Patricia Steisy y Pablo Pisa han perdido el bebé que esperaban. La pareja lo ha contado este martes en un comunicado conjunto publicado en Instagram, después de una madrugada en urgencias que acabó de la peor manera posible. Los médicos les explicaron que el embarazo llevaba probablemente dos o tres semanas detenido, sin que ellos lo supieran.
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Una madrugada en urgencias y una ecografía sin latido

Todo se precipitó de madrugada. Steisy está pasando estos días con su pareja en Salobreña, en la costa granadina, y allí fue donde empezó a encontrarse mal. «Esta madrugada, Patricia comenzó a encontrarse mal, con dolores y un sangrado muy abundante. Fue a Urgencias en Motril», relata el comunicado, escrito en primera persona por Pablo Pisa. En el hospital le hicieron una ecografía y le dieron «la noticia que nadie quiere escuchar: nuestro bebé ya no tenía latido». La pérdida, según lo que pudieron comprobar los médicos, no era de esa misma noche: el embarazo llevaba probablemente entre dos y tres semanas detenido, un intervalo en el que la pareja siguió haciendo planes sin saberlo.
La mañana había empezado con una señal que sus seguidores captaron enseguida. Steisy publicó una foto desde la camilla de un hospital diciendo que estaba viviendo uno de los peores días de su vida, sin dar más detalles, y ahí se quedó la cosa durante horas. El comunicado conjunto llegó después, en el perfil de él, y explica también por qué han decidido contarlo. «Compartimos esto porque hemos compartido con vosotros nuestra ilusión y porque sabemos que, de otra manera, llegarían muchas preguntas hechas desde el cariño que ahora mismo nos costaría responder una y otra vez». Es la misma vía por la que anunciaron el embarazo en julio y por la que fueron dando cada paso desde entonces.

El legrado que estaba programado y no llegó a hacerse
El equipo médico ingresó a Steisy para practicarle un legrado, la intervención habitual cuando el cuerpo no expulsa por sí solo el embarazo detenido. No llegó a entrar a quirófano. «Justo antes de entrar, Patricia pidió hacer pipí y expulsó el embarazo de manera natural», cuenta él en el mismo texto. Los sanitarios lo comprobaron con una nueva ecografía, vieron que no quedaban restos y confirmaron que ya no hacía falta operar.
El resto del comunicado es un intento de explicar un duelo que casi nunca se cuenta en voz alta. «Estamos tristes e intentando asimilarlo», escriben. «El duelo por un aborto es un duelo extraño y difícil de explicar. Es despedirte de alguien a quien todavía no has podido conocer, abrazar ni mirar a los ojos, pero cuya existencia ya había cambiado tus planes, tus conversaciones y una pequeña parte de tu vida». Cuando pierdes a un bebé, añade él, «no lloras únicamente por lo que has perdido, sino también todo aquello que habías empezado a imaginar». La pareja cierra el mensaje mirando a la recuperación y a la hija que ya tienen, Athenea. «Ahora toca cuidarnos, recuperarnos, poner los pies en la tierra y seguir adelante. Tenemos muchísimo por lo que sentirnos afortunados y sabemos que, cuando llegue el momento, volveremos a intentarlo».
Dos meses entre el positivo por sorpresa y la despedida
El embarazo se hizo público el 2 de julio y llegó sin buscarlo: la pareja lo contó con un vídeo en el que se veía el momento exacto del positivo, entre gritos, incredulidad y un «con lo tranquilitos que estábamos» como pie de la publicación. Iba a ser su segundo hijo en común, después de Athenea, nacida en abril de 2024. Ella, exconcursante de Supervivientes, y él, arquitecto y creador de contenido, llevaban meses compartiendo la gestación con la misma naturalidad con la que habían contado el susto del parto de la niña.
El 27 de julio llegó el primer golpe. Ella misma reveló entonces que el embarazo había empezado siendo de mellizos y que uno de los dos no había salido adelante: el médico le había avisado desde la primera ecografía de que había un segundo embrión más pequeño y de que lo normal era que se reabsorbiera. «Vi la bolsa y me encariñé», admitió aquel día, entre lágrimas, insistiendo en que el que seguía adelante estaba «perfecto». Ese es el bebé que la pareja ha perdido ahora, poco más de un mes después: el que, según cuentan, «siguió adelante, creciendo y aparentemente en perfectas condiciones» mientras con él seguían «todas nuestras ilusiones».
