Televisión Todo sobre Concha Velasco
Concepción Velasco Varona, conocida en toda España como Concha Velasco, fue una de las grandes damas del espectáculo nacional, una artista total capaz de bailar, cantar, interpretar y conducir programas con la misma naturalidad. Nacida en Valladolid el 29 de noviembre de 1939 y fallecida el 2 de diciembre de 2023, encarnó durante más de seis décadas la figura de la cómica de raza, la que se sube al escenario hasta el último aliento.
De los pies del flamenco a las luces de la revista
Su vocación nació en el cuerpo, en la danza. De niña se trasladó a Madrid para estudiar danza clásica y española en el Conservatorio, y debutó como bailarina en el cuerpo de baile de la ópera de La Coruña. Antes de ser un rostro, fue unas piernas que recorrieron los tablados junto a Manolo Caracol y las tablas de la revista de la mano de Celia Gámez. Aquel oficio aprendido a base de ensayo y disciplina marcaría para siempre su manera de entender el escenario.
La chica de la Cruz Roja que conquistó el cine
El cine la descubrió muy joven. Tras varios papeles de reparto, alcanzó la condición de protagonista con Las chicas de la Cruz Roja en 1958, una comedia que la situó entre las jóvenes actrices más populares del momento. A partir de ahí encadenó títulos que la convirtieron en emblema de toda una época del cine español, alternando la comedia ligera con registros dramáticos que ganarían en hondura con los años.
Mamá quiso ser artista y lo fue toda su vida
La televisión nunca le resultó ajena. Su interpretación de Mamá, quiero ser artista quedó grabada en la memoria colectiva, y a lo largo de los años conducirá espacios de gran audiencia como Sorpresa, sorpresa o Cine de barrio. El teatro, sin embargo, fue su gran casa: brilló en montajes mayores y firmó una de sus cumbres ya madura con Reina Juana, demostrando que la edad solo añadía verdad a su oficio.
El panteón de los ilustres
Su trayectoria fue reconocida con dos Premios Nacionales de Teatro, el Goya de Honor en 2012 y el premio a toda una carrera de la Academia de Televisión. Tras su muerte, Valladolid la despidió en el Teatro Calderón y la acogió en el Panteón de Vallisoletanos Ilustres, devolviendo a su ciudad a quien siempre se sintió, ante todo, una cómica.