La undécima edición de Got Talent España ha coronado al grupo de baile portugués AM Dance Studio en una final de Telecinco marcada por el talento grupal. El desenlace, aunque brillante sobre el escenario, deja al formato ante la incertidumbre tras la salida oficial de su juez más icónico, Risto Mejide.
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La televisión, ese organismo vivo que se alimenta de clímax y despedidas, vivió este sábado una de sus jornadas más complejas. Tras Cuatro meses de una competición que ha buscado desesperadamente el favor del público en un ecosistema de audiencias cada vez más fragmentado, el plató de Got Talent España se vistió de gala para su última función. No era una noche cualquiera para la marca de Mediaset; era el cierre de una undécima temporada que ha tenido que luchar contra la erosión del tiempo y la competencia feroz, pero que ha sabido encontrar en el talento joven y colectivo su tabla de salvación.
El triunfo de AM Dance Studio no es solo la victoria de una coreografía impecable, sino el reconocimiento a una trayectoria que ha rozado la perfección desde el primer segundo. Llegados desde Portugal, estos jovencísimos artistas consiguieron lo que parecía imposible: poner de acuerdo a un jurado de perfiles tan dispares como el de Carlos Latre, Lorena Castell, Paula Echevarría y el siempre exigente publicista catalán. Sin embargo, esta vez el destino de los 25.000 euros en juego no dependía de los botones rojos o los pases de oro de la mesa, sino del veredicto soberano de quienes asistían a la grabación del programa.
Un recorrido histórico forjado a base de pases de oro
Para entender el fenómeno de los bailarines lusos hay que remontarse a las audiciones de enero. Fue allí donde Paula Echevarría, visiblemente impactada, verbalizó lo que muchos sentían en sus casas: “Me atrevo a decir que esta es la mejor actuación que yo he visto aquí. Lo que me ha pasado hoy no me ha pasado nunca”. No fue la única. Incluso la voz más crítica de la televisión nacional se rindió ante ellos. Risto Mejide, que acumula más de una década analizando el talento en diversas plataformas, calificó su trabajo como “una de las mejores actuaciones de todos los Got Talent España”, añadiendo que su técnica había “dado mil patadas a muchos grupos profesionales de baile” debido a que era ejecutada por gente “insultantemente joven”.
La historia de los ganadores en esta edición ha estado blindada por el metal más preciado del programa. Lorena Castell, en un arrebato de entusiasmo inédito en la historia del concurso, les otorgó su primer pase de oro antes incluso de que terminaran su primer show. Esa confianza ciega se repitió en las semifinales, cuando la presentadora volvió a usar su privilegio para asegurarles una plaza directa en la gran final, donde finalmente se impusieron a otros dos colectivos de alto nivel: los acróbatas de D’art Espectáculos y la disciplina del grupo de taekwondo Ssaulabi. Fue, de hecho, una final copada por grupos, dejando fuera del podio cualquier aspiración individual.
El vacío de una silla que ya no volverá a ser ocupada igual
Pero más allá del confeti y el premio económico, la crónica de esta final, según relata VerTele en su análisis, está inevitablemente ligada a la figura de su gran estrella saliente. La marcha de Risto Mejide no es un detalle menor; es la pérdida del eje sobre el cual ha girado la identidad del programa durante años. Su decisión de no renovar para próximas entregas deja a la producción en una encrucijada creativa y de audiencia, especialmente cuando esta temporada ha mostrado signos evidentes de desgaste en sus cifras de seguimiento.
La crudeza del directo nos dejó las declaraciones exactas de un profesional que sabe cuándo cerrar el libro. Risto no dejó espacio para la interpretación ni para las medias tintas sobre su futuro profesional en este rol específico: “Yo como jurado de talent shows tengo los días contados, a mí ya no me apetece seguir. De hecho, creo que el año que viene va a ser el último que haga como jurado es una decisión tomada. He firmado para la próxima temporada de Got Talent pero ya no voy a firmar más. Mi época como jurado ya pasó”. Con estas palabras, el presentador de «Todo es mentira» sellaba su salida, dejando a los seguidores del formato huérfanos de su «no» más rotundo y de su «pase de oro» más honesto.
