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Corazón

Se llamaba AitanaInd y ahora se llama Tini: la marca argentina que se ha cambiado el nombre porque la cantante arropó a la selección campeona

Pedro Serrano González
6 min 25
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La marca se llamaba AitanaInd, vendía ropa en Argentina y llevaba ese nombre desde antes de que nadie pensara en un España-Argentina con una copa en juego. Esta semana ha publicado un comunicado para anunciar que deja de llamarse así, y el motivo no tiene nada que ver con el negocio: «Hasta nuevo aviso, no queremos saber nada con el nombre de Aitana». Su nuevo nombre comercial es Tini. La cantante catalana no ha dicho una sola palabra sobre Argentina en todo el Mundial.

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De AitanaInd a Tini: un comunicado para cambiarse el nombre

El anuncio llegó por redes sociales y con el formato solemne de las notas oficiales, lo que en sí mismo explica bastante del clima que se vive al otro lado del Atlántico. «Comunicado oficial. Hasta nuevo aviso, no queremos saber nada con el nombre de Aitana», arrancaba el texto de la firma. Y por si el gesto podía interpretarse como un asunto puramente comercial o de coincidencia incómoda de marcas, la propia empresa se encargó de despejarlo en la misma nota: «No queremos saber nada que tenga que ver con España». El cambio de denominación a Tini se hizo efectivo de inmediato, y con él una marca de ropa se convirtió en la protagonista involuntaria de la resaca futbolística más larga del verano.

La reacción en redes no fue precisamente la de aplaudir el gesto patriótico. Buena parte de los comentarios que se acumularon bajo la publicación iban en la dirección contraria y le afeaban a la firma el «mal perder», recordándole que la persona a la que retiraban el nombre de su marca no había hecho absolutamente nada contra Argentina. El revuelo fue lo bastante grande como para que el movimiento acabara siendo noticia en España una semana después de la final, que es exactamente el efecto contrario al que suele buscar una empresa cuando se cambia el nombre discretamente. Y deja una imagen curiosa: una marca que renuncia a su propia identidad comercial por una canción que sonó en una plaza de Madrid.

Lo que hizo Aitana: una equipación, un escenario en Cibeles y ninguna pulla

Conviene detallar qué es exactamente lo que se le reprocha, porque la lista es corta. Aitana apoyó a la Selección Española durante el campeonato de la manera más previsible posible: vistiendo la equipación, animando al equipo desde sus redes y celebrándolo en sus propios conciertos. Y, sobre todo, cantando. Superestrella, su tema, acabó convertido en banda sonora oficiosa de las victorias de La Roja, incluida la de la final contra Argentina que le dio a España la segunda estrella de su historia. La cantante interpretó el tema en la celebración del título en Madrid, en aquel karaoke desatado de los campeones en Cibeles en el que la canción remató el fin de fiesta.

Lo que no hizo, y este es el matiz que la propia información destaca, fue meterse con nadie. En ningún momento del torneo dedicó una sola referencia a los rivales que España se fue encontrando por el camino, ni a Argentina ni a ningún otro. No hubo burla, ni indirecta, ni publicación compartida con segundas. Su apoyo se limitó a arropar a los suyos, que es lo que hace cualquier artista de cualquier país cuando su selección llega a una final. No es la primera vez este verano que a la cantante le llegan consecuencias por cosas ajenas a su música: ya vivió el dilema de su concierto de Zaragoza coincidiendo con un partido de España y, semanas antes, la censura de dos versos de esa misma ‘Superestrella’ en la televisión estadounidense.

Antes fue Rosalía, y ahí sí hubo un vídeo de por medio

El caso de Aitana no es el primero, y entender el anterior ayuda a medir la desproporción del segundo. Días después de la final, la que recibió la oleada de cancelaciones en Argentina fue Rosalía. Y en su caso sí hubo un gesto concreto: la catalana compartió en sus redes una publicación de Mia Khalifa en la que se veía a la exactriz en un balcón, con la bandera de España al lado, la música de La Perla —canción del último disco de Rosalía— de fondo y un texto sobreimpreso que muchos leyeron como una pulla directa: «Cómo suena la vida ahora que las Perlas han sido derrotadas». La reacción fue inmediata: llamamientos al boicot de sus próximos conciertos en el país y una presión tal que la propia artista tuvo que salir a pedir disculpas públicamente.

La diferencia entre un caso y otro es la que separa un gesto discutible de no haber hecho nada. A Rosalía se le reprochaba haber amplificado un contenido burlón sobre la derrota argentina; a Aitana se le reprocha haber cantado en la fiesta de su propia selección. Y sin embargo el mecanismo se ha activado igual, con el añadido de que aquí quien lo activa no es una masa anónima de usuarios sino una empresa que ha llegado al extremo de renunciar a su nombre comercial. En el fondo es el mismo fenómeno visto en dos escalas: la del enfado individual que se organiza en redes y la del enfado convertido en decisión empresarial.

Un 1-0 que sigue doliendo una semana después

Todo esto ocurre siete días después de que España ganara a Argentina por 1-0 en la final del Mundial 2026 y sumara la segunda estrella de su historia. El resultado, ajustadísimo, dejó a la albiceleste sin la revancha que buscaba y con la sensación amarga de haberse quedado a un gol. Que una semana después el enfado siga generando movimientos como este dice menos de las cantantes españolas implicadas que del tamaño de la decepción deportiva: la cancelación cultural, en este caso, funciona como válvula de escape de algo que no tiene nada que ver con la música.

Aitana, por su parte, no ha respondido. No ha publicado comunicado, no ha contestado a la marca y no ha dedicado un solo mensaje al asunto, que probablemente sea la única reacción posible ante algo así. Y queda el detalle que remata el episodio: la firma que ha renunciado a llamarse como una cantante ha elegido rebautizarse Tini, que es el nombre artístico de otra. Para no pensar en la música, la solución elegida vuelve a ser un nombre de cantante.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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