Casi un año después de que un coche se lo llevara por delante y se marchara, Jaime Anglada ya tiene fecha para volver. El músico mallorquín, íntimo amigo del rey Felipe VI, actuará el próximo 7 de noviembre en el Teatre Principal de Palma, dentro de la programación de la temporada 2026-2027 que el teatro presentó este jueves. Y hay un detalle en esa elección que no es casualidad: es exactamente el escenario en el que tenía programado actuar a finales de 2025 y al que no llegó a subirse porque el 8 de agosto de aquel año un conductor lo atropelló mientras circulaba en moto y se dio a la fuga.
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El escenario al que no llegó a subir
La simetría es difícil de pasar por alto. Jaime Anglada tenía cerrada una actuación en el Teatre Principal para el final de 2025, y el atropello se la borró del calendario junto con todo lo demás. Casi doce meses después, el regreso se produce en ese mismo teatro y no en otro. No es un concierto cualquiera dentro de una gira: es literalmente retomar la agenda en el punto exacto en el que se la cortaron. Para un artista que ha pasado un año peleando por recuperar la voz, el gesto tiene un valor que va bastante más allá de lo simbólico.
El accidente ocurrió el 8 de agosto de 2025 y sus consecuencias fueron mucho más largas que el propio ingreso. Estuvo un mes hospitalizado y salió en octubre, pero lo que vino después fue una recuperación dura y con secuelas de peso. La más grave para alguien que vive de cantar: perdió la voz. A eso se sumaron los daños psicológicos y un problema económico de primer orden, porque el accidente lo dejó de baja y sin poder trabajar. Este periódico ya contó el 19 de junio el calvario físico, psicológico y económico que arrastraba entonces, cuando el regreso todavía no tenía ni fecha ni certeza.
La guitarra nada más salir del hospital y una muñeca «con una historia»

Hay un dato que explica cómo ha llegado hasta aquí y que él mismo contó el pasado febrero, cuando recibió la Medalla de Oro de Baleares en La Llotja. Lo primero que hizo prácticamente al salir del hospital fue volver a coger el instrumento: «Me atrevo a decir que casi lo primero que hice al salir del hospital en octubre fue coger la guitarra». Pero acto seguido matizó en qué estado lo encontraba, y ahí está la medida real del daño: «Aunque tengo que reconocer que la sensibilidad que tenía antes no es la misma, tengo la muñeca con una historia».
Aquella frase de febrero describía un trabajo pendiente en dos frentes a la vez: «Tengo que recuperar otra vez esa sensibilidad, tanto con la guitarra como con la voz». Es decir, no solo tenía que volver a cantar: tenía que volver a tocar. Las manos y la garganta, las dos herramientas, tocadas por el mismo golpe. Que cinco meses después de decir eso el Teatre Principal lo incluya en su programación oficial significa que esa doble recuperación ha llegado a un punto en el que él y el teatro se ven capaces de anunciar una fecha con nombre y apellidos. No es una reaparición sorpresa ni un bolo pequeño: es un compromiso en firme dentro de la temporada de un teatro público.
Treinta años de carrera, diez discos y un niño con vinilos
El concierto del 7 de noviembre no será solo un regreso: servirá además para celebrar sus 30 años de carrera con un repaso por su repertorio y por sus mejores canciones. Detrás hay cientos de temas y diez discos, un recorrido largo para un artista que nunca ha necesitado el ruido nacional para llenar salas en su tierra. Y detrás de todo eso hay una historia de origen que él ha contado más de una vez: la de un niño que se encerraba en su habitación a escuchar vinilos de Sam Cooke y Lou Reed.
Ese niño, por cierto, no empezó con la guitarra. Empezó con el saxofón, aunque no tardó demasiado en descubrir el instrumento que acabaría definiéndolo y que este año ha tenido que reaprender a manejar. Contar esto no es relleno biográfico: es lo que da la dimensión de lo que estuvo a punto de perderse el 8 de agosto de 2025. Treinta años de oficio, diez discos y una carrera entera dependiendo de una muñeca y de unas cuerdas vocales que un conductor que huyó dejó dañadas.
El Rey bailando en el Náutico, días antes del atropello

La amistad con Felipe VI viene de décadas y no es un titular de temporada. La imagen más reciente y más citada es también la más dolorosa por lo que vino después: apenas unos días antes del accidente, Jaime Anglada actuó en la terraza del Real Club Náutico de Palma tras la cuarta jornada de la Copa del Rey Mapfre, y allí se vio al monarca bailando y tarareando las canciones de su amigo junto al resto de la tripulación. Días después, el músico estaba ingresado.

Sobre esa relación, el artista ha hablado siempre en los mismos términos. «El lado humano que, poco a poco, está demostrando. Creo que tenemos una gran suerte teniendo un Rey tan humano y mucho más cercano de lo que parece. También es muy sensible, queriendo conocer mucho sobre la cultura de nuestro país», declaró en una entrevista a ¡HOLA!. Y en junio de 2021, en esa misma revista, contó que su relación no había cambiado desde que Felipe VI es Rey y que sus hijos habían jugado de pequeños con la princesa Leonor y la infanta Sofía: «Solo puedo decir que son unas niñas cariñosísimas y se llevan muy bien con mis hijos. El trato es exquisito y cariñosísimo».
Lo que queda por saber
De momento hay fecha, teatro y motivo, pero no hay más. No se ha detallado si el concierto será el único o el arranque de una serie de actuaciones, ni cómo estará configurado el repertorio, ni si habrá invitados. Tampoco se ha aclarado en qué punto exacto está la recuperación de su voz a día de hoy: las últimas palabras suyas al respecto son las de febrero, y en cinco meses puede haber cambiado mucho en cualquiera de las dos direcciones. Serán, previsiblemente, los detalles que se vayan conociendo a medida que se acerque noviembre.
Lo que sí está claro es lo que representa la fecha. Un año casi exacto después de un atropello con fuga que le costó un mes de hospital, la voz, el trabajo y la tranquilidad económica, Jaime Anglada vuelve al escenario que el accidente le arrebató, y lo hace para celebrar treinta años de carrera. Pocas reapariciones tienen un guion tan redondo, y esta no la ha escrito nadie: la ha construido él a base de meses de rehabilitación.
