Cuatro palabras y unos cuantos emoticonos de familia han bastado para poner patas arriba el domingo del clan más discreto de Sevilla. Sibi Montes, la hermana pequeña de Lourdes Montes y por tanto cuñada de Fran Rivera, ha anunciado en sus redes que está esperando su segundo hijo junto a su marido, Mateo Ibáñez Pacheco. Lo ha hecho como hace ella las cosas, sin ruido y sin exclusiva: una fotografía familiar, los tres juntos —ella, él y el pequeño que llegó el verano pasado— y un mensaje mínimo que lo dice todo: «Pronto seremos 4…».
Te recomendamos

Un mes sin dejarse ver juntos enciende las alarmas: ‘De lunes a viernes’ debate si Rocío Carrasco y Fidel Albiac están en crisis o lo fingen a propósito

Carmen Borrego se duele de «una nueva guerra» por el ático de su madre mientras una discípula de María Teresa dicta sentencia: «El reality fue su gran error»

El robo del coche de Kiko Rivera acaba en cuatro horas: la Guardia Civil localiza su Audi Q7 tras el aviso viral y el DJ respira desde un avión

«Recomiendo mucho los kikos de Grefusa y el césped de Verdegreen»: Irene Rosales desarma el boicot de Kiko Rivera con una sonrisa y dos anuncios gratis

El segundo llega antes de que el primero sople su primera vela
Y aquí está el dato que convierte el anuncio en algo más que una simple felicitación de domingo. El primer hijo del matrimonio, un niño llamado Mateo como su padre, nació en Sevilla el pasado 21 de agosto: es decir, ni siquiera ha cumplido todavía su primer año de vida, y no lo hará hasta dentro de mes y pico. La familia, por tanto, va a crecer a una velocidad de vértigo y con dos criaturas prácticamente pegadas. Aquel primer nacimiento tampoco lo anunció ella, por cierto, sino su hermana: fue Lourdes Montes quien subió a sus redes la imagen del bebé recién nacido en brazos, todavía en la habitación del hospital, con dos palabras que resumían la escena: «Tía orgullosa». Meses después, en noviembre, el pequeño se bautizaba en la iglesia sevillana de San Nicolás de Bari con la diseñadora y el torero presentes en primera fila.
Conviene detenerse un segundo en el vínculo entre estas dos hermanas, porque no es el típico parentesco de conveniencia que tanto abunda en las revistas. Lo suyo es una simbiosis de manual. Compartieron una marca de moda, Analilen, cuando ambas tonteaban con el diseño. Sibi fue quien organizó la despedida de soltera de la otra y quien la acompañó en cada paso importante. Y hay una anécdota que dibuja mejor que ningún adjetivo el grado de compenetración de esta familia: la primavera pasada, Sibi tuvo que ser ingresada de urgencia por una infección y, apenas cuarenta y ocho horas después, apareció en ese mismo hospital su hermana, de parto. «Que te ingresen inesperadamente el lunes y que el miércoles de madrugada aparezca tu hermana de parto», contó ella misma, posando ya con el recién nacido Nicolás en brazos. Porque conviene recordar, para calibrar el tamaño de esta prole, que Lourdes Montes y Fran Rivera tienen tres hijos: Carmen, Curro y el pequeño Nicolás, nacido el año pasado. Sibi es tía de los tres. Y ahora llega otro más a la ecuación.
La psicóloga que se enamoró del futbolista al que entrenaba las emociones

La protagonista de esta historia no es una celebrity al uso, y quizá por eso su nombre suena menos de lo que debería. Sibi Montes Parejo es psicóloga general sanitaria, licenciada por la Universidad de Sevilla, y se gana la vida ejerciendo: pasa consulta en el ámbito privado y trabaja en el hospital Viamed de la capital hispalense. El pasado mayo dio además un salto profesional de primer orden al inaugurar su propia clínica de psicología en Sevilla, Serenum, arropada por familia, amigos y unos cuantos rostros conocidos. Pero su faceta más curiosa, y la que explica su historia de amor, es otra: durante años ha ejercido de coach deportiva del Club Atlético Central, un modesto equipo sevillano al que se dedicaba a trabajarle las emociones de la plantilla.
Y en esa plantilla jugaba precisamente Mateo Ibáñez Pacheco, sevillano, abogado de formación —doble grado en Derecho y Administración de Empresas por la Universidad Pablo de Olavide— y futbolista de aquel curioso club fundado por Jaime Soto, hijo del cantante José Manuel Soto, junto a Alberto Herrera, hijo de Carlos Herrera y Mariló Montero. Se conocieron allí en 2021: él sobre el césped, ella en el banquillo. Se casaron el 21 de junio de 2024 en la iglesia de San Francisco de El Puerto de Santa María, en una ceremonia a la que la novia llegó del brazo de su hermano Curro, enfundada en un diseño minimalista del modisto sevillano Antonio García rematado con unas sandalias bicolor en negro y dorado que fueron el detalle rompedor de la jornada. Allí estuvieron, por supuesto, Fran Rivera, Lourdes Montes y Cayetana Rivera, además de los pequeños Carmen y Curro, que se llevaron todo el protagonismo de la ceremonia. No era, además, la primera vez que Sibi pasaba por el altar: se había casado en 2017 con el joyero Álvaro Sanchís en una gran boda en Triana, un matrimonio que apenas duró quince meses.
La casualidad del calendario: doce años del «sí, quiero» de su hermana

Hay, para terminar, una coincidencia de fechas que casi parece un guiño del destino. Este mismo domingo se cumplen doce años exactos de la boda religiosa de Lourdes Montes y Fran Rivera en la Capilla de los Marineros de Triana, aquel enlace de julio de 2014 que solo pudo celebrarse después de que el torero obtuviera la nulidad eclesiástica de su anterior matrimonio, y que se recuerda todavía por su fiesta de inspiración hindú, con camareros con turbante, y por el espectacular vestido rosa salmón de la novia. Un vestido que, dicho sea de paso, no diseñó ninguna firma de renombre: lo firmó la propia Lourdes… junto a su hermana Sibi, que fue quien cosió a mano, una a una, las setenta piezas de cristal italiano que lo remataban, compradas en una tienda de arreglo de lámparas antiguas de Sevilla.
Doce años después de aquellas manos cosiendo cristales para el vestido de su hermana, es ella quien anuncia que su casa se queda pequeña. De momento no ha trascendido ninguna reacción pública de la familia, aunque conociendo el precedente —fue Lourdes quien dio la noticia del primer sobrino antes que nadie— cabe esperar que la felicitación no tarde en llegar. Tampoco han trascendido más detalles: ni de cuánto está, ni si será niño o niña, ni cuándo saldrá de cuentas. Pero es que esa es exactamente la marca de la casa de Sibi Montes, la Montes que nunca quiso portada: contar lo justo, en cuatro palabras, y volver al silencio. «Pronto seremos 4…». Con eso ya ha dicho bastante.
