La guerra interna entre las antiguas estrellas de la televisión ha estallado tras las polémicas declaraciones de Terelu Campos sobre el pasado de Kiko Matamoros. La reacción de María Patiño no se ha hecho esperar, cuestionando la responsabilidad individual en el ecosistema mediático de Mediaset España durante una de las noches más tensas de ¡De Viernes!.
Te recomendamos

Atresmedia lleva ‘El Hormiguero’ y ‘Pasapalabra’ a Netflix el lunes 7 pero se queda el estreno, que seguirá viéndose antes en Antena 3

Javier Ruiz, director editorial de La Séptima, denuncia presiones contra el canal de televisión que arranca el 5 de noviembre y avisa de que «aparentemente somos un problema»

Ion Aramendi salva su programa cuando el equipo montaba ya la fiesta de adiós, y en Telecinco nadie duda del peso de Ana Rosa Quintana en la decisión

Cayetano Martínez de Irujo se ofrece a mediar por Ceuta desde el plató de ‘Todo es mentira’ y reclama sentarse con el presidente del Gobierno
La crónica social española vive uno de sus episodios más convulsos con el resurgimiento de los fantasmas del pasado matrimonial entre Makoke y Kiko Matamoros. Lo que comenzó como una entrevista de alto voltaje en el programa de Telecinco, ha terminado derivando en una fractura pública entre dos de las comunicadoras más influyentes del país. El debate ya no solo gira en torno a lo que sucedía en la intimidad de una de las parejas más mediáticas de la última década, sino sobre la permisividad de las conductas machistas en los platós de televisión que durante años lideraron las audiencias nacionales.
El testimonio que lo cambió todo
La chispa que prendió la mecha fue la presencia de Makoke en el plató de ¡De viernes!, donde acudió para profundizar en las revelaciones de su reciente scoop. Con una mezcla de tristeza y resignación, la invitada confesó sentirse vulnerable ante la sombra de su exmarido: «Me da mucha pena todo. He pasado por todas las emociones, pero cuando veo las imágenes me da pena, no lo puedo evitar». Sin embargo, la emoción pronto dejó paso a la denuncia pública, revelando un clima de hostilidad que habría traspasado la pantalla.
Makoke no dudó en señalar presiones externas tras la primera parte de su intervención mediática: «Desde que se emitió la primera parte de la entrevista he recibido mensajes en tono amenazante, de que me iba a enterar. No sé de quiénes son, pero están en manos de mi abogada. Yo sabía la repercusión que iba a tener y sé que la persona que tengo ahí es capaz de hacerme mucho daño». El relato alcanzó su punto más crudo cuando la entrevistada recordó episodios de supuesta violencia física, afirmando con contundencia: «Me puso el pie en la cara».
El juicio al pasado televisivo
La conversación en el plató dio un giro hacia la responsabilidad de los medios y los compañeros de profesión cuando se rescató el testimonio de la periodista Carmele Marchante. Según el medio 20minutos, Marchante describió la etapa del colaborador en programas como Sálvame en términos muy severos: «Realmente, su conducta en el plató era delictiva. Ahora estaría encarcelado y empapelado, porque era un misógino, una persona con talante violento y totalmente machista». Fue en este contexto donde Terelu Campos lanzó la frase que ha provocado el cisma con su antigua compañera.
Campos, analizando la trayectoria de Matamoros, reflexionó en voz alta: «Bueno, se le ha permitido. No sé si se le ha permitido, si se le ha azuzado, como él dice…». Esta insinuación sobre una supuesta inmunidad colectiva o una dirección que fomentaba ciertos perfiles agresivos fue rápidamente cortada por el presentador del espacio con un tajante «Ya no se permite más», pero el daño ya estaba hecho en el universo de las redes sociales.
"Terelu, ya no se permite más"
— LikesyEntretenimiento (@entretuslikes) May 1, 2026
No, ahora se permiten otras, incluso peores.
No voy a defender a Kiko en cosas indefendibles ni obvias, pero tampoco vamos a hacer lo negro blanco, porque hace nada teníais a un señor diciéndole p*t4 a su ex, entre otras lindezas.#DeViernes pic.twitter.com/6IsFrVPI0N
La respuesta implacable de María Patiño
La reacción de María Patiño no ha necesitado de grandes discursos ni de platós de televisión para ser devastadora. A través de su perfil oficial en la red social X (antiguo Twitter), la presentadora ha marcado una distancia insalvable con la postura de Terelu. Con apenas cinco palabras, Patiño ha devuelto la pelota al tejado de la hija de María Teresa Campos, sugiriendo que la permisividad no era una cuestión de la empresa o del formato, sino una elección personal de quienes compartían espacio con el colaborador.
«Se lo habrá permitido ella», escribió Patiño con una brevedad que ha sido interpretada como un ataque directo a la coherencia de Terelu Campos.
Se lo habrá permitido ella. https://t.co/1spTlz9vDJ
— Maria patiño (@maria_patino) May 1, 2026
Esta réplica pone de manifiesto la tensión latente entre los antiguos integrantes de la cúpula de la tarde, evidenciando que las heridas del pasado profesional siguen abiertas y que la lealtad entre compañeros tiene límites muy claros cuando se trata de temas tan sensibles como el machismo o la violencia verbal en el trabajo.
El impacto en la industria del corazón
Este enfrentamiento no es solo una anécdota entre dos presentadoras; refleja el cambio de paradigma que atraviesa la televisión en España. La interpretación mediática de este conflicto sugiere que ya no hay espacio para la ambigüedad en conductas que antes se normalizaban bajo la etiqueta del «espectáculo». Mientras Terelu parece apuntar a un sistema que permitía o incluso incentivaba el conflicto, Patiño defiende la responsabilidad individual de no tolerar ciertos comportamientos.
El cierre de esta entrega de ¡De viernes! deja en el aire muchas preguntas sobre la convivencia en los antiguos platós de Mediaset y sobre cómo se gestionarán estas rencillas en el futuro. Lo que es seguro es que el «caso Matamoros» ha dejado de ser una cuestión de pareja para convertirse en un juicio a toda una época de la televisión, con María Patiño y Terelu Campos situadas en trincheras ideológicas totalmente opuestas.
