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Televisión

Tania Llasera rompe el silencio sobre las cláusulas sobre el físico en TV y la presión de las farmacéuticas para adelgazar

Pedro Serrano González
5 min 408
Tania Llasera, presentadora de televisión y voz del podcast Upeka, en un retrato de primer plano

La carismática presentadora Tania Llasera se confiesa en una charla íntima con David Insua sobre el estigma del peso en la industria audiovisual. Desde su estudio de pintura, la comunicadora aborda la «gordofobia invisible», su rechazo a los nuevos fármacos para perder peso y la evolución de un sector que, durante años, blindó por contrato el aspecto físico de sus estrellas en Telecinco y otras cadenas.

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La dictadura del peso: cláusulas de otra época

En el salón de su casa, bañada por una luz de primavera y mientras improvisa su propio maquillaje, Tania Llasera echa la vista atrás para analizar una industria que conoció desde dentro y que hoy, en 2026, parece pertenecer a otro siglo. La comunicadora confirma la existencia de condiciones contractuales que hoy sonarían a ciencia ficción: cláusulas que prohibían variaciones en el físico de los presentadores. «Con los ojos de 2026, sí me parece una salvajada. Pero es que no se puede juzgar lo de antes con los ojos de ahora», admite con la serenidad que dan los años.

Esta restricción no era exclusiva de las mujeres. Llasera recuerda que figuras como Jesús Vázquez también debían extremar las precauciones, incluso en sus periodos de ocio, para evitar lesiones que impidieran su trabajo frente a las cámaras. «Era algo general… a Jesús Vázquez le encanta ir a esquiar. Iba con mucho cuidado y cuando acababa programas. Porque si te rompes una pierna no puedes presentar», explica comparando la situación de los presentadores de élite con la de los futbolistas profesionales. Sin embargo, la madurez le ha permitido trazar una línea roja infranqueable: hoy no aceptaría ninguna condición referente a su físico en un contrato de trabajo, consciente de que su valía reside en una «naturalidad apabullante» y no en una talla concreta.

El asedio de las farmacéuticas y el dilema del pinchazo

Uno de los puntos más críticos de la conversación surge al abordar la tendencia actual de las semaglutidas, medicamentos inyectables para la pérdida de peso que han revolucionado el mercado. Tania revela que vive bajo un «goteo constante» de ofertas para someterse a estos tratamientos. «Es casi diario el goteo de las farmacéuticas que ofertan directamente a través de mis representantes y a través de médicos que me someta a esos tratamientos», denuncia con una mezcla de asombro e indignación.

Para la presentadora, esta presión es el síntoma de una sociedad que se niega a avanzar. «¿Por qué mis kilos le interesan a los demás? Fíjate si es triste que no avanzamos en la sociedad, que sigo hablando de lo mismo 12 años después», se pregunta, reivindicando que su peso no tiene ninguna correlación con su capacidad como comunicadora. Llasera aclara que no está realizando ninguna dieta ni utilizando fármacos, aunque teme que cualquier fluctuación natural de su peso sea interpretada por el público como el resultado de un «pinchazo» oculto.

La gordofobia invisible en el día a día

La entrevista profundiza en un concepto que Tania maneja con precisión quirúrgica: la gordofobia invisible. Se trata de ese juicio constante, a veces disfrazado de buena intención, que sufren las personas que no encajan en los cánones de delgadez extrema. «Constantemente se nos está juzgando por si te estás comiendo una ensalada o no, o si comes una hamburguesa o un donut», explica sobre la presión social que la rodea.

Esta discriminación se manifiesta en frases aparentemente inofensivas pero cargadas de veneno, como el clásico «qué pena con lo guapa que eres de cara», o en las advertencias de amistades cercanas sobre los riesgos de rozar los 100 kilos de peso. Llasera define esta situación como algo «agotador». Esta realidad contrasta con su actual momento profesional en el podcast Upeka, un formato que describe como un «regalo del cielo» donde puede tratar temas estigmatizados, como el lipedema, con la autenticidad que el público demanda en la era de las redes sociales.

El futuro de la televisión y la resistencia del talento

Al analizar el estado actual de la pequeña pantalla, Tania Llasera se muestra crítica con la falta de innovación. Observa un mercado fragmentado por las plataformas donde apenas quedan programas para ver en familia, mientras la televisión lineal se pierde en «refritos» buscando audiencias imposibles del pasado. A pesar de ello, celebra los éxitos de compañeras como Henar Álvarez o Chenoa, destacando lo difícil que sigue siendo para una mujer liderar ciertos formatos en España.

Para canalizar el ruido mediático y las presiones externas, Tania ha encontrado refugio en el arte, una herencia directa de su abuelo, el escultor Joe Alberdi. En su estudio, rodeada de lienzos, la presentadora utiliza la pintura para «sacar esos jugos estancados» y transformar los pensamientos negativos en creatividad. Es su forma de resistir en un mundo que sigue obsesionado con buscar en Google «Tania Llasera delgada», una búsqueda que ella misma califica, con una pizca de ironía, como algo «exótico» en pleno 2026.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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