El actor Adrián Rodríguez ha regresado a la televisión en ‘Y ahora Sonsoles‘ para compartir su valiente proceso de recuperación tras recibir el alta en un centro de desintoxicación, enfocándose ahora en la disciplina, el amor propio y su reconstrucción personal en Barcelona.
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Adrián Rodríguez ha reaparecido con una luz renovada y un mensaje cargado de optimismo tras tres meses y medio alejado de los focos. El intérprete, que recientemente compartió en sus redes sociales sentirse «limpio, contento y con ganas de vivir», ha detallado en su visita a Sonsoles Ónega cómo su sexto paso por un centro especializado le ha permitido obtener una perspectiva mucho más sana sobre su enfermedad. Aunque reconoce que el camino ha sido complejo y ha estado marcado por recaídas, el actor asegura que estos baches le han enseñado definitivamente «a dónde no quiere volver», transformando la antigua culpa en una oportunidad para conocerse y respetarse de verdad.
Superando las sombras del éxito temprano
Durante la entrevista, el protagonista de ‘Física o Química’ reflexionó sobre cómo la explosión de popularidad que vivió a los 17 años influyó en su relación con las sustancias. Lo que comenzó como un hábito social derivó en un refugio solitario del que hoy, con 37 años, ha logrado escapar. «Cuando me drogaba huía de mí mismo porque no me gustaba quién era», ha confesado con serenidad, destacando que el proceso de rehabilitación le ha devuelto el amor propio que había perdido. En este tránsito, el apoyo incondicional de su familia y la fe ciega de su padre han sido los pilares fundamentales que le han impedido rendirse.
Rutina, mandalas y sueños de futuro
Afincado ahora en Barcelona, la vida de Adrián Rodríguez está regida por una disciplina ejemplar que le ayuda a mantener el equilibrio emocional. Su día a día comienza al alba con una estructura diseñada para cuidar su salud mental:
- Madrugón saludable: Se levanta a las 7 de la mañana para aprovechar el día.
- Conexión interior: Dedica tiempo a la meditación, la lectura y la pintura de mandalas para conectar con su «niño interior».
- Actividad física: Realiza 45 minutos de cardio diarios como parte de su terapia.
- Límites claros: Evita la vida nocturna y no permite que la tristeza tome el mando de sus emociones.
Aunque actualmente está centrado en proyectos digitales y publicitarios, el actor no oculta su gran anhelo: volver a ponerse delante de una cámara de cine o televisión. «Me encantaría volver a ser actor, siempre me ha apasionado», afirma con la esperanza de que esta nueva etapa le devuelva la profesión que tanto ama, mientras sigue demostrando que es posible reconstruirse paso a paso.
