A sus 74 años y con más de medio siglo de carrera a sus espaldas, la mítica periodista Chelo García-Cortés ha plantado cara al retiro. En una industria que a menudo arrincona la veteranía, la gallega reivindica su vigencia en RTVE y deja claro que, mientras su salud se lo permita, no piensa abandonar los platós que han sido su hogar durante décadas.
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El rugido de una veterana que se niega al silencio

La cronista, que actualmente desarrolla una nueva etapa profesional en la desconexión de Televisión Española en Cataluña, se ha mostrado tajante sobre el estigma de la edad. En una entrevista para La Vanguardia, la colaboradora ha desterrado cualquier rumor sobre una posible retirada voluntaria, asegurando que su motor vital es el compromiso con la noticia y el análisis de la crónica social. «Nunca he tenido conflictos con la edad. Quizá los tenga la sociedad, pero yo no», ha sentenciado con la firmeza de quien ha sobrevivido a todos los cambios de ciclo de la televisión nacional.
Para García-Cortés, el concepto de jubilación tradicional no solo le resulta ajeno, sino directamente impensable. Su postura es una declaración de guerra contra la inactividad: «Mientras la cabeza me funcione y el cuerpo acompañe, seguiré trabajando. No me imagino jubilada en casa, sin proyectos, sin ilusiones, mirando el techo». Esta determinación la vincula a una generación de mujeres que, en sus propias palabras, aprendieron que mantenerse en la brecha no es un capricho, sino una necesidad existencial.
La coraza frente al juicio y el peso de su historia


Tras años de exposición máxima en formatos como Sálvame o ¿Dónde estás, corazón?, Chelo ha desarrollado una piel de acero ante las críticas. Reconoce que vivir bajo el foco tiene un peaje, especialmente para su entorno más cercano y su mujer, Marta, quien prefiere un perfil discreto. Sin embargo, la periodista tiene claro que su lealtad principal es hacia sí misma: «Hace tiempo entendí que soy quien soy (…) y que no puedo vivir pendiente del juicio ajeno».
Esa misma seguridad es la que le permite hablar con orgullo de sus hitos económicos y profesionales. Al recordar su paso por Supervivientes 2019, la periodista no ha dudado en sacar pecho por el contrato que negoció, situándose en el podio de los mejores pagados de su edición, solo por detrás de Isabel Pantoja. «Yo me considero que yo era la segunda más top. Tuve un muy buen contrato», ha afirmado, recordando aquel reencuentro en Honduras donde logró reconstruir los puentes con la tonadillera.
Un cierre periodístico por derecho propio

La trayectoria de Chelo García-Cortés es el relato de la resistencia. Desde sus inicios en la radio y la prensa escrita hasta su consolidación como rostro imprescindible de la televisión, la gallega ha demostrado que el rigor y la pasión no tienen fecha de caducidad. Su rechazo a la jubilación es, en última instancia, un mensaje de empoderamiento para todas las mujeres de su edad que se niegan a ser invisibilizadas por el sistema.
A pesar de sus recientes desencuentros públicos con la directiva de Mediaset, a quienes llegó a decir que «no sabían de televisión» en una intervención en la Cadena Ser, Chelo sigue siendo un reclamo de audiencias. Ya sea analizando la actualidad o postulándose para nuevos retos en los Cayos Cochinos, la periodista deja una cosa clara: el fin de su historia no lo escribirá un calendario, sino ella misma.
