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Corazón

Mar Flores revive su episodio más doloroso como madre: una decisión judicial, siete años de distancia y un reencuentro devastador

Pedro Serrano González
5 min 263
Madre e hija compartiendo un beso en la playa, simbolizando amor y unión familiar.

La empresaria y modelo abre una de las páginas más delicadas de su historia personal en DecoMasters. Entre recuerdos difíciles, exposición mediática y heridas emocionales, el relato junto a su hijo Carlo Costanzia deja una confesión que sacude al espectador.

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La última entrega de DecoMasters dejó uno de esos momentos que trascienden el entretenimiento televisivo. Lo que comenzó como una conversación distendida terminó convirtiéndose en un testimonio profundamente emocional de Mar Flores, que abordó sin filtros uno de los capítulos más complejos de su vida personal: la relación con su hijo mayor, Carlo Costanzia. En diálogo con Samanta Vallejo-Nájera, la empresaria reconstruyó una historia marcada por decisiones judiciales, separaciones prolongadas y un reencuentro que aún hoy conserva una carga emocional devastadora.

Una historia que se remonta al huracán mediático de los 90

Para comprender la dimensión del relato, es imprescindible retroceder varias décadas. Mar Flores, en plena juventud, protagonizaba una de las historias sentimentales más seguidas por la crónica social española tras enamorarse del aristócrata italiano Carlo Costanzia di Castiglione. Se casaron en 1992 y ese mismo año nació su primer hijo. Aquella relación, tan intensa como turbulenta, terminó en divorcio pocos años después, en un contexto mediático especialmente agresivo que situó a la modelo en el centro de una exposición pública constante. Una presión que, como ella misma reconoce, acabaría teniendo consecuencias mucho más profundas de lo que entonces podía imaginar.

El momento que fracturó su vida familiar

Durante su intervención en DecoMasters, Mar Flores señaló con absoluta claridad el episodio que cambió para siempre su vida familiar. Un juicio de custodia obligó a Carlo, con apenas 12 años, a tomar una decisión determinante: elegir con qué progenitor quedarse. “A los 12 años le llevamos a un juzgado para que decidiera. Se fue con su padre. Eso lo tengo marcado a fuego”, confesó visiblemente emocionada. Aquella resolución judicial derivó en el traslado del menor a Italia, iniciando una separación que no solo fue física, sino también profundamente emocional.

Infancia compleja y sensación de desarraigo

El propio Carlo Costanzia aportó su perspectiva sobre aquella etapa. Durante el programa, relató episodios de acoso escolar que, según explicó, marcaron decisivamente su adolescencia. Recordó su paso por un colegio vinculado al Opus Dei, donde terminó siendo expulsado tras enfrentarse a agresiones de alumnos mayores. “El día que me defendí, me echaron del colegio”, explicó. Tras aquel episodio, su trayectoria académica continuó en distintos entornos educativos, incluyendo un internado en Suiza, antes de establecerse definitivamente en Italia junto a su padre. Una etapa que, según se desprende de su relato, estuvo atravesada por la inestabilidad emocional y el sentimiento de desarraigo.

Una separación que fue mucho más que distancia

Mar Flores explicó que la separación fue mucho más dolorosa de lo que puede parecer desde fuera. “Fue muy complicado verle. Al principio pude, pero luego ya no”, reconoció, dejando entrever las dificultades para mantener un contacto regular durante años. Lejos de centrar su discurso en reproches, la empresaria quiso subrayar el peso de las circunstancias. “Carlo no ha sido un niño complicado. Complicada ha sido su situación”, afirmó, en una reflexión que sintetiza la complejidad emocional del relato.

El reencuentro que dejó una huella imborrable

El regreso de Carlo a España se produjo a los 19 años. Sin embargo, lejos de la imagen idealizada del reencuentro, Mar Flores describió aquel momento desde la crudeza emocional. “Un verano me llama. Cuando llega, veo un niño destrozado con 19 años”, recordó. La empresaria relató el impacto de reencontrarse con su hijo convertido en un adulto profundamente afectado por las experiencias vividas, un episodio que definió como uno de los más duros de su vida.

La exposición mediática como factor determinante

Uno de los ejes centrales del testimonio fue la presión pública. Mar Flores vinculó directamente parte del desgaste familiar a la sobreexposición mediática que marcó su vida durante años. “No podía protegerlo. Era una exposición dolorosa y nos ha pasado factura”, reconoció. La modelo defendió cómo el foco constante sobre su vida privada terminó influyendo en la estabilidad emocional de su entorno familiar, un aprendizaje que —según explicó— ha condicionado radicalmente su forma de ejercer la maternidad.

Una nueva forma de proteger a su familia

Fruto de su posterior relación con Javier Merino, Mar Flores tuvo cuatro hijos más. Y su planteamiento actual es diametralmente opuesto al vivido en los años noventa. “Por eso protejo tanto a mis últimos cuatro hijos. Yo no los expongo”, afirmó, dejando clara su voluntad de preservar la privacidad familiar como prioridad absoluta.

Derecho al olvido y heridas que resurgen

Durante la conversación, la empresaria también deslizó una reflexión sobre la persistencia de informaciones del pasado en el ecosistema mediático español. Mar Flores lamentó que episodios antiguos resurjan periódicamente, algo que —según explicó— reabre heridas familiares ya cicatrizadas. Este malestar fue precisamente uno de los motores de su libro Mar en calma, donde reconstruye su historia vital desde una óptica introspectiva. “Ha sido muy duro y desgarrador volver a vivir muchas circunstancias que se refieren a mi hijo Carlo. Me ha costado muchas lágrimas”, confesó.

El paso de Mar Flores por DecoMasters dejó una imagen muy distinta a la narrativa habitual. Sin artificios ni dramatismos impostados, emergió el retrato de una madre enfrentada a decisiones judiciales, separaciones prolongadas y procesos emocionales complejos. Un relato que, lejos del ruido habitual del entretenimiento televisivo, conectó directamente con la dimensión más humana del espectador.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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