La diseñadora sevillana Rocío Osorno ha roto su silencio en el evento Sevilla Couture para zanjar de forma definitiva las especulaciones sobre su ruptura con Teresa Bass. Entre las bambalinas de la Fundación Cajasol, la empresaria ha desvelado cómo gestiona su salud mental, la inamovible presencia de Coco Robatto en su salón y el proceso de una madurez que la obliga a elegir quién se queda y quién se va de su vida.
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El veredicto final sobre Teresa Bass: «Hay personas que prefieres lejos»
La expectación era máxima. Tras meses de teorías en los foros de crónica social sobre el enfriamiento de una de las amistades más icónicas del universo digital, Rocío Osorno ha decidido dejar de esquivar la bala. Lejos de utilizar eufemismos, la sevillana ha puesto las cartas sobre la mesa en una conversación con EL ESPAÑOL, dejando claro que su prioridad actual es la higiene emocional por encima de los compromisos del pasado.
«Yo soy muy de valorar mis amistades. La verdad, me parece una cosa que dice mucho de una persona el conservar amigos. Ahora, que entiendo y creo que le ha pasado a todo el mundo que, en determinada fase de tu vida, hay personas que prefieres más cerca y otras que prefieres más lejos. Y punto. O sea, es que no hay más. Y creo que a todo el mundo le pasa y que no es ni cuestionable ni criticable», sentenció Osorno con una firmeza que no deja lugar a la réplica.
Para quienes buscaban un conflicto explosivo, Rocío ha preferido la vía de la madurez, aunque sus palabras dejan entrever un abismo insalvable en la actualidad: «No ha habido ningún tipo de discusión, ya lo dije. No ha habido nada. Simplemente, pues bueno, ha habido un distanciamiento forzado o involuntario por distancias mentales, por el proceso de vida que tenemos cada una. Y bueno, quién sabe a lo largo de nuestra vida lo que pasa, claro». Con esta declaración, la diseñadora admite que las «distancias mentales» han sido más determinantes que cualquier pelea puntual, elevando el motivo del adiós a una cuestión de sintonía vital.
El polémico papel de Coco Robatto: un «hermano» que no todos entienden
Otro de los frentes abiertos en la vida de la Influencer es la peculiar y estrechísima relación que mantiene con su exmarido, el político Coco Robatto. Muchos han especulado con que esta cercanía podría ser el detonante del alejamiento de algunas personas de su círculo, algo que a Rocío parece importarle más bien poco. Su postura es de una contundencia absoluta: el padre de sus hijos es familia y esa es una cláusula no negociable para quien quiera formar parte de su entorno.
«O sea, yo tuve el proceso de mi divorcio, que a lo mejor fue un año, pero desde entonces asumí que yo a Coco lo tenía ahí para siempre. Es una realidad como un templo. Yo, por mucho que quiera, ese hombre va a estar presente en mi vida», explicó sin ambages. La naturalidad con la que describe la convivencia es casi disruptiva en el panorama del corazón: «Yo es que es verdad que me llevo súper bien con Coco, lo veo como un hermano prácticamente. En mi casa hace lo que le da la gana, entra, sale… con mis padres… yo me llevo fenomenal también con sus padres, con su familia».
Ante las críticas por esta falta de «distancia tradicional» tras un divorcio, Osorno es tajante: «A mí, si alguien quiere criticarme por eso o quiere alejarse o no alejarse por eso, yo ya no entro en eso». Eso sí, quiso dejar claro que no hay espacio para la reconciliación sentimental, eliminando cualquier rastro de ambigüedad: «El amor de pareja es real que yo no lo tengo. Que yo con Coco mantengo mi distancia. Si yo tengo que llegar a algún sitio y le doy un abrazo a Coco porque le ha pasado algo, pues se lo doy, pero igual que se lo daría a mi hermano».
Sevilla Couture y el refugio en la salud mental
Más allá de las relaciones personales, el regreso de Rocío a las pasarelas en Sevilla Couture ha servido para mostrar la faceta más vulnerable y humana de la empresaria. Tras meses de estrés por la reforma de su tienda y la presión constante de los lanzamientos, la diseñadora ha confesado que ha dado el paso de buscar ayuda profesional. Por primera vez en su vida, ha comenzado a asistir a terapia para gestionar una mente que describe como hiperactiva y agotadora.
«He empezado a ir a terapia porque mi cabeza no para. Es la primera vez en mi vida y me está ayudando mucho», reveló. Este proceso coincide con un momento de éxito profesional arrollador, donde su «colección blanca» ha roto todos los récords de ventas, obligándola a retomar las riendas de su marketing de forma personal, a la «antigua usanza». A sus 38 años, Rocío huye de la imagen de perfección y reconoce que conciliar su carrera con la crianza de sus hijos es un desafío que a menudo la deja sin tiempo para el amor: «A mí me encantaría, pero es verdad que cualquiera que quede conmigo… Primero, que para cenar conmigo tiene que esperar un mes. ¿Quién me aguanta a mí eso? Nadie».
La sevillana cierra este capítulo reafirmando su identidad: esa mujer que de niña prefería el barro y que hoy, con el control total de su firma Rocío Osorno Studio, decide quién tiene el privilegio de estar cerca y quién, por «distancia mental», debe permanecer lejos.
