La calma parece una utopía en el universo de los Rivera-Pantoja. Tras la tempestad desatada por las últimas exclusivas de Kiko Rivera, su expareja Irene Rosales ha decidido tomar las riendas de la situación en un movimiento que ha pillado por sorpresa a la audiencia de Telecinco. La ahora colaboradora del programa El Tiempo Justo ha desvelado que se ha puesto en contacto con el padre de sus hijas a través de un mensaje telefónico para poner fin, de una vez por todas, a un conflicto mediático que amenaza con devorarlo todo.
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El mensaje de la tregua: Irene Rosales busca el «alto el fuego»
La tensión se podía cortar con un cuchillo en el plató liderado por Joaquín Prat. Solo un día después de que Jessica Bueno confesara haber telefoneado al DJ para recriminarle sus palabras en ‘¡De Viernes!’, Irene Rosales ha seguido sus pasos, aunque con un tono sensiblemente diferente. La sevillana ha confirmado que le ha escrito un mensaje directo al teléfono de Kiko Rivera con una única intención: la paz.
«Quiero ponerle fin a nuestro conflicto mediático», ha asegurado Irene frente a las cámaras, desvelando así su voluntad de alejarse del foco de la polémica que rodea constantemente a su expareja. Este paso al frente supone un cambio de estrategia radical para la colaboradora, quien parece agotada de ver cómo sus asuntos familiares se debaten en cada programa de la cadena.
¿Es Lola García la mano que mece la cuna?
Sin embargo, la tregua no ha llegado exenta de sospechas. Durante el programa, se ha puesto sobre la mesa una teoría que sobrevuela los pasillos de Mediaset: el cambio radical de actitud de Kiko Rivera desde que inició su relación con Lola García. La pregunta, formulada por su compañera Alexia Rivas, ha sido directa: ¿es la nueva pareja del DJ quien está orquestando sus últimos y agresivos movimientos mediáticos?.
Irene Rosales ha respondido con una mezcla de prudencia y contundencia. «No voy a decir que sea Lola porque me parecería también muy injusto», ha comenzado diciendo, recordando que ella misma estuvo en esa posición en la que se la señalaba por absolutamente todo lo que hacía el hijo de Isabel Pantoja. No obstante, no ha podido evitar lanzar un dardo sobre la supuesta madurez de su ex: «Kiko tiene 43 años y es muy adulto para tomar sus propias decisiones, pero es cierto que creo que ha tenido otros puntos de vista totalmente diferentes ahora».
Una guerra a tres bandas: Jessica, Irene y el factor Lola
El tablero de juego se complica por momentos. Mientras Irene intenta mediar por escrito, Jessica Bueno mantiene su postura beligerante tras verse salpicada por las declaraciones de Rivera sobre los problemas que este mantiene con la propia Irene Rosales. La modelo no está dispuesta a ser un daño colateral en una guerra ajena y ya ha expresado su malestar por verse envuelta en polémicas que no le pertenecen.
La sombra de Lola García sigue alargándose, especialmente después de que se cuestionara su papel en el comportamiento de Kiko, quien reaccionó con risas ante un reportero al ser preguntado por el debut de Irene como colaboradora. La situación es límite y el papel de los rostros de Telecinco es fundamental para desgranar una trama que mezcla despecho, estrategias de comunicación y la supervivencia mediática de una de las sagas más convulsas de España.
