Kiko Rivera ha encontrado en Huelva el primer respiro de un verano marcado por su segundo ictus. El DJ ha pasado unos días en Isla Cristina junto a su pareja, Lola García, en un destino elegido a propósito por su discreción, muy lejos de los lugares donde suele esperarle la prensa.
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Isla Cristina, el rincón elegido para desconectar
El programa El verano se mueve, de Telecinco, dirigido por Ion Aramendi, ha sido el encargado de desvelar el paradero de la pareja tras varios días de seguimiento: ni chiringuitos de playa ni destinos con ambiente nocturno, sino un enclave «eminentemente familiar» en la costa onubense. Kiko Rivera y Lola García se han alojado en un hotel exclusivo para adultos, sin niños, con acceso privado a la playa y un precio que rondaría los 500 euros la noche, «un hotelazo», según lo describió la reportera desplazada hasta el lugar. Un familiar de un trabajador del establecimiento fue quien tiró de la manta y confirmó el hospedaje al equipo del programa, aportando también fotografías como prueba.
Kiko Rivera ha sido reconocido por varios testigos durante estos días en Isla Cristina junto a Lola García. Uno de ellos relató al programa cómo se cruzó con la pareja en la orilla, con la marea baja, hace apenas dos días: «Lo vimos sentado en la arena y mi hermano y unos amigos se echaron una foto con él, porque se sentó en una toalla. Estaba acompañado de una mujer, sí, la novia. Estaba tranquilo, estaba hablando ahí normal en la toalla. Yo no me acerqué mucho porque no quería molestar, pero bueno… estaba fastidiado con lo del ictus y todo eso que le ha pasado». La estampa se completó con una cena a base de marisco —gambas blancas, almejas y carabineros— en uno de los restaurantes de la zona: fue otro cliente del local quien captó la imagen del festín y se la hizo llegar al equipo de Aramendi, sin que en ningún momento la pareja atendiera a las cámaras ni hiciera declaraciones.

El propio programa detalla que Kiko Rivera y Lola García «ya han sido vistos en su nuevo emplazamiento, fuera del epicentro de la noticia», después de que los reporteros hicieran guardia sin éxito en los puntos donde antes solía verle. La producción remarca que no es un destino con fiesta ni discotecas, sino «eminentemente familiar», y que confirma sus «planes veraniegos más discretos, frente a otros años» en los que solía repartir sus vacaciones familiares junto a Irene Rosales, madre de sus hijas.
Un verano marcado por el segundo ictus
Kiko Rivera sufrió el pasado 23 de julio un segundo ictus, «un poco más fuerte» que el de 2022, según el comunicado que emitió desde el hospital de Sevilla donde quedó ingresado. Allí canceló su gira de verano y fijó el rumbo que sigue desde entonces: «a partir de hoy voy a priorizarme. Mi tranquilidad, mi familia y mi recuperación están por encima de todo», escribió.
Desde su alta, sus primeras imágenes públicas lo mostraron desayunando junto a Lola García, sin declaraciones ni posado buscado, con su madre, Isabel Pantoja, desplazada a Sevilla para acompañarle durante el ingreso sin buscar ella misma ninguna repercusión mediática por el gesto. Desde entonces, cada aparición ha mantenido la misma prioridad declarada: recuperación física junto a sus hijas y su pareja, con la agenda profesional en pausa.
El silencio elegido, lejos del foco
La escapada a Huelva llega apenas unos días después de otro paso en la misma dirección: este periódico confirmó a comienzos de agosto que Kiko Rivera había abandonado Instagram y desactivado el canal de difusión por el que informaba de su salud, la única ventana que hasta entonces mantenía abierta hacia el gran público. No hubo confirmación oficial del motivo, aunque todo apuntaba a una recomendación médica para evitar el desgaste de las redes durante la recuperación.
Esa retirada llegó, además, poco después de que este periódico retratara el acoso de ‘De Lunes a Viernes‘ contra el entorno más cercano del DJ mientras se recuperaba del ictus, un episodio que él mismo atribuyó al desgaste de la presión mediática. Isla Cristina, sin redes y sin declaraciones, es la imagen más nítida hasta ahora de esa distancia con los focos.
