Se cumplen 30 años de uno de los episodios más oscuros y convulsos de la crónica judicial y social española. El Caso Arny, que en 1995 sentó en el banquillo a destacadas figuras públicas bajo acusaciones de corrupción de menores en un pub de Sevilla, sigue proyectando una sombra de dolor sobre quienes lo vivieron de cerca. Este miércoles, María del Monte ha decidido alzar la voz para denunciar el «calvario» que sufrió su familia y, de paso, ajustar cuentas con el pasado personificado en la figura de la desaparecida locutora Encarna Sánchez.
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«Una caza furtiva»: El estigma del hermano de la artista
La cantante ha recordado con amargura cómo el proceso judicial, del que la mayoría de los rostros conocidos salieron absueltos por falta de pruebas, dejó una herida mortal en su círculo íntimo. Entre los implicados se encontraba su hermano, Antonio Tejado, cuya vida, según la artista, quedó truncada para siempre. «Fue una auténtica caza, con presas fáciles, con disparadores y cazadores furtivos y que acabó, por ejemplo, con la vida de mi hermano, a mi hermano lo destrozó», ha confesado con una emoción contenida.

María del Monte ha desvelado que, tras el escándalo, Antonio se convirtió en una sombra de sí mismo, recluyéndose en casa por el pánico a la exposición pública. «Mi hermano cogió miedo. Miedo a hablar con la gente, miedo a salir a la calle… se quedó recluido en casa», explicaba la colaboradora de Sonsoles Ónega. Además, ha denunciado la existencia de presuntos intentos de extorsión durante el caso, asegurando que existen grabaciones en el contestador automático donde se pedía dinero a cambio de retirar las denuncias contra su hermano.
El duro ataque contra Encarna Sánchez: «Dudo que esté en su gloria»

Si hubo un blanco directo en el discurso de María del Monte, ese fue Encarna Sánchez. La periodista, que ostentaba un poder mediático casi absoluto en la época, fue una de las voces más críticas contra los acusados, alentando incluso conductas violentas contra ellos. Del Monte no ha tenido reparos en reprocharle su falta de ética y respeto a la presunción de inocencia.
«Esta señora se ha puesto en sus labios la palabra sinvergüenza. ¿Alguien que habla así de los demás como usted, señora, es la que dice si tiene o no vergüenza? Que Dios la tenga en su gloria, si es que puede… aunque lo dudo mucho».
La indignación de la cantante crecía al recordar cómo Sánchez llegó a instar a que se apedreara a Jorge Cadaval (Los Morancos) si se le veía por la calle.

Para María del Monte, la animadversión de la locutora tenía un trasfondo personal: «Como yo en aquella época tenía amistad con Isabel Pantoja, pues ya me tenía en el ojo de su escopeta». A pesar de los ataques constantes que recibió en vida de la periodista, la artista asegura que prefirió el silencio por dignidad: «A su altura era casi imposible ponerse, habría que pisar muy bajo».
