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Televisión

La espantada de Marta Gómez Montero fuerza la rectificación de TVE: Cintora le pide perdón en público y el presidente de RTVE se pone a su disposición

Pedro Serrano González
8 min 170
marta cintora

Hay derrumbes que no avisan. La noche del sábado, en el Estudio 4 de Prado del Rey, la periodista Marta Gómez Montero apartó sus papeles, se arrancó el micrófono del cuello y abandonó el plató de Malas Lenguas Noche mientras temblaba visiblemente. Antes de levantarse le dedicó a Jesús Cintora una acusación que ya no hay manera de devolver al cajón: que llevaba mucho tiempo sintiéndose humillada por él y que aguantaba solo por sus hijos y por las facturas. El vídeo llevaba menos de una hora circulando cuando ya era imposible pararlo.

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«No me vas a volver a humillar»: el instante en que la mesa se quedó muda

El programa de La 2 debatía sobre las declaraciones de Alberto Núñez Feijóo a propósito del absentismo laboral y las bajas médicas, un asunto que llevaba días en la conversación pública. Cintora le cedió el turno a la tertuliana para que entrase al debate. Y entonces ocurrió lo que nadie en la mesa esperaba. En lugar de argumentar, Gómez Montero negó con la cabeza y pronunció la frase que ha recorrido España desde la madrugada: «No voy a contestar, Jesús. No me vas a volver a humillar. Me siento absolutamente humillada». Lo que vino después convirtió un rifirrafe de plató en algo mucho más incómodo, porque dejó de hablar del tema del día para hablar de sí misma y del precio que pagaba por seguir sentada allí: «He aguantado mucho tiempo por mis hijos y porque tengo que pagar las facturas, pero ya no aguanto más».

Y remató con una salida literaria que explica por qué la escena ha prendido con esta fuerza y no se ha quedado en un simple enfado televisivo. La colaboradora invocó a Gabriel García Márquez para explicar su renuncia: «Hay un libro magnífico que se llama ‘El coronel no tiene quien le escriba’, en el que al protagonista le pregunta su mujer qué es lo que van a comer y él le responde que mierda. Pues yo, Cintora, prefiero comer mierda». Dicho esto, recogió sus cosas y salió por la puerta del estudio. El plató se quedó en silencio unos segundos, ese silencio espeso que en televisión dura un siglo. Cuando el presentador reaccionó, solo acertó a preguntar en voz alta: «¿Pero qué te pasa, Marta?». Ya no había nadie a quien preguntárselo.

El descargo del presentador y el antecedente que nadie ha olvidado

Cintora optó por no esconder el bochorno y despachó el asunto en directo con una frase seca: «Bueno, pues Marta Gómez Montero ha decidido irse. Ella sabrá. Aquí no se humilla a nadie». Más adelante, ya con la avalancha de comentarios encima, se tomó su tiempo para un descargo completo en antena. «No entiendo lo que ha ocurrido, sinceramente lo digo. Con todo el cariño y con las disculpas que sean pertinentes si se ha sentido mal, pero solo le he hecho un gesto para que espere su turno. A todos los compañeros se les pide que no corten a los demás, que no hablen por debajo y que respeten los turnos. Únicamente eso, nada más», sostuvo el conductor, que cerró con una puerta abierta: «Está invitadísima a volver a este programa cuando quiera, con todo el cariño lo digo. Son cosas que pasan en directo y se las contamos, porque no hay nada que ocultar». La versión del presentador, por tanto, reduce el detonante a un gesto de orden en la mesa. La de ella apunta a un desgaste acumulado.

La única voz que se atrevió a poner palabras al ambiente que quedó fue la de Esther Palomera, a la que Cintora dio paso inmediatamente después. «Nos ha dejado a todos con muy mal cuerpo. No es plato de gusto para ninguno de los que estamos aquí», reconoció la periodista, que según el relato de la escena todavía miró varias veces hacia la puerta por la que se había marchado su compañera antes de retomar el debate. Aquella noche completaban la mesa Antón Losada, Javier Aroca, Sarah Pérez y Ana Samboal. Y hay un antecedente que las redes han desenterrado en cuestión de minutos: el pasado 22 de junio, en la edición diaria del formato, el propio Cintora ya había frenado en seco a Gómez Montero cuando ella valoraba la condena a Víctor de Aldama y a José Luis Ábalos. «Esto es Malas Lenguas, ¡bulos no!», le espetó entonces, elevando el tono. Tampoco fue un caso aislado: días antes había protagonizado un choque muy tenso con el abogado Joaquín Moeckel, que le llegó a advertir en directo que esa falta de respeto no se la iba a consentir.

La paradoja cruel: el plantón llega en la mejor noche del programa

Aquí está el giro que convierte el episodio en un asunto mayor. Porque la espantada se produjo justamente en la emisión que ha firmado el mejor registro reciente del formato. Según los datos de audiencia difundidos este domingo, ‘Malas Lenguas Noche’ anotó un 5,7% de cuota con 403.000 espectadores de media y llegó a rozar los 3,2 millones de espectadores únicos, un salto de 1,4 puntos respecto al 4,3% del sábado anterior. En el mismo tramo, LaSexta Xplica se quedó en un 3,6% y 257.000 seguidores, más de dos puntos por debajo. Es decir: la noche en que una tertuliana se levantó llorando de su mesa, Cintora arrasó en su franja. La televisión pública gana la batalla del prime time del sábado y, a la vez, se lleva a casa la imagen más incómoda de su temporada.

El estruendo en las redes ha sido ensordecedor: el apellido del presentador escaló hasta lo más alto de las tendencias en España, con el nombre de la periodista y el hashtag del programa pisándole los talones, y con la corriente mayoritaria volcada en apoyar a la colaboradora y en rescatar vídeos de anteriores interrupciones. Y esa presión ha terminado moviendo el árbol hasta arriba del todo.

La rectificación: el presentador pide perdón y la cúpula de RTVE se pone a su disposición

Porque este domingo, con el vídeo ya convertido en un asunto nacional, Jesús Cintora ha rectificado en público y por escrito. «En Malas Lenguas hay y habrá sitio siempre para todas las opiniones. Marta Gómez Montero es una buena periodista y compañera que participa muy a menudo en nuestro programa», ha escrito el presentador, antes de reconocer, y este es el matiz que lo cambia todo, que no era la primera vez que lo intentaba: «Después de hacerlo en privado, quiero trasladar mis disculpas por el mal rato». Y ha cerrado tendiéndole la mano: «Marta tiene mi amistad y las puertas del programa abiertas». Del «aquí no se humilla a nadie» de la noche del sábado a las disculpas explícitas del domingo hay un abismo, y ese abismo lo ha recorrido el conductor en menos de veinticuatro horas.

Pero el gesto más significativo no es el suyo, sino el que llega desde el despacho más alto de la casa. El presidente de RTVE, José Pablo López, ha trasladado igualmente sus disculpas a la periodista y se ha puesto a su entera disposición para lo que necesite. Que el máximo responsable de la corporación pública tenga que salir a pedir perdón a una colaboradora por el trato recibido en uno de sus platós no es un detalle menor: convierte un rifirrafe de tertulia en un asunto institucional y deja al presentador en una posición delicada, aunque nadie haya cuestionado públicamente su continuidad.

No consta, en todo caso, ninguna ruptura formal de la colaboración de Marta Gómez Montero, periodista política y firma habitual de ESdiario, con el espacio que producen Big Bang Media, La Osa Producciones y El Terrat. Lo verificable es que abandonó un plató en directo, no un programa, y que ella no se ha pronunciado en sus redes.

Queda por saber, entonces, si el lunes vuelve a sentarse en esa silla con las puertas que le acaban de abrir de par en par, o si aquella cita del coronel de García Márquez fue, en realidad, una carta de despedida escrita con la voz temblando. Porque una disculpa cierra un episodio, pero no borra el vídeo. Y en el vídeo hay una periodista que dice que aguantaba por sus hijos y por las facturas, una frase que no describe una discusión de plató: describe un oficio.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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