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Corazón

Móviles requisados en la puerta, barra libre prémium y el reservado a rebosar: así fue la madrugada de los campeones en Vandido, el club al que no acudió Lamine Yamal

Pedro Serrano González
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fiesta seleccion

Los 26 campeones del mundo no celebraron juntos. Después de recorrer Madrid entre miles de aficionados el pasado lunes 20 de julio, y una vez terminadas las recepciones y los actos protocolarios, la plantilla de la Selección Española se partió en dos: una fiesta en la discoteca Fitz, cerca de Plaza de España, y otra bastante más hermética en el club Vandido. En esta segunda, los invitados tuvieron que entregar el móvil en la puerta. Por eso de aquella noche no ha salido prácticamente ni una imagen.

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«Lo que pasa en Vandido, se queda en Vandido», repetían algunos de los asistentes según ha publicado El Español, que ha reconstruido en exclusiva lo que ocurrió dentro de los dos locales. Se equivocaban: la celebración arrancó sobre las 00:00 y se prolongó hasta cerca de las 7:00 de la mañana, en uno de los clubes más exclusivos de la capital, frecuentado por rostros conocidos y reconocible por su luz tenue y su decoración ostentosa. Un escenario diseñado precisamente para que no trascienda nada de lo que ocurre dentro.

Quién estuvo en Vandido y la ausencia que llamó la atención

Entre los futbolistas que se desplazaron hasta el club más reservado destacaron Nico Williams, Álex Baena, Pedri, Mikel Merino, Pau Cubarsí, y Ferran Torres. Todos acudieron acompañados de amigos y de algunos familiares, en una noche en la que predominó claramente el público masculino. La gran ausencia, y la que más comentarios generó entre los presentes, fue la de Lamine Yamal, considerado por muchos —o al menos eso se cuenta— como uno de los más fiesteros del vestuario.

Junto a los futbolistas hubo también rostros conocidos de la música y de las redes sociales. Por allí pasaron Omar Montes, Ibai Llanos, Victoria Federica, Ana Mena, el cantante Dani Fernández, y el influencer y exparticipante de La Isla de las Tentaciones Gonzalo Montoya. Dentro, el ambiente fue mucho menos multitudinario de lo que cabría imaginar: la pista de baile permaneció prácticamente vacía durante toda la noche, mientras que el reservado estuvo completamente lleno. Los más solicitados por los asistentes fueron Ferran Torres y Pedri; Mikel Merino, en cambio, optó por un perfil mucho más relajado.

Barra libre prémium, chicas contratadas como imagen y ni un teléfono

El detalle que explica el silencio informativo de esa noche es la norma de acceso: al entrar en el establecimiento, los invitados debían entregar sus teléfonos para evitar cualquier fotografía o vídeo del interior. A partir de ahí, la celebración transcurrió con barra libre de marcas prémium, un detalle que, según las fuentes consultadas por el diario que ha publicado la información, fue muy bien recibido entre los presentes. Los futbolistas y sus acompañantes compartieron además espacio con otros asistentes ajenos a su entorno más cercano, de modo que la fiesta no fue una reunión estrictamente cerrada de la plantilla.

Hay un punto que conviene precisar con cuidado, porque es donde suelen torcerse este tipo de informaciones. Los jugadores estuvieron rodeados de chicas durante la velada, pero, a diferencia de otras informaciones que han trascendido sobre celebraciones de futbolistas, en este caso se trataba de profesionales contratadas como imagen para el evento. La matización no es menor: convierte lo que en otras ocasiones se ha vendido como escándalo en un elemento habitual de la producción de una fiesta de este perfil. Tampoco ha podido confirmarse si el club cerró sus puertas en exclusiva para los campeones del mundo o si siguió funcionando con normalidad para el resto de su clientela.

La otra fiesta: Borja Iglesias de DJ y Cucurella al micrófono

Mientras en Vandido reinaba la discreción, en Fitz pasaba justo lo contrario. Allí se montó el afterparty que todo el mundo esperaba, con los reservados llenos de familiares y amigos y una celebración mucho más expuesta.

Cuatro futbolistas eligieron ese local en lugar del otro: Marc Cucurella, Borja Iglesias, Pedro Porro y Alejandro Grimaldo. Y no se limitaron a mirar: el delantero se puso a los platos y ejerció de DJ durante parte de la noche, mientras que el lateral cogió el micrófono para animar e interactuar con los asistentes, entre saltos, cánticos y gritos de euforia del resto.

La diferencia entre las dos fiestas no fue solo de ambiente, sino de exposición. En Fitz sí hubo teléfonos móviles y, por tanto, también imágenes que empezaron a circular por redes sociales casi de inmediato: de ahí que la única celebración que el público ha podido ver sea precisamente la de los cuatro que se apartaron del grueso del grupo. La escena contrasta por completo con la del otro local, donde la discreción fue absoluta y todo transcurrió en un ambiente mucho más íntimo y controlado. Dos maneras de celebrar el mismo título en la misma madrugada, separadas por unos kilómetros de Madrid y por una decisión muy concreta: la de dejar, o no, que alguien pudiera sacar el teléfono del bolsillo.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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