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Televisión

Atresmedia contraataca a Mediaset por «AlaZ» y la acusa de querer monopolizar el abecedario: «No es la defensa de unos derechos, sino una campaña para destruir el éxito de Pasapalabra»

Pedro Serrano González
6 min 24

Atresmedia ha decidido que ya está bien de encajar golpes en silencio. Apenas veinticuatro horas después de que Mediaset anunciara que la productora MC&F llevaba a los tribunales la nueva prueba final de «Pasapalabra», el grupo propietario de Antena 3 ha difundido este viernes por la tarde un comunicado de una dureza inusual en el que no se limita a defenderse. Va mucho más lejos: acusa a su rival de haber emprendido «una campaña para destruir el éxito de Pasapalabra» y de pretender algo «sin precedentes», monopolizar nada menos que «un juego basado en el abecedario».

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El texto, distribuido a los medios pasadas las dos y media de la tarde, es la respuesta al órdago que la productora propietaria de «El Rosco» lanzó el jueves a las cinco y media, cuando comunicó que emprendía acciones legales contra la cadena por las «similitudes insalvables» que, a su juicio, existen entre la prueba retirada y «AlaZ», la mecánica que la ha sustituido en el concurso de las sobremesas. La acusación no era menor: MC&F, cuyos derechos de explotación adquirió Mediaset, sostiene que la nueva fase final se parece más al juego que los tribunales obligaron a suprimir que al formato suizo del que dice beber, y reclama que se detenga su emisión mientras el pleito se resuelve.

La réplica del grupo audiovisual arranca por donde más duele. Atresmedia subraya que «ha cumplido escrupulosamente» la sentencia y que ejecutó de forma voluntaria el cese de la prueba histórica, sin esperar a que nadie se lo impusiera por la fuerza. Y desde ahí eleva el tono hasta una frase que ya circula por todas las redacciones del país: «Lo que parece estar en marcha no es la defensa de unos derechos, sino una campaña para destruir el éxito de Pasapalabra». Es, en esencia, la acusación de que detrás del expediente judicial no late una preocupación por la propiedad intelectual sino un cálculo de audiencias, el de una cadena rival incapaz de frenar en pantalla al concurso más sólido de la televisión española y que ha decidido intentarlo en los juzgados. La compañía remata la idea con una sentencia lapidaria: «Las diferencias entre AlaZ y El Rosco son incuestionables».

El abecedario, los colores y las cabinas: así desarma la cadena la acusación de plagio

El comunicado no se queda en la proclama y entra en el terreno técnico, que es donde se ganan estos pleitos. Atresmedia recuerda que el elemento gráfico circular, aquel aro de letras que la propia resolución judicial identificó como el rasgo más distintivo del juego, sencillamente ha desaparecido de la pantalla. A partir de ahí enumera un rosario de diferencias que, sostiene, hacen inviable hablar de copia: los concursantes ya no compiten a la vista el uno del otro, sino aislados en cabinas individuales; el tiempo de respuesta se ha fijado en ciento diez segundos; el participante puede solicitar pistas a cambio de ceder segundos del cronómetro; puede además elegir si recorre el alfabeto de la A a la Z o en sentido inverso; y, a diferencia de la prueba antigua, existe una única solución válida por letra, con el número de caracteres a la vista. La cadena insiste, además, en que «AlaZ» nació de una licencia internacional, la del formato «DallAZetA» de la televisión pública Suiza RSI, y no de un ejercicio de ingeniería inversa sobre el juego ajeno.

El argumento de fondo, sin embargo, es el que puede marcar jurisprudencia y explica el tono grave del escrito. La compañía sostiene que nadie puede apropiarse de «características genéricas» de un género televisivo, del mismo modo que ninguna productora podría reclamar la exclusiva sobre las palabras «concurso», «talk show» o «reality». El duelo entre dos aspirantes, el reloj que corre, la tensión dramática del último segundo o el contraste cromático entre el azul y el naranja son, escribe, «lugares comunes» que pertenecen al lenguaje audiovisual compartido. Y añade un detalle que desactiva parte del relato contrario: el bote acumulado y la presencia de invitados famosos arropando a los concursantes son señas de identidad de «Pasapalabra» desde hace más de dos décadas, es decir, desde mucho antes de que «El Rosco» existiera como tal. Pretender que esos elementos delatan un plagio equivale, viene a decir la cadena, a confundir el envoltorio con el contenido.

Una guerra abierta en tres frentes: los tribunales, Bruselas y la parrilla

Conviene recordar cómo se ha llegado hasta aquí, porque el conflicto viene de lejos y se ha acelerado de manera vertiginosa en las últimas semanas. La sentencia 1639/2022 de la Audiencia Provincial de Barcelona, ratificada después por el Tribunal Supremo, reconoció a MC&F como legítima titular de «El Rosco» y obligó a Antena 3 a dejar de emitirlo. La cadena cumplió, retiró la prueba y el pasado 19 de junio estrenó su sustituta. Tres semanas después, el juego volvía a los juzgados. Y todo ello mientras Mediaset ensancha el campo de batalla: este mismo viernes se conocía que ha registrado su pretensión sobre la propia marca «Pasapalabra» ante la oficina europea de propiedad intelectual, un movimiento que apunta directamente a bautizar con ese nombre el concurso que prepara para Telecinco a partir del formato que ya controla.

El resultado es una guerra abierta en tres frentes simultáneos. En los tribunales, donde la productora reclama que se paralice cautelarmente la emisión de la prueba y una indemnización por los daños. En Bruselas, donde se dirime quién podrá llamar «Pasapalabra» a su concurso. Y, sobre todo, en la parrilla, ese territorio donde ninguna resolución judicial garantiza nada y donde el programa de Antena 3 lleva años arrasando en la franja de acceso a la sobremesa mientras su competidora encadena mínimos históricos. Que un grupo audiovisual acuse públicamente a otro de querer «destruir» su producto estrella, con nombres y apellidos y sin el habitual colchón de eufemismos corporativos, revela hasta qué punto el pulso ha dejado de ser un asunto de despachos. La rueca de letras que durante veinte años ha sido el ritual doméstico de millones de españoles se ha convertido, de pronto, en el campo de batalla más encarnizado de la televisión en España.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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