La visita de El Gran Wyoming a La noche de Aimar dejó uno de esos testimonios televisivos que desbordan el simple entretenimiento para adentrarse en la memoria, la política y la experiencia personal más cruda. El presentador de El intermedio recordó en laSexta uno de los episodios más violentos de su juventud, cuando fue brutalmente agredido por policías en plena dictadura, además de compartir una reflexión demoledora sobre la España que vivió y la que cree estar observando hoy.
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Hay entrevistas que terminan convertidas en promoción amable y otras que, sin necesidad de artificios, acaban colocando al espectador frente a relatos difíciles de digerir. La conversación entre Aimar Bretos y El Gran Wyoming transitó por varios terrenos, desde la televisión hasta la política, pero uno de los momentos más impactantes llegó cuando el comunicador rescató un episodio personal marcado por la violencia policial.
Wyoming recordó cómo eran sus primeros años, en una España donde la censura formaba parte de la vida cotidiana y donde incluso subirse a un escenario implicaba convivir con vigilancia constante. Durante la entrevista, explicó que fue pionero en una forma de actuar que entonces resultaba prácticamente impensable: improvisar.
“Fui la primera persona que habló sin guion en un escenario. Estaba terminantemente prohibido. En un teatro no podías decir una palabra que no estuviera en el libreto”.
Su relato dibujó un país irreconocible para buena parte del público actual. Según explicó, en los teatros existía incluso un asiento reservado por si acudía un agente policial con el texto oficial para controlar cualquier desviación.
Pero el momento más duro de la entrevista llegó al recordar una agresión sufrida en primera persona. Wyoming situó el episodio en el día del entierro de los abogados de Atocha, uno de los acontecimientos más traumáticos de la Transición española tras el asesinato en 1977 de cinco abogados laboralistas vinculados a Comisiones Obreras y al PCE.
Según relató, aquel día él regresaba de la playa sin conocer todavía lo ocurrido. Al llegar a una de las zonas que frecuentaba en Ciudad Universitaria, se topó con la policía.
“Como llevaba el pelo muy largo me preguntaron si era hombre o mujer. Me quedé callado, me arrastraron del pelo y me pegaron una somanta de hostias; estuvieron bastante rato”.
El testimonio dejó una imagen demoledora del clima represivo de aquella época. Wyoming no habló desde la abstracción histórica, sino desde la experiencia física de quien asegura haber terminado en el suelo tras una brutal agresión únicamente por su aspecto.
No fue la única reflexión política de la noche. El presentador también explicó cómo se produjo su despertar ideológico al llegar a la universidad con apenas 17 años, describiendo un escenario marcado por la presencia armada y la tensión permanente.
“El día que entré en la facultad vi en cada columna a un policía con una ametralladora”.
Aunque dejó claro que nunca militó formalmente porque, según explicó, quienes lo hacían se jugaban consecuencias gravísimas, sí compartió una reflexión muy contundente sobre la evolución política del país.
“España se ha fascistizado tan radicalmente que es el país el que se ha movido; yo sigo en el mismo sitio”.
La entrevista también abordó su visión sobre la política actual, especialmente sobre la relación entre el Partido Popular y Vox, con declaraciones que no pasaron desapercibidas y que encajan con el posicionamiento público que ha mantenido durante años desde su faceta televisiva.
Más allá del titular inmediato, la conversación dejó algo poco frecuente en televisión generalista: memoria personal convertida en testimonio televisivo con carga histórica real. Porque detrás del personaje televisivo y del humorista permanece alguien que vivió en primera persona una etapa de España que, para muchos espectadores, pertenece únicamente a los libros.
