasapalabra siguen perteneciendo a ITV Studios, de modo que el espacio que prepara Bulldog TV deberá estar construido alrededor de El Rosco pero claramente diferenciado del programa que Antena 3 emite cada tarde. Es un encargo más difícil de lo que parece: hay que envolver la joya sin copiar el estuche. Y hay que hacerlo, además, con un rival que ya ha demostrado que no piensa ceder ni un centímetro sin pelearlo en los tribunales.

‘AlaZ’, el sustituto que ha reabierto la guerra

Porque el conflicto sigue vivo, y esta misma semana ha subido de temperatura. MC&F considera que AlaZ, la prueba con la que Atresmedia sustituyó a El Rosco, conserva elementos similares al formato protegido, y ha anunciado acciones legales para defender sus derechos por entender que las coincidencias bastan para justificar una nueva demanda. La respuesta del grupo de San Sebastián de los Reyes ha llegado por escrito y con el tono de quien no admite la insinuación: asegura que ejecutó de forma voluntaria la resolución del Tribunal Supremo, que retiró la prueba de sus emisiones y que abonó la indemnización correspondiente, y defiende que la nueva mecánica es «un desarrollo independiente y novedoso» basado en el formato suizo DallAZetA, cuyos derechos de adaptación ha adquirido.

El comunicado desciende al detalle para blindarse, y ahí es donde se ve el tamaño del pleito. Atresmedia enumera como diferencias «incuestionables» la desaparición del tradicional rosco gráfico, un tiempo de juego de 110 segundos, la posibilidad de pedir pistas a cambio de perder tiempo, la opción de responder de la A a la Z o en sentido inverso y una mecánica nueva basada en completar palabras a partir de definiciones. Y remata con el argumento de fondo: rechaza que pueda monopolizarse un concurso basado en el abecedario disputado por dos participantes, porque la limitación temporal, los colores, el bote o la tensión de una prueba final forman parte de los códigos habituales del género. Sostiene también que el duelo final o el tiempo acumulado pertenecen a la identidad histórica de Pasapalabra y no al formato de MC&F, expresa «absoluta confianza» en la solidez jurídica de AlaZ y avisa de que, junto a ITV Studios, se opondrá a cualquier intento de retirada cautelar.

Lo que se juega Telecinco en el otoño

Mientras los abogados afilan escritos, Mediaset sigue construyendo. Y ahí está el verdadero titular de todo esto: el grupo no aspira a ganar un litigio, aspira a recuperar una franja. Llevarse El Rosco a Telecinco no es una operación de imagen ni un capricho de propiedad intelectual, es el intento más serio en años de plantar un producto de cita diaria frente a la tarde que Antena 3 domina con mano de hierro. Roberto Leal, que al conocerse la sentencia salió a defender que Pasapalabra «es mucho más» que su prueba final, resumió sin querer la apuesta de los dos bandos: uno confía en que el concurso sobreviva sin el juego; el otro, en que el juego sobreviva sin el concurso.

Queda por saber lo esencial, que es si el público comprará la operación. Un decorado nuevo, una productora solvente y un presentador con historia no garantizan que el espectador acepte ver en una cadena lo que ha visto durante media vida en otra, y el otoño llegará con el pleito todavía abierto y con Atresmedia dispuesta a discutir cada segundo de juego en los juzgados. Pero por primera vez desde que el Tribunal Supremo dictó sentencia, el proyecto de Telecinco ha dejado de ser un titular y se ha convertido en un plano de plató. Y en televisión, cuando se empieza a construir el decorado, la decisión de fondo ya está tomada.

La historia, paso a paso

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Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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