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Muere Jennifer Finch, alma y bajista de L7, a los 59 años: el rock más indomable de los noventa pierde a una de sus grandes pioneras cinco días después de anunciar su cáncer

Pedro Serrano González
4 min 55
Jennifer Finch

El rock más visceral y combativo está de luto. Jennifer Finch, bajista y una de las almas de L7, la banda que puso patas arriba la escena alternativa de los noventa, ha fallecido a los 59 años a causa de un agresivo Cáncer cerebral, apenas cinco días después de que el grupo hiciera público su diagnóstico. Su muerte deja huérfana a toda una generación que encontró en su rugido y en su actitud indomable una bandera de libertad, y ha desatado una oleada de tributos desde cada rincón de la música.

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Una batalla fulminante y un adiós inesperado

La despedida ha llegado tan rápido como brutal. La propia banda comunicó el pasado 13 de julio, a través de sus redes sociales, que a la música le habían detectado un tumor cerebral, un mazazo que sus compañeras afrontaron pidiendo respeto y arropando a la artista. «Estamos todas devastadas por la noticia y la rodeamos de amor, protegiendo su privacidad y su dignidad», escribió entonces Donita Sparks, cofundadora del grupo. Lo que parecía un cáncer inicialmente tratable con radioterapia progresó a una velocidad implacable, obligó a varias cirugías y desembocó en un desenlace que nadie esperaba tan pronto: Finch murió el sábado, arropada por los suyos.

En el emotivo mensaje con el que anunciaron su fallecimiento, sus compañeras la despidieron con las palabras que mejor la definían: «Con el corazón muy encogido anunciamos que nuestra querida compañera de banda, amiga y compinche de travesuras, Jennifer Finch, ha fallecido. Libró una larga y valiente lucha contra el cáncer cerebral y fue amada por muchos amigos maravillosos, colegas músicos y fans de todo el mundo». La familia y allegados habían impulsado además una campaña de recaudación en GoFundMe para costear su tratamiento y sus cuidados, que reunió cerca de 300.000 dólares con donaciones de fans y de numerosos músicos.

La pionera que cambió el rostro del rock

Fundada en Los Ángeles a mediados de los años ochenta, L7 se convirtió en una de las formaciones más influyentes del grunge y el punk, y en un referente indiscutible del rock hecho por mujeres en una época en la que el género seguía siendo un territorio dominado por hombres. Junto a Donita Sparks, Suzi Gardner y Dee Plakas, la bajista firmó discos que hoy son de culto, como el legendario ‘Bricks Are Heavy’ (1992), producido por Butch Vig y coronado por himnos generacionales como «Pretend We’re Dead». Con su sonido abrasivo y su descaro escénico, el cuarteto abrió una puerta por la que después pasarían decenas de bandas.

Más allá de su bajo, Jennifer Finch fue una artista total: fotógrafa, escritora y creadora visual que vivió siempre según sus propias reglas. Su huella trascendió las fronteras de su país, y España lo sabe bien: la banda pisó los escenarios nacionales en fechas recientes, con una recordada actuación en el Azkena Rock Festival de Vitoria, donde su público comprobó que el paso del tiempo no había apagado ni un ápice su furia. Precisamente el grupo preparaba una gira de despedida para el próximo otoño, de la que la música había tenido que apartarse tras conocerse su enfermedad, pidiendo a sus compañeras que continuaran adelante pasara lo que pasara.

El adiós unánime de la industria

La noticia de su muerte ha provocado una cascada de reacciones entre colegas de profesión que crecieron admirándola o compartieron con ella escenario y trinchera. Figuras como Billie Joe Armstrong, de Green Day, la banda Garbage, Jeff Ament, de Pearl Jam, o Kathleen Hanna, de Bikini Kill, figuraron entre quienes arroparon a la artista y a su entorno en sus momentos más duros, en un gesto que ilustra el respeto transversal que se ganó dentro del rock alternativo.

En su comunicado de despedida, sus compañeras resumieron el sentir de todos quienes la quisieron: «Era una auténtica original que vivió por completo bajo sus propios términos, y el impacto que dejó en la música, en el arte y en todos los que tuvimos la suerte de conocerla no se puede medir. La queremos más allá de las palabras y la llevaremos con nosotras siempre. Descansa en poder, querida amiga». Se apaga así la voz grave de un bajo que ayudó a reescribir las reglas del rock, pero queda para siempre el eco de una mujer que hizo del ruido y de la rebeldía su forma de estar en el mundo.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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