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Corazón

Ocho puntos de sutura, tres desmayos y 4.000 euros por una noche de hospital: el viaje a Bali que se les torció a los hijos de Raquel Meroño y Lydia Bosch

Pedro Serrano González
6 min 345
juan y daniela

Iba a ser el viaje de sus vidas y terminó siendo tres días de hospital al otro lado del mundo. Juan Martín y Daniela Meroño, hijos de Lydia Bosch y de Raquel Meroño respectivamente y pareja desde hace meses, han contado a sus seguidores el accidente de moto que sufrieron en Bali y que estuvo a punto de convertir unas vacaciones idílicas en una tragedia. El balance: ocho puntos de sutura entre los dos, tres desmayos de ella, una lesión de codo, una espalda que él apenas podía mover y, sobre todo, una odisea sanitaria que relatan con indignación y que incluye una factura de 4.000 euros por pasar una sola noche en una habitación. «Pasé de estar viviendo los mejores días de mi vida a terminar en un hospital al otro lado del mundo», resume él. Ya están de vuelta en España y, afortunadamente, están bien.

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«Podría haber sido catastrófico»: una acequia, dos minutos y un susto de por vida

Fueron ellos mismos quienes decidieron contarlo, y no como anécdota, sino como advertencia. Juan Martín, conocido en redes como Papri, lo explicó sin adornos: «Tuvimos un accidente de moto, os lo queremos contar por si venís aquí a Bali, que la moto es súper típica, para que toméis conciencia. El consejo es que os pongáis siempre el casco, porque el tráfico es súper loco. El accidente fue muy tonto». Y lo fue en el sentido más literal y más aterrador del término: apenas habían alquilado las motos cuando ocurrió. «Cogimos las motos y a los dos minutos de cogerla tuvimos un accidente», detalló Daniela Meroño, que asumió además la responsabilidad sin buscar culpables externos: «Fuimos nosotros».

El desenlace pudo ser mucho peor. «Nos caímos en una acequia. Podría haber sido catastrófico. Gracias a Dios solo tenemos una herida en una pierna», reconoció él, antes de enumerar los daños: cinco puntos de sutura para Juan, tres para Daniela, una lesión de codo para ella y una espalda maltrecha para él, que a duras penas podía moverse. La hija de Raquel Meroño añadió el detalle más inquietante de todo el relato: «Yo me desmayé tres veces. Juan estaba súper estresado». El accidente les truncó el tramo final del viaje —tuvieron que renunciar a varias actividades por los dolores y las heridas—, pero lo verdaderamente duro, insisten los dos, empezó después.

Dos clínicas, una noche entera con suero y una tarjeta de crédito por delante

Lo que ambos describen del sistema sanitario que encontraron allí es demoledor. Cuando Juan empezó a encontrarse mal ya en la recta final del viaje, acudieron a una primera clínica y se quedaron toda la noche. «No vayáis a esa clínica, os tratarán mal, solo quieren dinero», advirtió Daniela, visiblemente indignada. «Le estaban dando solo suero con vitaminas y cosas así, solo querían cobrar. Toda la noche ahí y solo le dieron suero. Tenía ganas de desmayarse, de vómitos…». A la mañana siguiente decidieron marcharse y probar en un hospital, donde la cosa no mejoró: «800 pavos de observación —bueno, menos, porque lo rebajé—. Observación es lo más caro, unos sesenta y pico euros la hora; habíamos estado nueve horas y solo querían cobrarnos, y yo les dije que lo bajaran».

La escena más dura la relata ella con el enfado todavía intacto. «Fuimos a otro hospital, estoy bastante enfadada. Estuvimos en un box. No habíamos comido en las últimas veinticuatro horas, pidiéndoles a los doctores llorando que por favor le dieran algo. Lo peor es que viene un tío con una tarjeta y ya, si acaso, si pagas, a las tres horas le damos algo a tu novio». Juan completó el cuadro con la cifra que lo resume todo: «Dijeron que para subir a la habitación teníamos que pagar 4.000 euros una noche». Y aún hubo un último intento, según su versión, de estirar la factura: «Querían decirle a la aerolínea que nos retrasaran el vuelo para cobrar más». Se negaron en redondo, hicieron las maletas y volvieron a casa. La conclusión de Daniela es una reivindicación que en estos tiempos suena casi política, pero que ella pronuncia desde la pura gratitud: «Estamos muy agradecidos con la sanidad en España. Allí nos miraban como si fuéramos unos pesados; Juan se tuvo que levantar descalzo para pedir que le dieran algo, y la señora, en plan: espérate al médico».

@sergiosharkk La otra cara de Bali, Daniela Meroño la influencer cuenta en sus redes sociales lo que ha tenido que pasar con su pareja Paaprii, ante la sanidad en Bali, cuentan así cuanto han tenido que pagar. Sígueme y lo comentamos #paaprii #danielameroño #bali #sanidad #impuestos @dani_mero @paaprii ♬ sonido original – Sergio Shark

El balance: «Lo rápido que puede cambiar todo»

Ya en España, los dos han preferido quedarse con lo bueno. Daniela publicó en Instagram un repaso del viaje con un tono sorprendentemente sereno para lo vivido: «Y el viaje del verano se ha acabado. Ha sido un viaje completito… pero me llevo muy buenos recuerdos con la gente que quiero». En otra publicación fue más explícita: «Terminamos el viaje con tres días en el hospital, pero me llevo lo bueno y recordando que la salud es lo más importante. Doy gracias a Javi, Maya y mi Juan por haber hecho de este viaje algo increíble. Os quiero, equipo. Te quiero, Juan, siempre a tu lado». Él, por su parte, extrajo una lección que suena a la de quien ha visto de cerca lo que podría haber pasado: «Por suerte todo quedó en un susto, pero estos días me han enseñado lo rápido que puede cambiar todo y la importancia de vivir cada momento».

El episodio llega, además, en un momento dulce para las dos familias, que han acabado unidas por la relación de sus hijos. Raquel Meroño presumía hace poco de su condición de consuegra de Lydia Bosch, y la actriz atraviesa una etapa especialmente feliz desde que se anunció que va a convertirse en abuela primeriza tras el embarazo de su hija Andrea Molina. Que el susto de Bali haya quedado en unos puntos de sutura y en una factura desmesurada es, visto lo visto, la mejor noticia posible: Juan y Daniela han vuelto a casa por su propio pie, y el resto es material para contarlo.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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