Rosalía tiene su propio truco para pasar desapercibida en un restaurante, y esta semana ha salido a la luz contado por el propio dueño del local. La cantante catalana reservó mesa a nombre de Violeta Mangriñán en un conocido bar de Barcelona el pasado diciembre, y la anécdota, revelada ahora en una entrevista de radio, se ha convertido en el último gesto viral de la artista con sus fans.
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Quien ha destapado la historia es Quim Crespo, uno de los fundadores del bar-restaurante barcelonés Bar Bocata, en una entrevista con el programa ‘La Treva’ de SER Catalunya. Según ha contado esta semana, el equipo de Rosalía llamó al restaurante una hora antes de que la cantante llegara, pero sin dar su nombre real: «No nos llama ella, nos llama como su representante y nos dicen el nombre de otra actriz, que es Violeta Mangriñán». El local, sin saber que se trataba de una estratagema, guardó una mesa a nombre de la influencer y empresaria, ajena por completo a la maniobra.
La sorpresa llegó una hora después, cuando quien se presentó en el restaurante no fue Violeta Mangriñán, sino la propia Rosalía. Crespo ha explicado que fue «como un aviso falso por parte de su entorno, de la gente de Rosalía», un método que la artista utiliza para no despertar sospechas antes de llegar: si alguien filtraba el nombre de la reserva, nadie habría relacionado a Violeta Mangriñán con la visita de una de las cantantes más seguidas del país. No es un recurso exclusivo suyo: según ha recordado esta semana el propio relato de la anécdota, famosas como Beyoncé usan el alias de «Ingrid Jackson«, Kim Kardashian el de «Princess Jasmine«, Jessica Alba el de «Cash Money» y Brad Pitt el de «Bryce Pilaf» para el mismo propósito. Rosalía, sin embargo, prefirió tirar de un nombre real y conocido antes que inventarse uno desde cero.
Una clienta más: sin camuflaje ni mesa oculta

Lo llamativo del relato que ha contado Quim Crespo esta semana es que, una vez dentro del local, Rosalía no pidió ningún trato especial. «No estuvo camuflada, ni escondida, ni nada», ha explicado el hostelero, subrayando que la cantante se sentó como una clienta cualquiera, sin reservado ni mesa apartada de las demás. Eso sí, con sus propias costumbres: «Ella llega muy tarde y pide mucha comida», ha contado Crespo, retratando una cena tranquila y sin prisas en pleno centro de Barcelona.
La visita se enmarca en el paso de Rosalía por Barcelona el pasado diciembre, en pleno recorrido de su gira ‘Lux Tour‘, la misma que meses después, en abril, la llevó de nuevo a la ciudad para los conciertos que grabó Vanitatis junto a Violeta Mangriñán, Lola Lolita y Lidia Torrent en un episodio especial del pódcast ‘Zodiac’ en el Movistar Arena de Madrid. Fue precisamente en ese entorno, meses después de la cena, donde empezó a circular la anécdota entre las propias protagonistas, sin que ninguna de ellas supiera todavía que el dueño del restaurante la contaría públicamente.
El bocadillo para llevar y la foto con la pegatina en la frente
El desenlace de la noche, tal y como lo ha contado esta semana Quim Crespo, es el que más ha hecho sonreír a quienes han escuchado la entrevista: Rosalía no se terminó toda la comida que pidió, y como haría cualquier otro cliente, se llevó las sobras. «Creo que es el bocadillo de butifarra, que no se lo acaba, y lo pide para llevar», ha relatado el hostelero, que reconoce que la trató exactamente igual que a cualquier otro comensal: «Y cuando lo pide para llevar, yo le llevo una bolsa con el bocadillo y unas pegatinas».
El propietario del local no dejó pasar la oportunidad de pedirle una fotografía antes de que se marchara, y ahí llegó el momento que hoy sigue circulando entre los recuerdos más compartidos del restaurante. «Al cabo de un minuto o dos vuelvo y le digo: ‘Ostras, ¿nos podríamos hacer una foto?’. Cuando nos vamos a hacer la foto, aprieto mucho el botón del iPhone y es cuando sale vídeo. Yo me equivoco y digo: ‘Perdona, tal…’, y ella está con la pegatina del bar pegada en la frente. Fue muy chulo», ha contado Crespo. Aquel vídeo, publicado en su momento en el Instagram oficial del local, sigue hoy entre las publicaciones destacadas de la cuenta, y la anécdota, casi un año después, ha terminado teniendo su segunda vida esta semana gracias a la entrevista de radio que la ha sacado de nuevo a la luz.
El episodio se suma a la lista de gestos espontáneos que han acompañado la relación de Rosalía con Violeta Mangriñán en los últimos meses, una cercanía que ya quedó reflejada en el especial que ambas grabaron junto a otras creadoras de contenido durante el ‘Lux Tour’ y que ahora, con esta anécdota del restaurante, vuelve a poner de manifiesto el tipo de relación de confianza que la cantante mantiene con su círculo más cercano en Barcelona.
