La actriz Natalia Sánchez ha concedido una de sus entrevistas más personales en el pódcast Con los pies en el cielo, donde ha abordado por primera vez y sin filtros cómo gestionó la adicción a las drogas de su expareja, el músico Víctor Elías, durante los seis años que compartieron vida sentimental tras el éxito de Los Serrano en Telecinco.
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La relación entre los intérpretes de Guille y Teté en la ficción de Globomedia traspasó las pantallas cuando ambos eran apenas unos adolescentes. Sin embargo, tras esa imagen de pareja ideal, se escondía una realidad mucho más cruda que Natalia ha decidido desenterrar ahora con una crudeza asombrosa. La actriz recuerda el momento exacto en el que Víctor le confesó que había consumido sustancias por primera vez como un auténtico trauma emocional: «Recuerdo aquella mañana que se me congeló la respiración».
Para Sánchez, que actualmente mantiene una relación estable con Marc Clotet, aquella revelación no fue solo un problema de salud, sino una traición a los valores que ambos compartían. Según relata en el citado espacio, ambos habían crecido rechazando frontalmente ese mundo debido a experiencias cercanas negativas. «Me quedé completamente con cara de póker, por dentro me quería morir», confiesa la actriz, comparando el impacto de la noticia con la sensación de una infidelidad que dinamita los cimientos de la confianza.
Acompañar en el abismo: la perspectiva de quien se queda
Uno de los puntos más interesantes del testimonio de Natalia Sánchez es su enfoque sobre la figura del acompañante en procesos de adicción. La actriz admite que, aunque fue un viaje doloroso, hoy puede mirar atrás con una perspectiva renovada. Pese a que no puede alegrarse de que su expareja pasara por ese infierno, sí celebra la reconstrucción personal que el artista ha llevado a cabo en los últimos años.
Esta evolución ha sido documentada por el propio Víctor Elías en su libro Yo sostenido: Historia de un juguete roto y en apariciones televisivas recientes, como su entrevista en Viajando con Chester junto a Risto Mejide en Cuatro. El músico ha llegado a relatar episodios límite, como pasar cuatro días encerrado en casa sin comer ni dormir, una espiral de autodestrucción de la que Natalia fue testigo directo desde la impotencia de quien intenta ayudar sin éxito inmediato.
Una familia reconstruida más allá del dolor
A pesar de los años de sombras y de la ruptura definitiva cuando ambos tenían 20 años, la relación actual entre Sánchez y Elías es, según sus protagonistas, «bonita, sana y de familia». La actriz ha elogiado públicamente la valentía de Víctor al exponer sus debilidades en su obra de teatro y cómo cada día lucha por validarse a sí mismo y no regresar a esos hábitos nocivos.
Elías, que recientemente contrajo matrimonio con la cantante Ana Guerra, ha encontrado en su antigua compañera de reparto un apoyo fundamental que sobrevive al paso del tiempo. Este testimonio de Natalia Sánchez no solo pone el foco en la dureza de la adicción desde la perspectiva del entorno, sino que cierra un círculo mediático que comenzó hace dos décadas en los pasillos de Mediaset y que hoy se transforma en una lección de superación y respeto mutuo.
La lucha constante contra los demonios internos
Víctor Elías ha sido tajante al respecto en sus últimas intervenciones: «Se es adicto para siempre». Describe su adicción como un demonio constante en su cabeza que intenta «venderle cosas» a diario. El proceso de reconstrucción del actor y músico sigue siendo una carrera de fondo en la que Natalia Sánchez, aun desde la distancia de sus vidas actuales, sigue actuando como una observadora orgullosa de los logros de quien fue su primer gran amor.
