Alba Carrillo ha respondido con dureza, desde el crucero en el que pasa estos días sus vacaciones con su familia, a las críticas que le han llegado por defender a los menores migrantes de Ceuta mientras disfruta de ese viaje. En un hilo de varias publicaciones en Instagram, la presentadora ha respondido punto por punto a sus críticos y ha cerrado el mensaje reivindicando abiertamente su etiqueta política: «Ser rojo es querer que haya derechos y no privilegios».
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«Parecen hombres, pero son profundamente vulnerables»

Antes de llegar a la respuesta sobre sus vacaciones, el hilo de hoy dedica varios mensajes a insistir en la defensa de fondo de estos adolescentes. Carrillo escribe que, aunque su físico pueda hacerlos parecer adultos, «son profundamente vulnerables a cualquier consejo o charla», y remata la idea con la frase que resume su defensa: solo ve en ellos «seres humanos con las mismas necesidades emocionales y fisiológicas» que su propio hijo.
La presentadora dedica otro tramo del mismo hilo a las circunstancias que, a su juicio, pueden haber llevado a estos jóvenes a abandonar Marruecos. Pide imaginar «el hambre, los sueños y las dificultades» que arrastran antes de llegar a Ceuta, y avisa de que dejar de verlos como personas concretas, con nombre e historia propia, «favorece la deshumanización» de todo el debate migratorio. Es el mismo argumento —la insistencia en mirar el caso concreto antes que la cifra global— con el que Carrillo cerrará después su respuesta a quienes le reprochan estar de vacaciones mientras defiende esta causa.
La respuesta sobre el dinero y el crucero

Según recoge la propia Carrillo en su hilo, parte de quienes le han contestado le reprochan que defienda a los menores marroquíes llegados a Ceuta mientras ella misma sigue disfrutando de sus vacaciones en crucero con su familia. La presentadora ha respondido directamente a ese reproche: «Con mi dinero, después de pagar todos mis impuestos, hago lo que me da la real gana. Quiero viajar y construir recuerdos con mis padres y mi hijo». Y ha rematado la idea señalando en qué gastan, a su juicio, quienes la critican: «Vosotros lo gastáis en toros y puros, y no digo nada».
Carrillo ha seguido en la misma publicación con la parte de la respuesta dirigida a quienes le preguntan por qué no acoge ella misma a algún menor si tan convencida está de su defensa. «Sí, prefiero ‘meter en mi casa’ a cualquier chaval de Ceuta que a vosotros, retrógrados llenos de odio y racismo», ha escrito, en la frase más dura de todo el hilo publicado hoy. Es en esa misma story donde cierra con la reivindicación que ha terminado dando titular a la polémica: «Ser rojo es querer que haya derechos y no privilegios».

Revilla y la frase sobre el mar, en el resto del hilo de hoy
El mismo hilo de hoy incluye otra publicación en la que Carrillo cita al meteorólogo Miguel Ángel Revilla, que fue presidente de Cantabria, del que traslada unas palabras cuestionando que se pida a estos adolescentes que «vuelvan a sus casas» cuando, según la presentadora recoge de él, se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad. Carrillo usa esa cita para sostener el argumento con el que abre su mensaje de hoy: que juzgar la situación desde la comodidad de quien no la ha vivido es, dice, mucho más sencillo que enfrentarse a ella en persona.
En esa misma publicación de hoy, la presentadora recupera además una frase que dice haber leído en otro sitio y que hace suya para cerrar su argumento: «Ningún padre entregaría a su hijo al mar si la tierra no fuera más peligrosa». Con ella, Carrillo carga contra lo que llama «clases de moralidad» impartidas, a su juicio, desde la comodidad, y pide más empatía hacia las familias de los menores. La publicación termina con un agradecimiento a la población de Ceuta, a la que atribuye una respuesta «de solidaridad» pese a la presión que dice que ha soportado la ciudad estas semanas.
Una respuesta que llega tres días después de su primer mensaje
El hilo de hoy no es la primera vez que Carrillo habla sobre la crisis de Ceuta: hace tres días publicó una reflexión en la que decía «solo poder llorar» al ver en cada menor migrante a su propio hijo adolescente, sin entrar entonces en ninguna referencia política ni a los reproches que le llegarían después. Aquel primer mensaje terminaba con un agradecimiento a la población de Ceuta y ninguna mención a partidos, banderas o etiquetas ideológicas.
Lo que ha cambiado en el mensaje de hoy es precisamente eso: ante las críticas recibidas por aquel primer posicionamiento, la presentadora ha optado esta vez por responder con nombre y apellido a sus detractores y por reivindicar, de forma explícita, con qué etiqueta política se identifica ella misma. Del terreno exclusivamente maternal del lunes ha pasado, tres días después, a cerrar su defensa de los menores de Ceuta con una frase que ya no deja lugar a la ambigüedad sobre su postura.
