La colaboradora Irene Rosales ha analizado en el programa ‘El tiempo justo’ el mediático acercamiento entre su exmarido, Kiko Rivera, y la tonadillera Isabel Pantoja en Canarias, cuestionando la presencia de Lola García en la cita y deslizando sus deseos sobre el futuro de sus hijas.
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Un reencuentro marcado por la distancia y las nuevas compañías
El universo de la prensa rosa se ha visto sacudido por un movimiento que pocos vaticinaban a corto plazo. Tras años de reproches públicos, silencios sepulcrales y una guerra judicial y mediática que parecía no tener retorno, Kiko Rivera e Isabel Pantoja han vuelto a mirarse a los ojos. El escenario no ha sido Cantora, ni un plató de televisión, sino el archipiélago canario, donde la artista se encontraba por compromisos profesionales. Sin embargo, este cara a cara no ha sido estrictamente privado, ya que el DJ viajó acompañado por su actual pareja, Lola García, un detalle que ha generado un intenso debate sobre la idoneidad del momento y las formas elegidas para la reconciliación.
Irene Rosales, quien fuera el principal apoyo de Kiko durante más de una década, ha querido ofrecer su perspectiva desde un marco tan festivo como la Feria de Abril de Sevilla. Con la templanza que la caracteriza, pero con una firmeza meridiana, la sevillana conectaba con su programa para dejar clara su postura sobre esta nueva etapa familiar. Para Irene, el paso dado es positivo, aunque matizable en su ejecución.
El análisis de Irene Rosales y el papel de Lola García
La reacción de Irene Rosales no se ha hecho esperar. Al ser preguntada por el papel de la nueva pareja de Kiko en este acercamiento, Irene fue tajante al separar su trayectoria personal de la actualidad del DJ. “Si ha tenido que ver ella, me alegro. Yo sé lo que he hecho en mi matrimonio y durante estos 11 años y la posición que he tenido y mantenido con mi exmarido”, manifestó con seguridad. A pesar de los rumores que apuntan a que Lola García habría sido el catalizador de la paz familiar, Rosales prefiere centrarse en la importancia del vínculo filial, aunque no oculta que ella habría gestionado el encuentro de una manera distinta.
La colaboradora de ‘El tiempo justo’ defendió que la naturaleza de los conflictos acumulados durante años requería una intimidad absoluta que, a su juicio, se vio alterada por la presencia de terceros. “Lo primero que había que hacer es que se reencontraran madre e hijo. Habría sido partidaria de que hubiera ido él solo a Canarias. Después de tanto tiempo sin hablarse, de tantos problemas y circunstancias… se merecían una conversación a solas”, afirmó Irene Rosales durante su intervención. No obstante, quiso suavizar sus palabras para evitar interpretaciones de conflicto con la actual pareja de Rivera: “No pienso que sea un error que haya ido Lola, pero por mi forma de ser, después de tanto tiempo sin hablar, tendría una conversación de los dos a solas, es lo más acertado”.
El futuro de las nietas de la tonadillera
Más allá de la logística del encuentro, lo que verdaderamente parece ocupar el pensamiento de Irene Rosales es el bienestar de sus hijas y el derecho de estas a mantener un vínculo con su abuela, independientemente de las tormentas que hayan atravesado los adultos. Rosales se mostró abierta y esperanzada ante la posibilidad de que las pequeñas retomen el contacto con Isabel Pantoja, subrayando que ella no será un obstáculo para la felicidad de su familia.
“Ojalá sea por el interés emocional y por el bien de que se echan de menos y en falta”, incidía la sevillana sobre la reconciliación. Respecto a un posible viaje de sus hijas a Canarias para ver a la cantante, su declaración de intenciones fue rotunda: “Si Kiko me llama para que vean a su abuela, o para tomarse una merienda, no soy nadie para decidir por ellas. Quiero lo mejor para mis hijas. Las puertas de mi casa están abiertas para que a mis hijas las acojan de la mejor manera posible”. Estas palabras marcan un antes y un después en la narrativa de la familia, posicionando a Irene como una figura conciliadora que prioriza la salud emocional de las menores por encima de cualquier rencilla pasada.
Los intereses económicos tras el abrazo según Antonio Rossi
Sin embargo, no todo es emotividad en este relato. En el programa de Telecinco, el periodista Antonio Rossi ha aportado una visión mucho más pragmática y menos idílica sobre lo sucedido en las islas. Según el colaborador, el viaje de Kiko Rivera no respondería únicamente a un impulso de afecto, sino a cuestiones mucho más tangibles que aún vinculan legal y financieramente a la tonadillera con su hijo.
A su llegada al aeropuerto de Sevilla, el propio Kiko Rivera alimentó esta vía de información instando a los reporteros a consultar a Rossi: “preguntaran a Antonio Rossi por los detalles del encuentro de su madre”. El periodista recogió el guante y desveló que existen motivaciones ocultas tras el abrazo. “No dudo del cariño y las ganas que tenían de reencontrarse, pero tenía otro motivo que se sabrá”, adelantó Rossi. Según su versión, la reconciliación está estrechamente ligada a asuntos pendientes que obligaban a un entendimiento inmediato. “Tenía más que ver con los intereses económicos y la relación que todavía les une. Ha pasado algo, tenía que hacer un encargo Kiko por parte de su madre. Él tenía que ir a rendir cuentas a Canarias. Detrás de esta reconciliación hay otros intereses”, añadió el periodista, dejando en el aire la incógnita de qué «encargo» o «rendición de cuentas» ha precipitado este inesperado giro de guion en el clan Pantoja.
