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Televisión

La Bruja Lola murió en 2019 y sus restos corren el riesgo de ser exhumados tras siete años de olvido

Pedro Serrano González
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BRUJA LOLA

El universo de los realities y la televisión andaluza se ha topado de golpe con una realidad tan deprimente como real. La Bruja Lola, uno de los personajes más icónicos y gamberros de la pequeña pantalla a principios de siglo, ha fallecido. El dato escalofriante de la crónica no es su pérdida, sino la fecha del deceso: la vidente murió hace siete años y absolutamente nadie en el sector audiovisual se había enterado de la noticia hasta este miércoles. El silencio informativo, familiar y social que ha rodeado su entierro ha destapado una de las vertientes más oscuras de la fama efímera.

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La noticia ha saltado en la sobremesa de Telecinco, concretamente en el espacio ‘El Tiempo Justo‘ capitaneado por Joaquín Prat. El presentador no ha tenido reparos en verbalizar la dureza del suceso con una sentencia demoledora: “Nadie, absolutamente nadie, la ha echado de menos”. Una afirmación que resuena con fuerza en los platós de la cadena principal de Mediaset, donde la pitonisa dio horas de gloria gracias a su carácter indomable y su absoluta falta de filtros ante el micrófono.

La icónica Lola falleció exactamente el pasado 10 de enero de 2019. Durante todo este tiempo, ni el entorno de la televisión donde generó ingresos masivos, ni sus allegados ni sus familiares directos se encargaron de comunicar su marcha a través de ninguna plataforma digital. El apagón informativo ha sido tan severo que en los meses de verano del año 2022, la prensa nacional publicó diversos artículos donde se afirmaba que la vidente sufría una profunda depresión que la mantenía apartada de la vida pública. En el momento de publicarse aquellas informaciones sobre su supuesta tristeza, el cuerpo de la andaluza ya llevaba tres años sepultado.

El equipo de investigación del programa de Telecinco tropezó con esta cruda realidad mientras intentaba localizar el paradero de la pitonisa para llevarla como invitada al plató. En lugar de dar con un teléfono de contacto, el espacio se topó con el registro de su fallecimiento y las actas de defunción correspondientes. El motivo de que el rastro se hubiese difuminado por completo responde a una cuestión de identidad jurídica: su nombre artístico era Lola Montero, pero en los archivos oficiales figuraba bajo el nombre de Dolores Ponce y bajo esa identidad fue enterrada en la capital hispalense.

El origen del mito de las velas negras y el éxito en la televisión local

Para entender el impacto de su olvido es imprescindible remontarse a los primeros años de la década de los 2000, un periodo en el que la Bruja Lola ostentaba el control absoluto del share nocturno en la televisión local antes de dar el salto nacional. Sus intervenciones en directo en programas de llamadas telefónicas no se basaban en la precisión de sus cartas del tarot, sino en la violencia verbal con la que despachaba a los espectadores que intentaban reírse de ella en antena.

Frases como la mítica y amenazadora sentencia «te voy a poner dos velas negras» se integraron de inmediato en el vocabulario popular de los telespectadores de nuestro país. Lola no dudaba en catalogar de «basura» o «mamarracho» a todo aquel que osara cuestionar sus métodos adivinatorios, granjeándose una lista kilométrica de enemigos y, de manera simultánea, una legión de seguidores que devoraban sus directos cargados de tensión y humor involuntario. Su figura cotizó tan al alza en la industria audiovisual que se convirtió en un recurso recurrente para los resúmenes de los realities y espacios de zapping de la época, facturando miles de euros gracias a un carisma callejero que rompió los moldes de la videncia tradicional.

La desaparición progresiva de la pequeña pantalla la arrastró de forma inevitable hacia un olvido institucional. A pesar de haber sido un auténtico filón para rellenar horas de programación y generar interacciones en una época donde las redes sociales apenas gateaban, la industria audiovisual le dio la espalda de forma fulminante. El mito se apagó en la intimidad de su hogar, lejos de los focos que alguna vez la encumbraron como la reina del surrealismo televisivo.

Alerta en el cementerio de Sevilla ante una posible exhumación

La tragedia de este caso no se limita únicamente al anonimato de su fallecimiento, sino al conflicto que envuelve su lecho de muerte actual. Los restos de Dolores Ponce descansan en el cementerio de San Fernando de Sevilla, pero su continuidad en el nicho peligra seriamente. Según han confirmado las fuentes de la investigación del programa de Mediaset, la concesión de la sepultura caducó en el año 2024 y, hasta el momento, nadie ha acudido a renovar los derechos correspondientes ni a abonar las tasas municipales de mantenimiento.

La administración del camposanto sevillano lleva meses intentando ponerse en contacto de manera oficial con los hijos de la fallecida para gestionar la deuda, pero los intentos de localización han resultado completamente infructuosos. El periodista Álex Álvarez ha lanzado una advertencia tajante sobre el futuro inmediato que aguarda a los restos de la estrella televisiva: “Si en los próximos meses no se regulariza esta situación, es decir, no se pagan las tasas, el cuerpo de la Bruja lola pueden ser exhumados”. El plazo corre en contra de una familia inlocalizable, amenazando con trasladar el cadáver de la mujer que revolucionó la televisión a una fosa común si no se solucionan los impagos de manera urgente.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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