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Televisión

Mercedes Milá explica el final de sus veinte años con José Sámano y apunta al macho que aparecía en casa al salir de la productora que compartían

Pedro Serrano González
8 min 204
mercedes mila 2

Mercedes Milá ha puesto motivo y fecha al final de su relación con José Sámano. La presentadora ha cerrado la primera temporada de Me meto en un jardín, en La 2, con una conversación por tierras de Cataluña junto a Marc Giró en la que ha hablado de los veinte años que pasó al lado del productor, de la oficina que ambos compartían y del hombre que aparecía en cuanto los dos cruzaban la puerta de casa: «Yo llegué a odiarlo, me separé por eso».

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La oficina, la productora y el hombre que aparecía al llegar a casa

El encuentro de Mercedes Milá con Marc Giró empezó lejos de cualquier plató: un recorrido por parajes de Cataluña, un desayuno con vecinos de los pueblos por los que iba pasando el programa, una charla con comerciantes de toda la vida y, ya rodeados de naturaleza, el cara a cara definitivo. Fue en ese tramo donde la periodista nombró a José Sámano, productor de cine, teatro y televisión, y donde situó el punto exacto en el que aquella relación de dos décadas dejó de funcionar. «Yo llegué a odiarlo, me separé por eso», dijo de manera tajante sobre lo que suponía trabajar con él. Los dos pasaban el día entero juntos y desempeñaban el mismo oficio, y el trayecto de vuelta era el que iba llenando el vaso. «Salíamos de la oficina donde teníamos la productora juntos, íbamos a casa juntos y ahí venía el hombre, el macho».

La presentadora detalló después en qué consistía esa mudanza de registro entre el despacho y el salón. «Venía el macho que espera que se le dé todo», explicó, y a continuación reprodujo lo que le decía en casa: «Yo había trabajado igual que él todo el día en la oficina. Decía: pero qué va a ser esto de que tú no te ocupes de algo igual que yo. Nunca conseguí que lo entendiera». Giró quiso saber si el productor mantenía en el domicilio el mando que ejercía en el trabajo, y ella respondió que no: ese, dijo, no era el problema que había entre ellos. El desencuentro no estaba en quién dirigía la empresa, sino en quién se ocupaba de lo que venía después de apagar la luz de la productora.

Dos casas, dos repartos y una charla sobre lo que cada uno ha tenido que aguantar

Al otro lado de la conversación, Marc Giró puso sobre la mesa una experiencia doméstica que no se parece en nada a la que acababa de escuchar. El presentador, que también comparte profesión con su pareja, describió un funcionamiento en el que las tareas están repartidas y ninguno de los dos espera del otro un servicio: «Esto debe ser de relaciones cishetero, del rol de la mujer y lo que habéis tenido que aguantar. En mi casa no viene este señor a decirme que yo haga nada, ni yo a él, por supuesto». El contraste entre los dos relatos ocupó buena parte del tramo final del programa, con la periodista describiendo veinte años de pelea doméstica y su invitado retratando un hogar donde esa pelea no se ha planteado nunca.

La entrega convirtió esa comparación en el eje de una charla más amplia sobre el machismo y la homofobia, las dos violencias que cada uno de ellos ha sufrido, de forma directa y también indirecta, a lo largo de sus respectivas trayectorias. Milá insistió en que su empeño durante aquellas dos décadas no fue puntual ni improvisado, sino un intento sostenido de que el hombre con el que levantaba una empresa entendiera que la casa era un asunto de los dos, y en que ese intento terminó en fracaso. La emisión, grabada en plena naturaleza y sin público delante, dejó a la presentadora hablando de un terreno que casi siempre había mantenido fuera del alcance de las cámaras: el suyo propio.

El duelo por un hombre del que llevaba décadas separada

fototeca raquel

La conversación que La 2 emitió este domingo no se quedó en el reproche. Según avanzaba el paseo, la periodista recordó también el golpe que supuso la muerte del productor, un episodio que sigue doliéndole pese al tiempo transcurrido y pese a que la ruptura se había producido muchos años antes: «Yo viví 20 años con José, entonces viene todo a la cabeza otra vez y piensas si ha sufrido y duele. Duele mucho, cómo te diría, todos los que estáis viendo esto sabéis lo que duele una muerte, aunque hayan pasado tantos años separados». La secuencia dejó las dos caras del mismo vínculo en cuestión de minutos: la mujer que llegó a no soportar la convivencia y la que todavía se emociona al hablar del hombre con el que compartió empresa, casa y dos décadas de vida.

José Sámano fue uno de los productores de referencia del teatro, el cine y la televisión en España, y falleció en octubre de 2019. Su historia con la presentadora arrancó a mediados de los años setenta y se prolongó hasta 1997, el periodo en el que ambos levantaron la productora que ella menciona en el programa. Tras el fallecimiento, la comunicadora rompió su costumbre de no hablar de su vida privada y atendió a los periodistas para expresar el desconcierto de aquellos días: «Ha sido una muerte tristísima y totalmente inesperada. Me enteré de todo ayer, de que estaba muy grave… Habíamos hablado relativamente hace poco tiempo… Me estuvo contando que estaba enfermo, pero para nada pensar que podía morirse tan rápido y de esta manera tan dura. Estoy muy triste».

Un cierre de temporada grabado antes del salto a La Sexta

La entrega con Marc Giró, emitida este domingo, es la que baja el telón de la primera temporada de Me meto en un jardín, y llega con una circunstancia que explica su tono: está grabada antes de que la presentadora abandonara la cadena pública y arrancara su nueva etapa en La Sexta con De Cara al Show. El formato se estrenó en mayo en La 2 después de pasar una temporada guardado en un cajón, y ha ido recibiendo por delante de la cámara a nombres como la periodista Almudena Ariza o Lucía Dominguín, en una fórmula de paseo y conversación larga que ha terminado siendo una de las sorpresas del año en el segundo canal.

Lo que ocurra a partir de ahora con el programa sigue sin estar escrito. Los datos de audiencia han acompañado, pero la confirmación de una segunda temporada —con más invitados y más conversaciones de este calado— continúa en el aire, sin que la cadena haya movido ficha. El desenlace se produce, además, con su conductora ya instalada en otra casa y con otro proyecto entre manos, de modo que cualquier continuidad tendría que encajarse en una agenda que ha cambiado por completo desde que se rodaron estos capítulos por los pueblos catalanes.

Del regreso a La 2 al último invitado de la temporada

El recorrido de este programa lleva meses dando titulares. Todo empezó cuando la presentadora firmó por La 2 con un formato nuevo tras su anterior etapa en RTVE, y siguió muy poco después cuando la corporación alteró su parrilla para blindar un éxito que no esperaba y llevar el espacio hasta La 1. Por el camino, la propia Milá ha ido soltando la clase de datos que casi nadie de su generación pone por escrito, como cuando cifró en 60.000 euros lo que cobraba por cada gala al frente de Gran Hermano.

El formato ha funcionado además como un confesionario para quienes se sientan enfrente, y no solo para su anfitriona: hace apenas una semana la hermana de Miguel Bosé se derrumbaba ante ella al hablar de su hija Bimba, en otra de esas conversaciones que el programa ha convertido en su marca. El programa que estrenó la cadena pública se despide ahora de los espectadores con las reflexiones que Mercedes Milá y Marc Giró hicieron juntos sobre el machismo y la homofobia, dos tipos de violencia que cada uno de ellos ha sufrido de manera directa e indirecta.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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