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Corazón

Yeremy Pino ve la cámara justo enfrente, se lanza a por Unai Simón y la rúa de los campeones se lleva su imagen más comentada

Pedro Serrano González
5 min 32
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De todas las imágenes que ha dejado la rúa de los campeones por las calles de Madrid, la que más ha corrido por las redes no la protagonizó ningún político, ninguna estrella invitada ni el trofeo. La firmaron dos futbolistas subidos al autobús descapotable: Yeremy Pino vio la cámara justo enfrente, se giró hacia Unai Simón y le pidió un beso en la boca. El portero no lo dudó.

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Un metro antes de la Puerta de Alcalá

La escena tiene ubicación exacta y momento exacto. Ocurrió poco antes de que la comitiva llegase a la plaza de Cibeles, cuando el autobús descapotable circulaba ya a la altura de la Puerta de Alcalá, con miles de aficionados apelotonados a ambos lados del recorrido. El extremo se percató de que el cámara estaba situado justo frente a él y aprovechó la coyuntura: se acercó al guardameta y le lanzó la petición, «¡Dame un pico!», sin demasiada ceremonia y en pleno estado de euforia colectiva.

La respuesta del portero del Athletic fue afirmativa y los dos se dieron el beso sin dudarlo, delante del objetivo y de toda la calle. El remate llegó justo después: el extremo volvió a mirar a cámara con gesto de sorpresa fingida, como quien acaba de salirse con la suya, y ahí terminó de sellarse el carácter del momento. No hubo solemnidad ninguna. Todo transcurrió en tono festivo, entre risas y en mitad de un trayecto que se estaba alargando por la marea de gente, apenas unos minutos antes de desembocar en la plaza donde esperaba el gran colofón de la celebración. Es exactamente el tipo de gesto que no se planifica en ningún gabinete de comunicación y que, precisamente por eso, acaba dando la vuelta al mundo.

Por qué una broma de autobús se convierte en la imagen del día

Yeremi Pino

El vídeo se propagó por las redes sociales a una velocidad que ninguna de las imágenes institucionales de la jornada consiguió igualar, y la explicación tiene poco misterio. Frente a las recepciones protocolarias, los discursos y los posados, lo que el público reconoce y comparte es la escena espontánea: dos compañeros de vestuario haciendo el tonto delante de una cámara con la confianza de quien acaba de ganar un Mundial. La complicidad no se puede fingir ante el objetivo, y en esa secuencia se ve exactamente el ambiente que la selección venía exhibiendo desde la final.

Unai Simón

Hay además un componente de lectura social que explica su alcance. Un beso en la boca entre dos futbolistas varones, en directo, ante centenares de miles de personas y sin que ninguno de los dos haga el menor gesto de incomodidad, funciona como una imagen de normalidad en un terreno —el del fútbol masculino profesional— donde ese tipo de naturalidad no siempre ha sido la norma. Ninguno de los dos lo planteó como declaración de nada: fue una broma de autobús. Pero las bromas también dicen cosas sobre el clima en el que se producen, y esta se ha leído en clave de vestuario sano y de una generación que no le da la menor importancia al asunto. De ahí que haya sobrevivido en el debate digital a otras imágenes de la jornada mucho más buscadas.

Boinas rojas, escudos de club y banderas de casi todas las comunidades

El momento no fue el único detalle que dejó el guardameta durante el recorrido. Poco después se le vio portando una boina roja con el escudo del Athletic, un guiño evidente a su club y a su tierra en mitad de una celebración nacional. Y no fue una excepción, sino parte de un patrón que se repitió a lo largo de todo el autobús: entre los futbolistas colchoneros aparecieron escudos del Atlético de Madrid, y sobre la comitiva ondearon banderas de prácticamente todas las comunidades autónomas.

Ese mosaico es, en el fondo, la otra imagen de la jornada, menos viral pero igual de significativa. Una selección que gana un Mundial y celebra el título exhibiendo simultáneamente los símbolos de sus clubes y de sus territorios de origen dibuja una postal de pluralidad que contrasta con la lectura uniforme que suele acompañar a este tipo de acontecimientos. El trayecto hasta la plaza acabó convertido en un escaparate de procedencias, con cada jugador reivindicando lo suyo sin que eso restase un ápice al festejo común. Entre medias, dos compañeros se dieron un pico delante de una cámara y se llevaron el vídeo del día. La celebración, al final, se recordará tanto por lo que se organizó como por lo que nadie organizó.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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