La presentadora de ‘Y ahora Sonsoles‘ ha roto su silencio en el podcast ‘Zodiac‘ sobre lo que verdaderamente supone ganar el premio mejor dotado de las letras españolas. En una charla cargada de honestidad con Nacho Gay, la escritora ha desvelado que el galardón acarrea una «deuda» comercial con la editorial que no da tregua. Además, ha emocionado al compartir cómo ha utilizado parte de ese dinero para levantar un santuario a la memoria de su padre, el periodista Fernando Ónega: una biblioteca privada que cumple el sueño de su vida.
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Sonsoles Ónega se ha sentado en el estudio de Zodiac, el podcast original de Vanitatis, para desgranar los detalles de su nueva aventura literaria, Llevará tu nombre. Sin embargo, la conversación ha ido mucho más allá de la promoción editorial, convirtiéndose en un ejercicio de transparencia sobre su vida personal y las sombras que a veces proyecta el éxito masivo. Al abordar la realidad del Premio Planeta, que en 2023 le reportó un millón de euros, la periodista ha sido meridiana: «Es importante tener en cuenta que, en cuanto obtienes el premio, es un arma de doble filo porque tienes una deuda con Planeta. Debes vender y generar con tu historia».
Para la autora, este reconocimiento no es un cheque en blanco, sino un compromiso absoluto con la industria y con los lectores. Ónega subrayó que lo que realmente se premia en estos certámenes es la capacidad de contar la vida de otros y construir historias que perduren, incluso cuando se recurre a la protección de un seudónimo para presentarlas.
La biblioteca de los sueños: el legado de Fernando Ónega
Uno de los pasajes más conmovedores de su charla con Nacho Gay ha sido la revelación de su mundo más íntimo y familiar. Sonsoles explicó que la herencia en vida que recibieron ella y su hermana del prestigioso periodista Fernando Ónega fue su biblioteca. Lejos de dejar esos libros en cajas, la presentadora ha decidido honrar ese legado de la forma más tangible posible: invirtiendo parte de sus ganancias literarias en crear un espacio propio en su hogar para reunir toda la colección de su progenitor.
«Se parece a la biblioteca de mis sueños», confesó emocionada, definiendo este rincón no como un capricho, sino como un homenaje necesario. Entre risas, admitió que el dinero también sirvió para «cubrir algunos agujeros», refiriéndose a esos huecos en las estanterías que necesitaban ser completados con nuevas adquisiciones. Para la escritora, este santuario literario es el reflejo de su pasión compartida por la cultura y el esfuerzo invertido en su carrera como autora.
‘Llevará tu nombre’: mujeres pioneras y cicatrices familiares
En su nueva novela, Llevará tu nombre, Ónega regresa a sus temas predilectos: la familia y la mujer. La narrativa explora las cicatrices y las caricias que deja la vida doméstica, rescatando del olvido a mujeres pioneras en la cultura y la educación del Madrid de finales del siglo XIX. Con esta obra, busca conectar pasado y presente, demostrando que la literatura es la herramienta definitiva para reescribir la memoria y construir un legado propio.
Solidaridad en el gremio y una curiosa «prohibición»
La reflexión de Sonsoles Ónega también alcanzó la ética periodística. Recordando con admiración a María Rey, presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, lamentó la tendencia de algunos profesionales a «pisotearse» entre ellos. «No hay cosa que más me espante que un periodista hablando mal de otro periodista. Y así es, entre mujeres, peor aún», sentenció, haciendo un llamamiento a la solidaridad necesaria en el oficio.
En una nota más distendida, la presentadora se sinceró sobre su bienestar físico tras haber logrado dejar de fumar. Asegura sentirse mucho más enérgica y con un control total sobre su salud que antes no experimentaba. Con su habitual humor, lanzó una proclama tajante: «Si fuera presidenta del Gobierno, prohibiría el tabaco». Entre anécdotas sobre la conciliación con la maternidad y sus expectativas sobre el amor, Ónega dejó claro en Zodiac que, más allá del millón de euros y los focos de Antena 3, su mayor éxito es la libertad de ejercer la profesión que ama y el calor de sus vínculos afectivos.
