El músico y cantautor mallorquín se enfrenta al bache más amargo de su trayectoria profesional. Jaime Anglada ha comparecido ante el juez para detallar las secuelas de extrema gravedad que padece casi un año después del brutal atropello que sufrió en Palma de Mallorca. En una declaración sumamente dura, el artista, conocido por su estrecha relación de amistad con el rey Felipe VI, ha desvelado que ha perdido por completo la voz, su herramienta de trabajo esencial, una dramática situación que le mantiene completamente apartado de los escenarios y que le ha acarreado severos daños financieros y anímicos.
Te recomendamos

Borja Silva confiesa una grave crisis con Almudena Porras tras su regreso de ‘Supervivientes’

María Jesús Ruiz, operada de urgencia tras detectarle una grave complicación en sus prótesis mamarias

Alice Campello y Álvaro Morata firman su primer posado oficial tras su tercera reconciliación matrimonial

Lola García estalla con un contundente comunicado para defender su relación con Kiko Rivera
La cronología del suceso se remonta al pasado 8 de agosto de 2025, fecha en la que la vida del intérprete, que actualmente cuenta con 53 años, se detuvo por completo tras ser arrollado de forma violenta. Anglada ha confesado ante el magistrado que, debido a la gravedad de los politraumatismos sufridos en la cabeza y el cuerpo, presenta lagunas y es incapaz de recordar el momento exacto del impacto en la calzada. Desde el accidente, el mallorquín continúa en situación de baja laboral médica, habiéndose frustrado de forma fulminante la firma de contratos musicales que ya tenía apalabrados, futuros proyectos televisivos y compromisos promocionales.
Las lesiones que arrastra el compositor obligaron en su día a un despliegue de urgencia en el hospital de Son Espases, donde permaneció un mes ingresado y fue sometido con éxito a operaciones complejas de cadera, pelvis, muñeca y mandíbula, además de sufrir la extirpación del bazo para atajar una hemorragia severa. A pesar de que reapareció públicamente hace unos meses en un concierto de Miguel Ríos y recibió emocionado la Medalla de Oro de las Islas Baleares el pasado 28 de febrero, reconociendo el milagro de volver a caminar, la realidad en los despachos judiciales destapa que la recuperación de sus capacidades vocales se encuentra en un punto muerto.
Un conductor a la fuga que duplicaba la tasa de alcohol
El lío legal que rodea el caso penal arroja datos espeluznantes sobre la conducta del responsable del turismo. El atropello se produjo en la avenida Joan Miró de Palma, a la altura de Cala Major, cuando el coche embistió la moto de Anglada tras ejecutar un giro brusco de sentido en una zona totalmente prohibida por las normas de tráfico. Tras el impacto, el conductor se dio a la fuga de inmediato, dejando al músico malherido en el suelo, aunque la Policía Local logró detenerlo horas después.
Al ser sometido al test de alcoholemia, el infractor duplicó la tasa máxima permitida por la ley, ingresando de inmediato en prisión provisional acusado de delitos contra la seguridad vial, lesiones imprudentes y abandono del lugar del accidente. El acusado permaneció entre rejas durante 20 días, hasta que la Audiencia Provincial autorizó su puesta en libertad provisional bajo una fianza económica de 5.000 euros, a la espera del juicio definitivo.
El búnker familiar y las llamadas de la Zarzuela
En mitad de esta tormenta personal, Jaime Anglada se resguarda en un búnker de cuidados comandado por su esposa, la nutricionista y farmacéutica Pilar Aguiló, con quien comparte andadura desde hace más de dos décadas y que ejerce de apoyo incondicional junto a sus dos hijos comunes, Julia y Jaime. El entorno de la calle se volcó con el artista durante sus semanas más críticas en el hospital, recibiendo visitas íntimas de amigos de la sociedad balear como Carolina Cerezuela y Carlos Moyá.

Asimismo, según trascendió en las redacciones de la prensa del corazón, el propio rey Felipe VI se implicó de forma personal en el seguimiento de las operaciones, descolgando el teléfono de forma casi diaria para mantener contacto directo con la familia del vocalista y conocer de primera mano la evolución de los informes médicos. Ahora, con la instrucción judicial encarando su recta final, el mallorquín pelea en los tribunales para exigir una indemnización acorde a la quiebra económica que le supone el silencio forzoso de sus cuerdas vocales.
